Entregaron al Papa carta y dibujo del patriota portorricano, Oscar López Rivera, 34 años preso en EE.UU.

 “Por [su apoyo a la normalización de la relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Cuba] y más, nos acercamos a usted sobre un asunto muy cercano a nuestros corazones: la injusta encarcelación del prisionero político puertorriqueño de 72 años de edad, <strong>Oscar López Rivera, que ha cumplido una sentencia de casi 34 años en una prisión estadounidense por su compromiso con la independencia de la colonia estadounidense de Puerto Rico</strong>. Aunque no fue convicto de hacer daño o matar a alguien, está cumpliendo una sentencia de 70 años de cárcel.” 

30 septiembre 2015

La presidenta del Consejo Municipal de Nueva York, Melissa Mark-Viverito, le entregó al Sumo Pontífice Papa Francisco, durante su estancia en esa urbe norteamericana, un retrato dibujado por el prisionero político puertorriqueño, Oscar López Rivera, quien permanece en cárceles norteamericanas desde hace 34 años. El dibujo inspirado en el Papa, estuvo acompañado de una carta de Melissa en la indicó esperaba que pueda alentar al presidente estadounidense Barack Obama para que conmute la injusta sentencia.

El Papa Francisco recibe la bienvenida en Harlem y la pintura hecha por el prisionero político Oscar López Rivera. A la derecha en la foto la presidenta del Concejo Municipal de Nueva York, Melissa Mark-Viverito. (Foto tomada de la TV)

El Papa Francisco recibe la bienvenida en Harlem y la pintura hecha por el prisionero político Oscar López Rivera. A la derecha en la foto la presidenta del Concejo Municipal de Nueva York, Melissa Mark-Viverito. (Foto tomada de la TV)

La puertorriqueña Melissa Mark-Viverito, de 45 años, presidenta del Consejo Municipal de Nueva York, tenía una tarea autoimpuesta, entre las múltiples que desarrolla, como la primera hispana en el segundo cargo más importante de la principal ciudad de Estados Unidos. Su agenda diaria con un estilo progresista, está enfocada hacia las comunidades.

Se dirigió a la Arquidiócesis de NY, que atiende a la región con amplia presencia latina, como East Harlem y El Bronx. No le garantizaron que podrían. Tampoco sería posible en otras actividades oficiales.

Luego conversó con un conocido traductor del Papa, pero el encargo era muy grande y sólo recibió la carta que llevaba pegada atrás, con la garantía de hacerla llegar. “Era el momento de hacer mi parte y tenía que encontrar la manera de hacerlo”, se propuso Melissa hasta que logró ponerle en las manos del Papa Francisco, la hermosa obra.

Melissa está en una lista de personas a los que Oscar López Rivera recibe en la prisión. Ha ido tres veces, la última hace dos semanas.

Esa misma noche le escribió emocionada que había hecho su tarea, hacerle llegar al Papa la petición por su excarcelación y este retrato hecho en la cárcel, hace alrededor de un año atrás, cuando nadie conocía de la visita del Sumo Pontífice a Nueva York.

Oscar, quien lleva treinta y cuatro años como prisionero político en cárceles estadounidenses, doce de ellos en solitario, se había inspirado en la figura del Papa. Justo por sus mensajes de reconciliación y puentes de paz a través del diálogo, afirma Melissa, quien ha encontrado en él (López Rivera) a un hombre profundamente espiritual, con un gran sentido de paz interna que pocos podemos alcanzar.

Así que, fue al final del evento en la Escuela católica Nuestra Señora Reina de los Ángeles. El 25 de septiembre de 2015, en un sector que ella representa, el Barrio de Harlem, y un poco antes de que el Papa Francisco saliera para el recorrido en el Parque Central. Ahí le dio la bienvenida e hizo entrega de la pintura, afirmándole, “la hizo Oscar López Rivera, prisionero político puertorriqueño”.

El papa Francisco la mira fijamente.
-Lo estás visitando, preguntó el papa.
-Sí.
-Por favor, dale las gracias.
-¿Estoy preocupado en esta imagen? Dice con curiosidad su Santidad, al verla detalladamente.
-No, está pensativo. Afirma Melissa.

Francisco responde con una sonrisa, la misma que le dedicó a los niños de Harlem al recordarles que aquí, “bien cerquita hay una calle muy importante con el nombre de una persona que hizo mucho bien por los demás, y quiero recordarla con ustedes. Me refiero al Pastor Martin Luther King. Un día dijo: «Tengo un sueño». Y él soñó que muchos niños, muchas personas tuvieran igualdad de oportunidades. Él soñó que muchos niños como ustedes tuvieran acceso a la educación. Él soñó que muchos hombres y mujeres, como ustedes, pudieran llevar la frente bien alta, con la dignidad de quien puede ganarse la vida. Es hermoso tener sueños y es hermoso poder luchar por los sueños. No se lo olviden” (…)

”Antes de irme quisiera dejarles un homework, ¿puede ser? Es un pedido sencillo pero muy importante: no se olviden de rezar por mí para que yo pueda compartir con muchos la alegría de Jesús. Y recemos también para que muchos puedan disfrutar de esta alegría, como la que tienen ustedes cuando se sienten acompañados, ayudados, aconsejados, aunque haya problemas. Pero está esa paz en el corazón de que Jesús nunca abandona”.

 

En prisión, visitando a Oscar. Foto proporcionada por Pedro Julio Serrano, portavoz de Prensa de Mark Viverito.

Visitando a Oscar en prisión. Foto proporcionada por Pedro Julio Serrano, portavoz de Prensa de Mark Viverito.

 

CARTA AL PAPA FRANCISCO

 

25 de septiembre de 2015

Su Santidad Papa Francisco

Re: Prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera

Su Santidad,

Hemos seguido, muy de cerca, sus declaraciones acerca del sistema de justicia criminal en los Estados Unidos; así como su invaluable rol en facilitar la normalización de las relaciones entre Cuba y EE.UU., particularmente la conmutación de las sentencias injustas a los anti-terroristas cubanos y su repatriación a su país. 

Por estas razones y más, nos acercamos a usted sobre un asunto muy cercano a nuestros corazones: la injusta encarcelación del prisionero político puertorriqueño de 72 años de edad, Oscar López Rivera, que ha cumplido una sentencia de casi 34 años en una prisión estadounidense por su compromiso con la independencia de la colonia estadounidense de Puerto Rico. Aunque no fue convicto de hacer daño o matar a alguien, está cumpliendo una sentencia de 70 años de cárcel.

En esta ocasión de su visita a los Estados Unidos, esperamos que usted pueda alentar al Presidente Obama para que conmute la sentencia desproporcionada al señor López Rivera y le permita regresar a su patria, donde toda la sociedad civil le espera ansiosamente. Su liberación cuenta con el apoyo de mucha gente de fe, oficiales electos, sindicatos laborales, académicos, y activistas de derechos humanos en los Estados Unidos y a través del Mundo, incluyendo ganadores del Premio Nóbel de la Paz, entre los que se encuentra Adolfo Pérez Esquivel. Además, el Concejo Municipal de Nueva York, que me honro en presidir, el 10 de junio de 2015 aprobó una resolución pidiendo su liberación

Las voces de los católicos han sido muy importantes. El Arzobispo Metropolitano de San Juan, Puerto Rico, Roberto González Nieves, ofm, quien apoya, desde hace mucho tiempo, su liberación.

También constituye un enorme peso violencia colonial acumulada que se mantenga aun en una cárcel estadounidense, en condiciones deplorables y por el tiempo desproporcionado de treinta y tres años al prisionero político Oscar López Rivera. No hay manera de justificar semejante atropello que la sensibilidad los puertorriqueños y puertorriqueñas de todas ideologías y también del observatorio internacional.

Fundamentándonos primariamente en razones humanitarias, pensamos que las relaciones entre Puerto Rico y Estados Unidos deben avanzar hacia un ámbito de igualdad, simetría, entendimiento democrático y espíritu de genuina colaboración lograr la pronta liberación de Oscar López Rivera. Esto representaría un nuevo punto de partida para una historia compartida, también la necesidad de reescribirse la sanación y reparación de tantas heridas e injusticias.

El Arzobispo de Indianápolis, Joseph W. Tobin, cuya arquidiócesis incluye la prisión en donde se encuentra el señor López Rivera, le cursó una visita pastoral al señor López Rivera. Él, de todo corazón, apoya su liberación.

Personalmente, he tenido el privilegio de visitar al señor López Rivera en prisión en varias ocasiones y he encontrado que es un hombre profundamente espiritual, con un sentido de paz interna que pocos podemos alcanzar. He tenido el privilegio, además, de conocer a muchos de sus co-acusados, y todos ya están viviendo sus vidas de una manera productiva y de acuerdo a la ley.

Le hacemos esta humilde petición con el mayor respeto a Su Santidad, y con profunda admiración por su rol en hacer de este Mundo más justo y más humano.

Con respeto y consideración.

Melissa Mark-Viverito
Speaker.

*Fuente: CubaDebate

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