Fulvio Rossi en Tarapacá: “El Estado soy yo”

Treinta y cinco altos funcionarios públicos de la Región de Tarapacá, entre los que destacan el Intendente; los seremis de Gobierno, Deporte y Trabajo; los Directores de  Serviu, Corfo, Junji, Indap, Sename, Sernapesca y del IPS, aparecen en los WhatsApps respondiendo a las órdenes de Fulvio Rossi. Toda una trama de conspiraciones, montajes y coordinaciones –usando recursos públicos– con un solo objetivo: maximizar el poder del senador, aunque con ello se destruyeran personas, se perjudicara a la región o al propio Gobierno. Esa es la historia que develan los chats filtrados en el grupo “PS Recargado”, creado por el propio senador y que, además, administraba personalmente.  Aquí no hablamos de meros comentarios impropios entre amigos, como pretenden hacernos creer, sino de la captura del Estado en la región, por parte de un caudillo omnipotente (literalmente “todo poder”). Al más puro estilo del Rey Sol en la Francia absolutista, las maniobras de Rossi nos dicen de él, con total descaro: “En Tarapacá, el Estado soy yo”.

Lo cierto es que las personas, en dicho espacio virtual, no actúan ni son interpeladas en su condición de personas naturales, sino a partir de los cargos públicos que ocupan y en función de temas que afectan lo público. Es así como el seremi de Gobierno y primo hermano del senador, Luigi Ciocca, aparece dando cuenta en el chat de una entrevista en la que ataca a un diputado de su coalición y a sus colaboradores. El seremi en primer término no fue entrevistado para hablar de asuntos privados ni en su condición personal, fue entrevistado como autoridad de Gobierno, oportunidad en la que actúa en función de las órdenes del senador y frente al cual rinde cuentas. Una acción que escandaliza y que, entre otras cosas, vulnera principios democráticos tan básicos como la separación de poderes. El jefe del seremi de Gobierno es el ministro, no el parlamentario; y su agenda debe ser la de Gobierno, no la de un caudillo.

CONSPIRANDO CONTRA TARAPACÁ Y NUEVA MAYORÍA

La agenda del senador Rossi, desprovista de todo proyecto o compromiso político más allá de la exaltación de sí mismo, ha llegado incluso a la conspiración contra su propio Gobierno. No podemos pasar por alto un hecho de suma gravedad: que el intendente, junto a decenas de servicios públicos, conspiren contra un Gobernador que, al igual que ellos, es representante de la Presidenta de la República en el territorio. El senador y el intendente, tal como aparece en dicho chat, ordenan a los servicios públicos no responder a los requerimientos del Gobernador del Tamarugal, lo que incluso adquiere ribetes de asociación ilícita.

Concertarse para no acatar los mandatos del Gobernador, para lo cual está revestido de la autoridad y las obligaciones que establece la ley en cuanto a su responsabilidad de coordinar y supervisar a los servicios públicos en la provincia, es organizarse para vulnerar la ley, lo que es gravísimo considerando que se trata de autoridades de Gobierno. Por otro lado, en lo político, organizarse para boicotear a autoridades de su propio Gobierno, es trabajar para el no cumplimiento de las promesas y del programa de la Presidenta Bachelet. ¿Cómo esperan mantener el apoyo de la población al proceso de reformas si se esmeran en crear una mala gestión gubernamental?

Están disponibles incluso a dañar a la propia región con tal de conseguir sus fines. Un ejemplo es el boicot que estaban dispuestos a hacer a la posibilidad de realizar la Copa Davis en Iquique, con tal de que el alcalde Jorge Soria no se llevase el mérito. Un alcalde que para el senador es el “principal enemigo”, como se encargó de aclarar a sus sirvientes, demasiado preocupados en conspirar contra este diputado y contra el partido al que pertenece.

LA ALIANZA CON LA DERECHA Y LOS PODEROSOS DE SIEMPRE

Quienes participan de estas acciones, objetivamente, están trabajando para los sectores más reaccionarios del país. Esto explica la alianza de Rossi y el Intendente con el alcalde UDI de Alto Hospicio, Ramón Galleguillos. Sólo recordar el caso de dos altos funcionarios que aparecen en el chat, como es la jefa de gabinete del Intendente, Rosa María Alfaro, que antes de ocupar el cargo fue jefa de gabinete del mismo alcalde gremialista; o el del Seremi de Gobierno, Luigi Ciocca, que hasta asumir dicho cargo fuera encargado de seguridad de Alto Hospicio. Tampoco resulta casual el financiamiento irregular en el que se ha visto involucrado el senador Rossi, tanto con la minera Collahuasi como con SQM.

El acre tufo de la corrupción destila en ese chat conspirativo. Como diputado, y como Partido Comunista de Tarapacá, nos opusimos desde siempre a la nominación de Mitchel Cartes como Intendente de Tarapacá y teníamos una simple razón: había poderosos indicios de conductas y acciones que transgredían lo más básico de la probidad en su comportamiento, como lo demostraban tres sumarios en su contra y una investigación ante el Ministerio Público. Esos indicios se ven inquietantemente reafirmados en los mismos chats, cuando Rossi les señala a los demás que había “elegido” a Cartes como Intendente, por su “discreción”, la que se había visto probada en operaciones anteriores. ¿Qué tipo de operaciones?, ¿qué acciones ameritarían tal discreción si se actúa dentro de la legalidad vigente y la decencia política?

Lo que hay en esta región es un grupo articulado, con prácticas mafiosas, destinado exclusivamente a maximizar el poder de su líder, a cambio de espurias prebendas, objetivo para lo cual están dispuestos a utilizar recursos públicos, conspirar contra autoridades del propio Gobierno y su propio partido, así como a aliarse con la derecha más retardataria. Esto nada tiene que ver con un proyecto político; tal como lo señaló la concejala socialista por Iquique, Danitza Astudillo, que estos personajes no representaban al Partido Socialista y que de hecho ella misma había sido víctima de sus maniobras, como también lo es el Consejero Regional por dicha agrupación, Rubén Berríos.

LA URGENCIA DE MÁS DEMOCRACIA Y DESCENTRALIZACIÓN

Aquí nos enfrentamos a dos decisiones que deben ser asumidas por el Gobierno central ahora, si es que no quiere que las acciones del “rossismo” sigan dañando la imagen de la Presidenta y de Nueva Mayoría. En lo inmediato, esta camarilla debe ser removida de sus cargos, pues tal como ellos mismos reconocen en el chat, no ocupan sus cargos de poder ni por sus capacidades técnicas, ni políticas, ni por su compromiso con el Gobierno, sino por su obediencia al senador. No puede haber Gobierno efectivo con personas con tal nivel de deslegitimación. Lo segundo, es acelerar y profundizar el proceso de descentralización del país y de democratización de los gobiernos regionales. Se me ha acusado de querer tomar yo el control del Gobierno Regional. Lo niego. Lo que quiero es que los pueblos de Tarapacá elijan a todas sus autoridades, mediante un proceso transparente y democrático; y que esas autoridades se deban a su pueblo y no un caudillo.

Cuando la reacción fascista se alzó contra la República Española, Miguel de Unamuno sentenció: “Vencerán, pero no convencerán”. Rossi hoy tiene la fuerza, pero no la razón y esa es la clave de su derrota. En Tarapacá somos cada día más los que nos rebelamos frente a este patético neocolonialismo. Los pueblos de Tarapacá, esos que han sido vulgarmente ninguneados y sistemáticamente reprimidos por esta camarilla, ya no están disponibles para seguir tolerando estos abusos. A tal punto ha llegado el nivel de descomposición política y moral de este grupo, que en Tarapacá ya no hay Gobierno, y no puede haberlo cuando un intendente no puede salir a la calle sin recibir el repudio del pueblo.

El pueblo de Tarapacá ha dicho basta a una política centralista que nos trata como interdictos, y exige una verdadera regionalización que deje en el olvido a los señores feudales que hoy pretenden imponerse.

El autor, Hugo Gutiérrez, es Diputado de la República

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