Senador Fulvio Rossi: Una región en manos de la mafia política

La ciudadanía nacional asiste desde hace algunos años a un trágico espectáculo protagonizado por grandes empresarios y connotados políticos. Algunos lo han llamado crisis de las elites, otros crisis institucional e, incluso, hay autorizados intelectuales que sostienen que estamos frente a una crisis del modelo económico social que se ha impuesto a este país durante la dictadura y que con algunas reformas sigue aún imperando en Chile.

Para explicar las conductas indecorosas e indecentes de estos parlamentarios se argumenta hoy que “las campañas políticas son muy caras” y “hay que financiarlas de alguna manera”. Los empresarios nos venden la pomada de que para dar trabajo y generar riqueza necesitan asegurar que las leyes y políticas les otorguen “incentivos” por lo que necesitan tener buen acceso a los parlamentarios. Y así siguen las explicaciones blandas.

Lo que resulta difícil de explicar es el abandono en que se encuentran los ciudadanos de regiones como Tarapacá por parte del gobierno central, manteniendo en la impunidad a las mafias que se han instalado para aprovecharse de los cargos públicos e instalar un sistema oligárquico destinado a capturar el poder político regional, de manera de asegurar su re-elección. A vista y paciencia de las autoridades nacionales del Ministerio del Interior y especialmente del Subsecretario Aleuy, que no parece estar “dando el ancho” en el gobierno.

La mafia de Iquique (que opera como una cuadrilla, con jefe, estructura y modos de operación) no se ha limitado a obtener recursos mediante boletas ideológicamente falsas para SQM y otras empresas. Tampoco se ha detenido en obtener recursos del Gobierno Regional para fundaciones propias o de votar a favor de la Ley de Pesca favoreciendo a sus financistas de campaña Todo eso es de público conocimiento de la ciudadanía regional y de las autoridades nacionales.

Hoy, a fines de abril de 2015, gracias el Diario electrónico El Boyaldía que publica los WhatsApp que la mafia iquiqueña ha intercambiado, nos enteramos que, además, su accionar atenta contra la propia población regional afectada por los terremotos de abril de 2014, en procura de eliminar adversarios políticos.

Efectivamente, el senador Fulvio Rossi (el Capo), ha puesto a funcionar en Tarapacá una estructura mafiosa aprovechando el poder del Intendente Mitchel Cartes (el Sottocapo, su capataz, impuesto por él, a pesar de sus oscuros antecedentes o quizás por ellos mismos) y sus secuaces en el aparato público regional (entre ellos el Director de CORFO, el director de SERVIU, el SEREMI de Gobierno, los asesores del Intendente), impuestos por Rossi por su lealtad y no su capacidad, como reconoce en un mensaje el propio Luis Guzmán, Director de CORFO. En suma, un gobierno regional de ineptos leales al senador pero incapaces de levantar a una región que enfrenta agudos desafíos económicos y que día a día se sumerge en innúmeros flagelos sociales.

Con recursos públicos y en horario de trabajo la Mafia de Rossi se dedicado a confabularse para eliminar a sus enemigos, aunque ello signifique atacar al propio Delegado de la Presidente de la República para la Reconstrucción y atrasar obras para los afectados del terremoto, de manera de desprestigiarlo. De manera que esta mafia política no duda en anteponer sus intereses al bienestar de una comunidad que vive una grave emergencia.

Para conseguir sus objetivos la mafia de Rossi no ha dudado en aliarse con consejeros regionales como Felipe Rojas (un gobernador de Piñera despedido por su propio gobierno por inoperante y otros escándalos) y alcaldes de oposición como Ramón Galleguillos (dueño de Alto Hospicio). Como decía Jovino Novoa, otro Capo di Tutti Capi, la causa justifica los medios. El lema de Rossi es Todo aquel que no me apoya, es mi enemigo.

Estas prácticas delictivas e ilegitimas de hacer política (sumadas al boleteo, tráfico de influencias, cohecho, apropiación indebida de recursos públicos) son munición de alto poder para la oposición al gobierno de Bachelet, para los grupos anti-sistema y los detractores de la descentralización (como el propio Aleuy).

Porque:

  • ¿Cómo es posible mantener todavía en el gobierno regional a quién usa el poder, otorgado por la Presidenta, no en beneficio de la comunidad sino de la re-elección del señor Feudal y la elección de su hijo? A pesar de sus sumarios en el MOP y otros casos anteriores.
  • ¿Cómo es posible que siga en el Senado, dictando leyes, quién es financiado por empresas que se benefician de ellas en contra del interés nacional y la comunidad?
  • ¿Quién va a querer entregar poder a las elites regionales y elegir Intendentes ahora, sabiendo que puede caer en manos de estas mafias?

– El autor, Eduardo Montecino , es antropólogo de la U. de Chile

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