La derecha en pie de guerra contra el poder judicial

El  “sueño del pibe” de la derecha es tener a todos “los rotos” en la casa – según los reaccionarios y clasistas, ser pobre es equivalente a ser  ladrón, por el contrario, ser millonario es equivalente a ser virtuoso y “trabajador” – para evitar que “la canalla” se rebele y, para evitarlo, lo más aconsejable es convertirlos en pacos o milicos. La visión de la de la derecha sobre  seguridad se reduce a bala y panóptico y, como el gobierno de Sebastián Piñera fracasó en lo que era su promesa principal de su campaña, es decir, trancar la puerta giratoria, hay que buscar  chivos expiatorio que, en este caso, son los jueces, ahora acusados de garantistas, solamente porque se ciñen al código penal, como también el derecho que ejercen los imputados a su legítima defensa.

La división de poderes, planteada por Montesquieu en el siglo XVIII, es inaplicable a la monarquía presidencial: el rey, no contento con ser el dueño del Ejecutivo y del Legislativo, la ambición llega a tal grado que también quiere serlo del judicial – sólo nos falta una  Bastilla para mandar a la cárcel a quien se oponga a la regia voluntad.

Si revisamos nuestra historia política, el poder Judicial  ha estado supeditado al Ejecutivo: en la época parlamentaria, (1891-1925), el Partido Liberal Democrático, en el reparto político, era  dueño de la  parcela poder Judicial – casi todos  los jueces pertenecían  a este Partido – donde podríamos ver personajes corruptos como el juez Astorquiza, que persiguió a los anarquistas y los estudiantes de la FECH, sin ningún apego a la ley y con la  mayor de las arbitrariedades – sobre su conciencia pesó la muerte del joven poeta José Domingo Gómez Rojas y de muchos  otros libertarios -.

Durante la dictadura de Pinochet, el poder judicial se convirtió en  su “ramera”, siendo culpables de la muerte y desaparición,  torturas y exilio de miles  de chilenos, al negarse a conceder los habeas corpus, presentados por abogados de derechos humanos y de la Vicaría de la Solidaridad.

La candidata Eveleyn Matthei, de conocida trayectoria fascistoide, no se le ocurrió nada mejor que plantear, dentro de su programa de gobierno, un “Observatorio Judicial” bajo el pretexto de poder controlar los fallos de los jueces, quienes según ella, dejan libres a cientos de “rotos ladrones” – sin considerar que los verdaderos ladrones son los de cuello y corbata viven de vacaciones, por ejemplo, en Zapallar, o inscritos en “cursos de moral empresarial en universidades de la cota mil”.

El gobierno de Piñera, siguiendo a su candidata y urgido por la UDI y por el senador Alberto Espina – según el escritor Óscar Contardo, es famoso por ser tratado como un siútico de Zapallar – va a presentar, con el trámite de urgencia,  un proyecto de ley que entregue el Observatorio Judicial, nada menos, que a la universidad Adolfo Ibáñez – cueva para educar a los hijos de fascistas -.

La derecha cree que los jueces son tontos y que no se dan cuenta que la pretendida iniciativa “académica” pretende lapidar a aquellos  jueces que cumplen con su deber, ajustándose a las leyes y al debido proceso, y se nieguen a seguir llenando las cárceles de pobres, muchos  de ellos inocentes o con ínfimos delitos – como ocurrió en la cárcel San Miguel, donde murió uno de los reos, encarcelado por vender videos piratas -.

El miedo ha sido siempre en la historia el alma de la derecha para defender  sus riquezas, haciendo creer que sus intereses coinciden con aquellos de los marginales – algo así como hacer partícipe a los dueños de un “boliche” del mismo terror que experimentan los dueños del mal frente a la seguridad pública.

06/11/2013

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