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Derechos Humanos, Represion, Terrorismo

Carabinero arroja al río Mapocho a joven chileno. El vuelo del horror

Los blancos duermen mucho, pero sólo sueñan consigo mismos contó en su india palabra el sabio dirigente yanomami Davi Kopenawa. Acá los carabineros  duermen mucho y quizás sólo sueñan con ellos mismos asesinando chilenos o mapuche. Son sueños espesos, oscuros como deben ser los ojos de Lucifer. Profundos son, por ello no escuchan, no ven, no sienten. Nada, tan solo mueven levemente los párpados esperando el momento de despertar para matar, torturar, mutilar.

Historia - Memoria, Pueblos en lucha, Represion, Salvador Allende Gossens

No quería escribir pero se me aparecieron Mil Mariposas Amaranto a 47 años del Golpe en Chile

Pensé no escribir nada, por primera vez en 47 años Por rabia, por soledad, por este país de mierda que tiene la maldita costumbre de repetir la historia de muerte en escarcha, de tiempo en tiempo. Hasta que en la madrugada  nuevamente escuché las últimas palabras de Allende y se me alborotó la garganta de miles de mariposas amaranto. De esas que agarran fusiles sin importar de dónde, ni porte ni balas. Ni nada. Porque no había nada que perder, lo estábamos perdiendo todo, hermano. Y lo peor de todo es que lo sabíamos. Siempre lo supimos. El golpe andaba por las calles de Valparaíso, se paseaba por las plazas, husmeaba por sus cerros, se solazaba en el mar. Hasta que nos golpeó el golpe,

Pueblo Mapuche

Una breve historia de hermanos para los presos políticos mapuche en huelga de hambre

Esta es la insurrección de los cuerpos en huelga de hambre y no contra los españoles, sino que contra los chilenos que ocuparon tu territorio por la fuerza. Hoy la violencia del Estado se  entroniza en el territorio de tus manos, tus rostros, tus huesos. Es la arrogancia de la clase colonial y dominante. Como lo fue en dictadura donde los desaparecidos aún no aparecen y quién sabe por cuáles senderos deambulan buscando la puerta justa para poder dar el último beso a sus padres, hijos, compañeras o abuelas. ¿Quién sabe?

Pueblo Mapuche

Camilo Catrillanca a los 10 años

En 2011 fue uno de los dirigentes secundarios que lideró la toma de la municipalidad de Ercilla que duró casi dos semanas. Ahí señaló, “somos comunidades, somos pueblo mapuche que estamos siendo reprimidos. Los colonos están siendo resguardados por la fuerza policial. No queremos más allanamientos en nuestras comunidades donde hay heridos y daños psicológicos que están recibiendo nuestros niños, nuestros abuelos”.

Denuncia, Derechos Humanos

La vergüenza de la Corte Suprema  al liberar a asesinos

Ustedes jueces de la suprema vergüenza, no tienen idea lo que es ser torturado. O a lo mejor sí lo saben y les da lo mismo, por eso dejan libres a 7 asesinos en nombre de una supuesta reconciliación nacional, como señaló Hugo Dolmestch. Pero, su señoría, lo que sucede es que yo no quiero reconciliarme con mi torturador ni con ningún asesino, pues –les reitero– ustedes no saben o no quieren saber lo que es ser torturado. Yo se los voy a decir.
Desnudo, encapuchado, amarrado, te enfrentas ante la más terrible de las soledades. Sí porque no es una, son varias al mismo tiempo: la soledad de la incertidumbre, de la oscuridad, del silencio, de los gritos, de la vida y la muerte. Nunca sabes de donde vendrá el primer golpe, y el torturador –al que tú otorgaste el beneficio de la libertad– gozaba con tu miedo. Disfrutaba cada minuto, mientras uno, enclaustrado en las fronteras de su capucha, intentaba adivinar entre los gritos propios y de ellos, por dónde vendrían los puñetazos o patadas en un vano esfuerzo por aminorar el dolor. Era imposible. Así sobrevenía la avalancha de golpes, y luego, el silencio que asomaba como un oasis de tranquilidad en medio de la tormenta, mas era tan solo un espejismo. Estaba todo calculado; ahí estaban los militares, civiles y médicos vigilando cada uno de tus movimientos para continuar la tortura.

Historia - Memoria, Opinión

La cobardía del general Humberto Oviedo

Seguramente, desde tu atalaya de blasones y medallas, poco te importa lo que pueda decirte y, menos aun lo que sienten los familiares de las víctimas de las violaciones a los derechos humanos que tú atribuyes a aquel etéreo contexto político. Pero te lo diré, porque hay que decir las cosas por su nombre,  lo cual tú no haces, en un país que desde que las cúpulas políticas negociaron con tu ejército, el olvido ha intentado devorar la memoria.