Los presos políticos y la memoria de la patria
Hace algunas semanas el actual Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Humberto Oviedo, pidió que se ubicara/comprendiera/incluyera el contexto en que se realizaron los crímenes cometidos por personal de todas las ramas de la defensa nacional, a lo que se le debe agregar civiles que fueron incorporados a los aparatos de seguridad, en su gran mayoría ex militantes de Patria y Libertad.
Una búsqueda por verdad y justicia de 42 años
En vísperas de Año Nuevo de 1975, el estudiante de sociología y socialista Jaime Robotham caminaba con su amigo Claudio Thauby por el barrio capitalino de Providencia, cuando agentes de la policía represiva DINA que circulaban en un auto los vio, los detuvieron violentamente, y se los llevaron. Sin embargo, en julio de 1975 apareció en Pilar, Argentina dos cuerpos quemados, acompañados por cédulas de identidad chilenas, una con nombre de Jaime.
Marcha el 28 de julio: “La impunidad respecto de los crímenes del pasado, garantiza las injusticias de hoy”
La convocatoria expresa que “las violaciones a los Derechos Humanos cometidas por la Dictadura cívico-militar no son un problema del pasado. Para poder instalar el modelo actual de explotación capitalista en nuestro país, se tuvo que asesinar y hacer desaparecer a más de tres mil chilenos y chilenas, al mismo tiempo que encarcelar, torturar y exiliar a cientos de miles más”.
Piden salida de Comandante en Jefe del Ejército
Sobrevivir a un fusilamiento. Ocho historias Reales
En 1973, ocho campesinos, de diversos sectores rurales del mundo agrícola popular, Antonio Maldonado de Lampa; Luis González, de Puente Alto; Patricio Venegas y Willy Barrera, de Curacaví; Alejandro Bustos, José Calderón y Daniel Navarro, de Paine; y Blanca Esther Valderas, de Entre Lagos, con estupor y espanto se encontraron sorpresivamente una noche frente a un pelotón de fusilamiento que en el acto procedió a ejecutarlos. Por alguna extraña razón quedaron vivos entre los cadáveres de sus compañeros y pese a las múltiples heridas, lograron sobrevivir, aunque desde otra perspectiva no sobrevivieron.
Acerca del cierre del Penal Punta Peuco y la opinión del general FACH (r) Ricardo Ortega
El general Ortega –que se opone al cierre de Punta Peuco- se olvida, y no comenta las penurias que sufrimos los oficiales y suboficiales de la FACH que denunciamos el Golpe de Estado, no teníamos defensa y además fuimos torturados, condenados y encarcelados en cárceles comunes, cosa que no ha ocurrido con los miembros de las FF.AA que violaron DDHH. Estos hechos el general Ortega los conoce muy bien y con detalles ya que tuvimos muchas reuniones analizando estos hechos cuando era Jefe de Estado Mayor de la FACH y posteriormente Comandante en Jefe.
La cobardía del general Humberto Oviedo
Seguramente, desde tu atalaya de blasones y medallas, poco te importa lo que pueda decirte y, menos aun lo que sienten los familiares de las víctimas de las violaciones a los derechos humanos que tú atribuyes a aquel etéreo contexto político. Pero te lo diré, porque hay que decir las cosas por su nombre, lo cual tú no haces, en un país que desde que las cúpulas políticas negociaron con tu ejército, el olvido ha intentado devorar la memoria.
Basta de hipocresía, basta de impunidad en las fuerzas armadas
El jefe del ejército chileno y el ministro de defensa sostienen que los militares que actuaron en la represión, “se vieron obligados a acatar órdenes“, o «ellos no sabían lo que pasaba”.
Sr. General Sr. Ministro de Defensa, en las FFAA, en 1973, hubo opción y no todos acatamos ordenes cobardes para torturar y asesinar a compatriotas, en la marina, en la Fach, en el ejército, en carabineros y en investigaciones, hubo soldados quienes, a riesgo de perder sus vidas, sostuvimos una doctrina militar de respeto a la Constitución y las leyes, que nos opusimos a que el ejército se transformara en un instrumento de intereses políticos y económicos contrarios al interés nacional.
Cierre de Punta Peuco, ¿la Presidenta cumplirá su palabra?
Tantas veces se ha prometido cerrar Peuco y enviar a los genocidas a donde corresponde, la cárcel pública, que cuesta creer que, esta vez, sí sea una realidad; al menos, la Presidenta Bachelet esta vez lo hizo ante las cámaras de CNN.
Impunidad, herencia de Aylwin
Otra vez una nube de indignación silenciosa recorre Chile, esta semana conocimos que la justicia ordeno que le sean devueltos a la familia del dictador, un total de 17 millones dólares, dineros que le habían sido embargados a Pinochet, una vez comprobado que estos fueron acumulados producto de robos al Estado, los que estaban en cuentas de paraísos fiscales para ocultar el desfalco. Una decisión judicial que se produce en los mismos momentos que ex presos políticos, que son las víctimas de la represión dictatorial, realizan una huelga de hambre para ser escuchados en sus justas reivindicaciones, para obtener una reparación digna por los daños causados a su vida personal, familiar y laboral, tal como lo estipulan los tratados internacionales de derechos humanos firmados por los gobiernos chilenos.
Nuestros muertos ganarán todas las batallas
Es inaceptable cuando el mundo ya está en los primeros decenios del tercer milenio, Chile no haya podido degradar a los criminales que se encuentran en las cárceles por delitos de Lesa Humanidad. La derecha es perversa, levanta e insiste que los presos enfermos deben morir en sus casas, así esconde que los militares condenados sean puestos en libertad.
SIETE AÑOS lleva sin mover una hoja en el parlamento un proyecto para degradar a los militares condenados por delitos en casos de Derechos Humanos, en este punto casi todos los diputados están de acuerdo, y hacen del tiempo el mejor aliado que es también una forma de dar legitimidad a la impunidad.