Bernie Sanders: "Los Demócratas deben despertar"
por Bernie Sanders (EE.UU.)
10 años atrás 9 min lectura

Bernie Sanders – Senador por el Estado de Vermont y candidato a la nominación presidencial Demócrata ha publicado el siguiente llamado en The New York Times el día de ayer (28.06.2016): Bernie Sanders: Democrats Need to Wake Up
Sorpresa, sorpresa. Los trabajadores británicos, muchos de los cuales vieron declinar su nivel de vida mientras los ricachones de su país se enriquecían aún más, le dieron la espalda a la Unión Europea y a una economía globalizada que los maltrata a ellos y a sus hijos.
No son sólo los británicos los que están sufriendo. La economía crecientemente globalizada, establecida y mantenida por la elite económica mundial, maltrata a los pueblos en todas partes. Increíblemente, las 62 personas más ricas del mundo poseen tanta riqueza como la mitad más modesta de la población del planeta, unas 3 mil 600 millones de personas. Los muy, muy ricos, disfrutan de un lujo inimaginable mientras miles de millones de personas sufren de una pobreza abyecta, del desempleo y servicios de salud, educación, vivienda y agua potable inadecuados.
¿Este rechazo de la actual forma de la economía global podría darse en los Estados Unidos? Puedes apostar que sí.
Durante mi campaña por la nominación presidencial Demócrata visité 46 Estados. Lo que vi y escuché en demasiadas ocasiones fueron dolorosas realidades que el establishment político y mediático ni siquiera reconoce.
En los últimos 15 años, cerraron casi 60 mil fábricas en el mundo, y desaparecieron más de 4,8 millones de empleos manufactureros bien pagados. Buena parte de esto está relacionado con los desastrosos tratados comerciales que estimulan a las empresas a instalarse en países de bajos salarios.
A pesar de significativos incrementos de la productividad, el asalariado medio de los EEUU gana 726 dólares menos de lo que ganaba en el año 1973, mientras que la asalariada media gana 1.154 dólares menos de lo que ganaba en el año 2007, con datos que toman en cuenta la inflación.
Casi 47 millones de estadounidenses viven en la pobreza. Un estimado de 28 millones no tiene seguro médico, mientras muchos otros disponen de seguros insuficientes. Millones de personas se debaten contra intolerables niveles de deuda estudiantil. Tal vez por la primera vez en la historia moderna, nuestras generaciones jóvenes tendrán muy probablemente un nivel de vida inferior al de sus padres. Puede ser alarmante, pero millones de estadounidenses de baja formación profesional tendrán una esperanza de vida más corta que la generación precedente y sucumben a la desesperanza, las drogas y el alcohol.
Mientras tanto, en nuestro país la décima parte más rica del 1% más rico, posee tanta riqueza como el 90% más modesto. El 58% de todos los nuevos ingresos va al 1% más rico. Wall Street y los mil millonarios, a través de sus “super PACs”, pueden comprar las elecciones.
En mi propia campaña, hablé con trabajadores que no logran vivir con salarios de 8 o 9 dólares la hora; con jubilados que luchan para comprar las medicinas que necesitan con pensiones de la Seguridad Social de 9 mil dólares al año; con jóvenes que no pueden acceder a la universidad. También visité a los ciudadanos estadounidenses de Puerto Rico, dónde 58% de los niños viven en la pobreza y sólo poco más del 40% de la población adulta tienen un trabajo o está buscando empleo.
Seamos claros. La economía global no está funcionando para la mayoría del pueblo ni en nuestro país ni en el mundo. Este es un modelo económico diseñado por la elite económica en beneficio de la elite económica. Necesitamos un cambio real.

No un cambio basado en la demagogia, ni en el fanatismo religioso y la propaganda anti-inmigrantes que caracterizó la retórica de la campaña por el Brexit, y es el meollo del mensaje de Donald Trump.
Necesitamos un presidente que apoye vigorosamente la cooperación internacional que reúna a los pueblos del mundo, reduzca el hiper-nacionalismo y disminuya la posibilidad de la guerra. También necesitamos un presidente que respete los derechos democráticos del pueblo, y que luche por una economía que proteja los intereses de los trabajadores, no sólo los de Wall Street, los laboratorios y otros poderosos intereses privados.
Fundamentalmente necesitamos rechazar nuestras políticas de “libre comercio” y movernos hacia el comercio justo. Los estadounidenses no debiesen competir con los trabajadores de los países de bajos salarios que ganan centavos por una hora de labor. Tenemos que derrotar el Tratado Transpacífico (NdR piensaChile: Se refiere al TPP y al TIPP). Tenemos que ayudar a los países pobres a desarrollar modelos económicamente sustentables.
Tenemos que terminar con el escándalo internacional que permite que grandes grupos corporativos y los ricos eludan pagar billones de dólares en impuestos a sus gobiernos nacionales.
Tenemos que crear decenas de millones de empleos a través del mundo combatiendo el cambio climático y transformando el sistema energético alejándolo de los combustibles fósiles.
Necesitamos esfuerzos internacionales para reducir el gasto militar en todo el planeta y ocuparnos de las causas de la guerra: la pobreza, el odio, la desesperanza y la ignorancia.
La noción que Donald Trump pudiese beneficiar de las mismas fuerzas que le dieron la mayoría a los defensores del Brexit en Gran Bretaña debiese lanzar la alarma en el Partido Demócrata y en los Estados Unidos. Millones de electores estadounidenses, como los defensores del Brexit, están comprensiblemente cabreados y frustrados por las fuerzas económicas que están destruyendo la clase media.
En este momento crucial, el Partido Demócrata y un nuevo presidente Demócrata tienen que aclarar que estamos con aquellos que luchan y que han sido abandonados. Tenemos que crear economías nacionales y globales que funcionen para todos y no sólo para un puñado de mil millonarios.
Traducción del inglés al español de POLITIKA
©2016 Politika | diarioelect.politika@gmail.com
Bernie Sanders: Democrats Need to Wake Up
By BERNIE SANDERS JUNE 28, 2016
Surprise, surprise. Workers in Britain, many of whom have seen a decline in their standard of living while the very rich in their country have become much richer, have turned their backs on the European Union and a globalized economy that is failing them and their children.
And it’s not just the British who are suffering. That increasingly globalized economy, established and maintained by the world’s economic elite, is failing people everywhere. Incredibly, the wealthiest 62 people on this planet own as much wealth as the bottom half of the world’s population — around 3.6 billion people. The top 1 percent now owns more wealth than the whole of the bottom 99 percent. The very, very rich enjoy unimaginable luxury while billions of people endure abject poverty, unemployment, and inadequate health care, education, housing and drinking water.
Could this rejection of the current form of the global economy happen in the United States? You bet it could.
During my campaign for the Democratic presidential nomination, I’ve visited 46 states. What I saw and heard on too many occasions were painful realities that the political and media establishment fail even to recognize.
In the last 15 years, nearly 60,000 factories in this country have closed, and more than 4.8 million well-paid manufacturing jobs have disappeared. Much of this is related to disastrous trade agreements that encourage corporations to move to low-wage countries.
Despite major increases in productivity, the median male worker in America today is making $726 dollars less than he did in 1973, while the median female worker is making $1,154 less than she did in 2007, after adjusting for inflation.
Nearly 47 million Americans live in poverty. An estimated 28 millionhave no health insurance, while many others are underinsured. Millions of people are struggling with outrageous levels of student debt. For perhaps the first time in modern history, our younger generation will probably have a lower standard of living than their parents. Frighteningly, millions of poorly educated Americans will have a shorter life span than the previous generation as they succumb to despair, drugs and alcohol.
Meanwhile, in our country the top one-tenth of 1 percent now owns almost as much wealth as the bottom 90 percent. Fifty-eight percent of all new income is going to the top 1 percent. Wall Street and billionaires, through their “super PACs,” are able to buy elections.
On my campaign, I’ve talked to workers unable to make it on $8 or $9 an hour; retirees struggling to purchase the medicine they need on $9,000 a year of Social Security; young people unable to afford college. I also visited the American citizens of Puerto Rico, where some 58 percent of the children live in poverty and only a little more than 40 percent of the adult population has a job or is seeking one.
Let’s be clear. The global economy is not working for the majority of people in our country and the world. This is an economic model developed by the economic elite to benefit the economic elite. We need real change.
But we do not need change based on the demagogy, bigotry and anti-immigrant sentiment that punctuated so much of the Leave campaign’s rhetoric — and is central to Donald J. Trump’s message.
We need a president who will vigorously support international cooperation that brings the people of the world closer together, reduces hypernationalism and decreases the possibility of war. We also need a president who respects the democratic rights of the people, and who will fight for an economy that protects the interests of working people, not just Wall Street, the drug companies and other powerful special interests.
We need to fundamentally reject our “free trade” policies and move to fair trade. Americans should not have to compete against workers in low-wage countries who earn pennies an hour. We must defeat the Trans-Pacific Partnership. We must help poor countries develop sustainable economic models.
We need to end the international scandal in which large corporations and the wealthy avoid paying trillions of dollars in taxes to their national governments.
We need to create tens of millions of jobs worldwide by combating global climate change and by transforming the world’s energy system away from fossil fuels.
We need international efforts to cut military spending around the globe and address the causes of war: poverty, hatred, hopelessness and ignorance.
The notion that Donald Trump could benefit from the same forces that gave the Leave proponents a majority in Britain should sound an alarm for the Democratic Party in the United States. Millions of American voters, like the Leave supporters, are understandably angry and frustrated by the economic forces that are destroying the middle class.
In this pivotal moment, the Democratic Party and a new Democratic president need to make clear that we stand with those who are struggling and who have been left behind. We must create national and global economies that work for all, not just a handful of billionaires.
Bernie Sanders, a senator from Vermont, is a candidate for the Democratic presidential nomination.
*Fuente: The New York Times
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