La muerte de Hugo Chávez conmociona a Venezuela y a toda América Latina. Se puede haber discrepado de algunas de sus visiones políticas en el plano nacional o internacional, pero como suele suceder con los grandes líderes, nadie puede negar su estatura y su trascendencia histórica. Ha sido esta figura histórica la que ha encarnado el ideal del prócer Simón Bolívar y como él ha abrazado a todo un continente. Su muerte llena de dolor a muchos latinoamericanos en esta hora de luto y tristeza.
No es el momento de analizar el “chavismo” como un original proyecto histórico democrático, popular y revolucionario. Será el pueblo soberano de Venezuela quien decidirá en el futuro inmediato el camino a seguir. Hugo Chávez se incorpora, por derecho propio, al panteón de los héroes venezolanos, un hombre que fue capaz de reclamar la dignidad de su pueblo ante los poderes hegemónicos en el mundo de hoy.
Hugo Chávez ha fallecido como presidente de Venezuela después de dos décadas, eso está señalando, les guste o no a sus detractores, una legitimidad democrática de la llamada “Revolución Bolivariana”. Al igual que tantos otros, el nombre del presidente Chávez será fuente de inspiración no solo para sus compatriotas sino para todos quienes luchan por la dignidad de sus pueblos en todos los rincones del mundo.
Solo una malsana mezquindad podría negar la trascendencia de lo que ha sido el liderazgo de Hugo Chávez y de su propia muerte. Desde que asumiera el gobierno, este líder bolivariano llevó a su país y a su pueblo a un protagonismo insospechado, no solo en la región latinoamericana sino en todo el mundo, enfrentando cada tanto a los poderosos del mundo.
La muerte de líderes de estatura histórica se proyecta en el tiempo. De algún modo su fuerza y sus palabras permanecen en el imaginario de sus pueblos y se prolongan en el tiempo. Chávez permanecerá en Venezuela por muchos años como un hito histórico frente al cual nadie puede quedar indiferente. No es posible hablar de la Venezuela contemporánea sin hablar de Hugo Chávez Frías. Como todos los grandes líderes, su perfil conjuga luces y sombras. Su nombre ha quedado para siempre unido al héroe de Latinoamérica Simón Bolívar y al igual que el héroe pasa a la historia como uno de los grandes de nuestro continente.
– El autor es investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. Universidad ARCIS
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