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Ucrania alarga su propia agonía

Ucrania alarga su propia agonía
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30 de agosto de 2025

Las posibilidades de paz parecieran no prosperar. Tras el comentado encuentro en Washington entre Trump-Zelensky-UE-OTAN, las buenas intenciones que se pudo haber tenido en Alaska, terminaron diluyéndose. Lo que viene a indicar que, lo que se intentó en Alaska se habría quedado en Alaska.

Podría dar la impresión, a estas alturas, de que por parte de EE.UU. y la UE no hay seriedad por abordar el problema de Ucrania. Y eso pasa porque dicho bloque, aliado de Zelensky, no lo quiere dejar caer por ningún motivo. Apoyo que, por lo demás, utiliza muy bien Zelensky para poder inflarse de poder al ser legitimado por todo el mundo Occidental y sus Grandes Medios de Comunicación.

El problema que tiene Zelensky es que no quiere alcanzar la paz con Rusia de la manera en que se podría hacer entre un vencedor y un perdedor. Las ínfulas de superioridad no permiten doblegar el ánimo de la camarilla ucraniana y la de su líder. Zelensky no quiere convencerse de que está en el lado de los perdedores. Piensa que teniendo el apoyo de EE.UU.-UE-OTAN ya está en un bando que le permite tener peso suficiente para poder maniobrar mejor respecto a sus intereses.

¡Ucrania juega a ser un animal salvaje en la selva, cuando todo el mundo sabe que es un cachorro doméstico sujetado por sus amos!

¿Qué puede hacer Rusia en tales circunstancias? Únicamente puede proseguir la Operación Militar Especial con la esperanza de que Ucrania pueda entrar en razón en algún momento.

Ucrania debería saber que está arriesgando perder mucho más de lo que ya está perdiendo. ¿Qué hará Ucrania si el día de mañana pudiera perder Odessa o dejara de tener acceso al Mar Negro? ¿Proseguiría con su terquedad?

A EE.UU. y a la UE no les importa verdaderamente el pueblo ucraniano. Si verdaderamente les importara, no dejarían que siguieran muriendo más ucranianos.

Ucrania es un país pivote para tratar de alguna forma debilitar a Rusia; la usan para poder golpear a Rusia.

La Cumbre de Alaska ha sido quizá un juego astuto que le ha permitido a EE.UU. poder cambiar de estrategia y así pasar del “apoyo militar directo” a la “solución política”. En otras palabras, EE.UU. trata de minimizar su responsabilidad directa en el conflicto, pero a su vez ­-y esto es lo irónico- no deja de percibir beneficios con el conflicto (sigue ganando dinero a través de la venta de armas a Ucrania por medio de la UE-OTAN).

EE.UU. puede señalar cínicamente que ya no distribuyen armas a Ucrania, pero eso no significa que no les sigan ofreciendo a través de un tercero (en este caso la UE-OTAN).

EE.UU. sigue ganando con la venta de armas a la UE-OTAN. Pero… ¿qué está ganando la UE-OTAN? Convengamos que Ucrania no tiene cómo pagar todas esas armas.

EE.UU. no busca el fin del conflicto, busca la explotación del mismo para alcanzar sus propios objetivos estratégicos; busca mantener la actual arquitectura estratégica de presión sobre Rusia y, a su vez, fortalecer su propia posición económica en Europa. Por lo tanto, se hace muy difícil pensar en que pudieran existir buenas intenciones por parte de EE.UU. para que se pueda alcanzar la paz en Ucrania.

EE.UU. juega a “mediador” poniendo toda la presión en Rusia para supuestamente alcanzar la paz, amenazando con nuevos “paquetes de sanciones” junto a sus aliados, pero… ¿se pone alguna presión sobre Ucrania?

¿Qué pasaría si Ucrania terminara doblegándose ante Rusia, haciendo caso omiso a EE.UU. y UE? ¿Podría existir esa posibilidad sin que pueda haber un movimiento brusco por parte de los que desean proseguir recibiendo las “ayudas” de Occidente?

¿Ucrania podría proseguir el conflicto solitariamente?

¿Un acuerdo de paz futuro significaría, además, que los objetivos trazados por la Operación Militar Especial de “desnazificar” y “desmilitarizar” a Ucrania quedarían obsoletos?

Todo ha sido muy contradictorio y confuso desde la Cumbre de Alaska celebrada en la ciudad de Anchorage. No sabemos si lo que se quiere verdaderamente, por parte de Trump, es ganar puntos para obtener un Premio Nobel de La Paz, intentar “llegar al cielo” con un acuerdo de paz, no seguir acompañando a Ucrania en su terquedad o la oportunidad de ir traspasando toda la responsabilidad a sus vasallos UE-OTAN.

Y es confuso, porque EE.UU. y sus vasallos fueron los que decidieron inmediatamente apoyar militarmente a Ucrania ocurrido el fatal desenlace y todavía no hay indicios de que esa ayuda se vaya a frenar, estuviera quien estuviera en Washington.

Las supuestas concesiones de EE.UU. a Rusia, dadas en Alaska, respecto a dejar de apoyar militarmente a Ucrania, a cambio de garantizar que Rusia, a futuro, no atacaría a Europa o que Rusia no habría de avanzar más allá del Donbass, Jersón y Zaporiyia, resultaron ser una falacia después de enterarnos, pocos días después, de que EE.UU. ya “no proporciona armas a Ucrania, sino que las vende” a través del dinero de los países europeos, como lo declaró su secretario general Marco Rubio, o que el suministro de armas de EE.UU. a Ucrania “continuará a través de los países de la OTAN”, declarado por Mark Rutte,  secretario general de la OTAN.

Queda claro entonces que Zelensky no habrá de perder el apoyo militar de EE.UU. ¡EE.UU. necesita vender sus armas, directa o indirectamente! Trump solo se encarga de jugar al papel de “alcanzar la paz” para las cámaras, como queriendo jugar a su último juego en vida: obtener el Premio Nobel de La Paz y ganar su entrada “al cielo”.

Si Trump honestamente tuviera el interés de que terminara el conflicto, lo podría terminar de inmediato. Sería cosa de cerrar el grifo de las armas y sus vasallos obedecerían a regañadientes. La UE no tendría la capacidad para proseguir el apoyo a Ucrania sin el apoyo de EE.UU. Pero Trump es un bribón que cree tener el control de la situación, cuando no tiene control de nada.

Fuera o no fuera una estrategia publicitaria (lo de Alaska), lo cierto es que la Operación Militar Especial prosigue y no tiene interés de entrar en pausa hasta que Ucrania, quizá, en algún momento, tenga que aceptar su derrota. Pero… ¿Ucrania aceptará su derrota teniendo el apoyo de EE.UU. y sus aliados UE-OTAN, o aceptará su derrota no teniendo tal apoyo?

Todo indica que Ucrania, en algún momento, tendrá que colapsar, ya que no tienen suficiente mano de obra para hacer frente a Rusia. Lo único que le levanta la moral al régimen, de vez en cuando, son los atentados a los intereses rusos o incursiones dentro de Rusia.

Ucrania seguirá perdiendo territorio, mientras no quiera aceptar las condiciones del vencedor.

Para Rusia, se hace imperioso seguir avanzando. Mientras no haya, por parte de Ucrania, ninguna disposición por aceptar las condiciones del vencedor, la Operación Militar Especial debería acelerar su paso con más determinación.

Ucrania (junto a EE.UU-UE-OTAN) está apostando por imponer sus “garantías de seguridad” como un producto moldeado a semejanza de sus propios intereses, sin atender los intereses de la contraparte, como un intento desesperado por querer autoblindarse bajo el paraguas de EE.UU.-UE-OTAN.

Las “garantías de seguridad”, con las que desean arropar a Ucrania, resuenan como un absurdo. ¿De qué “garantías” estamos hablando? ¿Estamos hablando de darle garantías a un régimen ilegítimo, que se ha prolongado gracias a un conflicto bélico? ¿Se entregarán ciertas “garantías de seguridad” y dejarán todos los crímenes cometidos en el actual gobierno en la total impunidad? ¿Se le ofrecerán ciertas “garantías” y los responsables de crímenes ocurridos entre el 2014 hasta la fecha serán dejados en el olvido? ¿Zelensky y todos sus cabecillas, quedarán impunes bajo esas ciertas “garantías”? ¿Las futuras elecciones, que ya están pensando en que habrá, significarán que el actual gobierno quedará libre de responsabilidades, y el futuro gobierno continuará con un “aquí no ha pasado nada”?

¿Qué son las famosas “garantías de seguridad”? Todos dan por hecho, como si se tratara de un escudo defensivo sobre Ucrania o en un “si le pegan a uno nos metemos todos”. Pero todavía no está todo claro. Lo que se podría intuir es que, aparte de lo anterior, podrían apuntar a blindar al actual gobierno de facto y a algunos permitir eximirse de ciertas responsabilidades. Eso de que es para “garantizar la seguridad del pueblo ucraniano, su Estado y la de todos en Europa” es la forma que tienen para poder vender su producto.

Cumplir con ciertas “garantías” no debería significar eximirse de ciertas responsabilidades.

¿Entre las “garantías de seguridad”, también estará que Ucrania siga colaborando con los mismos que le han entregado “ayuda” hasta ahora? O mejor… ¿formar parte de la UE significará ser parte de las “garantías de seguridad”?

Si se llegaran a poner ciertas garantías, lo lógico es que esas debieran favorecer principalmente a Rusia y a la población rusoparlante de los otrora territorios ucranianos. Mal que mal, la intervención de Rusia en Ucrania no fue ningún capricho. Y como potencia dominante en el terreno militar, debería poner el ritmo de la música, y los perdedores deberían asimilar.

Rusia debe asegurar una Ucrania sin armas nucleares, neutral y fuera de estructuras expansionistas contrarias a los intereses de Rusia.

El oso no puede compartir su presa con sus enemigos, debe devorarla a su antojo.

Y es de esperar, ahora para concluir, que Occidente (EE.UU.-UE-OTAN) pueda captar el mensaje que ya le está empezando a entregar Oriente, con China de anfitrión junto a las principales potencias militares, nucleares y económicas del mundo. Sí, esos mismos países sancionados por Occidente: China, Rusia, India, Corea del Norte, Irán…

Occidente debería entender que Rusia no está aislada.

¿Occidente tendrá la óptica suficiente como para entender la imagen que se proyectará próximamente en China, desde el terreno político-económico-militar?

El autor, Níkolas Stolpkin, es analista internacional – Geopolítica – Crítica – Opinión – Pensamiento
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