La desvergüenza de Piñera y de sus adláteres
por Juan Pablo Cárdenas (Chile)
8 años atrás 5 min lectura

Uno de los mayores fiascos de nuestra política exterior se consumo durante el gobierno de Ricardo Lagos, cuando éste reconoció apresuradamente como presidente de Venezuela a un golpista que no alcanzó a consumar del todo su rebelión en contra del comandante Hugo Chávez. Pero como el ser humano suele tropezarse varias veces con las mismas piedras, ahora Sebastián Piñera ha incurrido en el mismo despropósito al reconocer como mandatario de este país a un aventurero de apellido Guaidó, al mismo tiempo que declarar al gobierno de Nicolás Maduro como ilegítimo.
Da la impresión que ambas y fatales precipitaciones de parte de La Moneda se explican únicamente en la presión que la Casa Blanca le ejerce a aquellos países en el propósito de desestabilizar la Revolución Chavista y deponer a sus legítimos líderes. Ya se sabe que en política exterior la afinidad entre la derecha y la llamada centroizquierda chilena es prácticamente plena, igual de servil a Washington y, lo peor de todo, extremadamente cínica. Constituye un abuso presidencial arrogarse en nuestro país la representación plena de la nación, toda vez que es público y notorio que en todos los asuntos externos, y hasta en los diferendos de Chile con sus vecinos, importantes sectores de la población han repudiado las posiciones fratricidas de nuestra Cancillería, su intento hegemónico regional y su renuncia a consolidar lazos de hermandad continental con nuestros vecinos. Pero en Cuba, Bolivia, la misma Venezuela y otras naciones como, ahora, México, se sabe de la simpatía que despiertan en Chile sus respectivos procesos políticos y se lamenta el abuso de nuestros gobiernos al asumir y hacerse parte de los intereses y maniobras acorde a los intereses del país imperial. Jamás de le ha consultado a la población nacional que opina sobre nuestras relaciones con el mundo y muy especialmente con América Latina y, sin embargo, los moradores de la Moneda y del Poder Legislativo cada vez disponen de mayores presupuestos para las Fuerzas Armadas y nuestra escandalosa carrera armamentista.
Es, asimismo, una desvergüenza que Piñera y otros jefes de estado tomen posiciones frente a Venezuela con el inmenso tejado de vidrio que tienen, cuando los mismos que ahora fustigan a Maduro le dieron acompañamiento a la dictadura De Pinochet y, en su momento, hasta concurrieron a Londres a reclamar su libertad e impunidad, cuando el mayor Tribunal de Justicia del mundo lo retuvo en Europa y buscó juzgarlo por sus horrendos crímenes. Liberación que, a la postre, lo llevara a morir en completa impunidad en su casa.
Es una desfachatez, por lo mismo, que el gobernante chileno, su ex comunista Canciller (hoy reconocido como un traidor) sus ministros, partidos y parlamentarios quieran aparecer ahora como los paladines de la democracia en Venezuela. Coludiéndose para ello con el presidente Bolsonaro, otrora miembro de la tiranía militar brasilera, o con el presidente de Colombia, país que tiene el demérito de ser el más violento de América del Sur, en el que el ejercicio ciudadano es extremadamente precario y donde la guerra civil que se creía superada vuelve a dar muestras de su ferocidad.
Pero también es una completa vergüenza que la Democracia Cristiana chilena y varios de los actores políticos presuntamente de izquierda asuman las mismas posiciones del oficialismo o soslayen un pronunciamiento respecto de lo que sucede en Venezuela, toda vez que la oposición a Maduro en realidad no ha logrado ganar más adeptos, ni provocado algún proceso de concertación para ofrecer una alternativa viable. Cuando además de sabe de la adhesión de la Fuerzas Armadas a Maduro y de aquella enorme organización y movilización social en favor de su gobierno y la defensa de los avances experimentados desde que los corruptos partidos hegemónicos de ese país cayeron en total desprestigio y simplemente desaparecieron.
El golpismo de la derecha venezolana lo que sí ha logrado concitar es el apoyo de los gobiernos adictos a la Casa Blanca, de la OEA y de los grandes medios de comunicación que en el mundo y en Chile se descubren tan afines en su orientación editorial y con tan poca capacidad de mostrar los acontecimientos de Venezuela con un mínimo de independencia y dignidad. No se trata, ciertamente, de apoyar o defender a Maduro, sino de mirar con alguna independencia y ecuanimidad lo que sucede en Venezuela o al menos ofrecer más espacio a la diversidad informativa, de la que tanto Chile carece y pone en entredicho su pretendida democracia.
En este sentido, es bochornoso que en nuestro Parlamento, en los partidos autoproclamados progresistas no surjan más voces que, al menos, le nieguen a Piñera y sus adláteres autoridad moral para intervenir en los asuntos internos de un país hermano, pese que en la defensa encendida, criminal y prolongada de Pinochet tanto reclamaron contra la injerencia del mundo libre y democrático en nuestros asuntos internos. Echamos de menos que quienes desnuden el doble estándar de nuestro gobierno, cuando nada dice ante la forma en que algunos regímenes de la Tierra violan flagrantemente los Derechos Humanos, cuando de se trata de buenos o potenciales socios económicos. Que también callan ante las agresiones cotidianas del presidente Trump, obsesionado por construir un muro contra los derechos migratorios y se empeña en hacer la guerra y proclamar la superioridad estadounidense, como antes la hizo Hitler en relación a los alemanes. O tantos otros tiranos que descollan en la historia universal. Cuando para colmo está presidiendo un gobierno corrupto que hasta fastidia, ya, a su propio Partido Republicano.
-El autor, Juan Pablo Cárdenas, es Premio Nacional de Periodismo de Chile
Artículos Relacionados
La “guerra sucia” y el financiamiento contra Evo Morales
por Juan Manuel Karg (Argentina)
11 años atrás 4 min lectura
Chile entre los 22 paises más endeudados del planeta
por Eduardo Andrade Bone (Chile)
11 años atrás 4 min lectura
Una mirada a las urgencias de UNASUR
por Mabel Severich Larrea y Javier Tolcachier (AlaiAmlatina)
9 años atrás 9 min lectura
Nazismo y Excepcionalismo: dos ideologías, una misma crueldad
por Carlos Santa María (Chile)
13 años atrás 9 min lectura
El desastre parió a los pueblos. Latinoamérica: Pensar en futuro
por Maggie Marín (Bohemia)
18 años atrás 10 min lectura
Los estudiantes franceses, luchando por sus derechos, cantan ese himno que nació en nuestras calles, en 1973
por piensaChile
8 horas atrás
14 de octubre de 2026
Las palabras y el sueño de Allende van por el mundo, en todos los idiomas, alentando a los pueblos en la lucha por sus derechos, mientras la imagen del tirano fluye por las cloacas.
En Francia, igual que en Chile, la policía infiltra las protestas estudiantiles y crea caos para justificar represión y dar imagen de caos
por piensaChile
8 horas atrás
14 de octubre de 2026
El poder aprende y adiestra sus huestes. ¿Y nosotros? Despues de tantas luchas y derrotas, ¿por qué no somos capaces de aprender, de organizarnos para convertirnos en la gigantesca fuerza que potencialmente somos?
Piden al gobierno de Chile retroceder en su apoyo al ocupante marroquí del Sáhara Occidental
por Crónica Digital
24 horas atrás
13 de octubre de 2026
Los manifestantes reiteraron su plena solidaridad con el pueblo saharaui, la República Árabe Saharaui Democrática, el Frente Polisario y su presidente y secretario general, Brahim Ghali, así como con todas las víctimas saharauis de censura, persecución, torturas, exilio y otros apremios ilegítimos en los territorios ocupados por el Reino de Marruecos.
12 de octubre en Las Urracas de Emaus, Quinta Normal, 16:00 horas
por Comité Memorial Puente Bulnes (Chile)
2 días atrás
12 de octubre de 2026
– 53 años de la masacre de 14 jóvenes y adolescentes de Puente Alto, ocurrida en el Puente Bulnes, incluyendo a La Motita, de 14 años de edad y 6 meses de embarazo.