¡Bienvenida, Convención Constituyente!
por Manuel Cabieses Donoso (Chile)
5 años atrás 5 min lectura
29 de junio 2021
Ustedes, convencionales, son nuestra última esperanza de tránsito pacífico a una nación con igualdad de derechos y deberes.
Por eso les damos la bienvenida, ustedes son nuestros hermanos. Cuenten con nosotros.
El conservadurismo -de derechas e “izquierdas”- les impidió usar el nombre de Asamblea Constituyente. Pero éso es lo que ustedes verdaderamente son. Una Asamblea del pueblo que dictará la nueva norma magna que regirá leyes, decretos y reglamentos de una república diferente. Por eso lo primero de lo primero es recuperar la identidad. Ustedes son una Asamblea Constituyente, la primera de nuestra historia. Dotada de todos los poderes para escribir una nueva Constitución Política. En definitiva será el pueblo, en referéndum, el que aprobará o rechazará vuestra propuesta. Por eso, la primera definición que les espera es decidir si asumirán la plenitud de sus poderes, rechazando toda sumisión a un orden que es necesario cambiar en sus raíces. Confiamos en ustedes.
La nueva Constitución Política de la República de Chile tiene que colocarse, sin ambages, de lado de los pobres del campo y la ciudad. De los que sufren discriminación social, racial y de género en salud, educación, vivienda, trabajo, salarios, pensiones, etc. Necesitamos que todo chileno que lo merezca, sin perjuicio de su origen, pueda ser juez de la Corte Suprema, comandante en jefe del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, diputado o Presidente de la República. Igualdad de derechos y deberes, es la medida democrática de la nueva Constitución que esperamos los chilenos.
Recuperado su carácter de Asamblea Constituyente, la “Convención” tiene que tomar partido por los pobres, por los que fingen ser “clase media” por un salario de 400 mil pesos y un auto usado. Ellos son la mayoría de nuestro país. Y hay los extremadamente pobres, los miserables de esta sociedad: las 81 mil familias que sobreviven en 969 campamentos de tablas, cartones y plástico, sin agua potable ni baño, los esperpentos de niños y ancianos vagabundos del barro y la desesperanza.
¿Cómo tolerar una Constitución que admite que en tiempo de pandemia y aumento de la pobreza, un puñado -entre ellos el presidente de la República- hayan aumentado sus riquezas en miles de millones de dólares?
Ustedes, constituyentes, tienen el deber de poner fin a la injusticia social desechando el modelo neoliberal que nos estrangula. Ustedes pueden escribir el mandato supremo que obligue a leyes e instituciones a ceñirse a una época de cambios. La nueva Constitución permitirá al pueblo demandar, sin obstrucciones leguleyas, los derechos que les son negados. Las instituciones civiles y militares, hoy en crisis profunda, tendrán que adaptarse a las nuevas reglas.
La Constitución -esperamos- consultará el mecanismo antigolpista que permita remover, mediante plebiscito, los gobiernos corruptos que traicionan sus promesas. Del mismo modo, la Constitución democrática seguramente abrirá paso a la iniciativa popular en materia de leyes y desbrozará el camino legislativo eliminando el Senado y el Tribunal Constitucional, que hoy enmarañan y facilitan el cohecho y prevaricación de las instituciones.
Una Asamblea Nacional con diputados que reciban salario similar al de un trabajador, y una Corte Suprema con magistrados de confiable probidad, deberían ser la vía de tránsito de las nuevas leyes de la República. Una amplia mayoría ciudadana espera que la nueva Constitución reconozca la autonomía de los pueblos originarios y el orgulloso mestizaje del pueblo chileno.
El derecho a manifestarse pacíficamente, a disentir y expresar opiniones críticas al gobierno y a la Asamblea Nacional, a formar sindicatos y partidos políticos, a profesar y practicar la religión que cada cual desee, el aborto libre, el derecho a formar familia por matrimonios del mismo sexo, etc., serán sin duda derechos que incluirá la nueva Constitución.
Asimismo, hay un derecho que, sin duda, será motivo -como lo es hoy- de profunda discusión. La libertad de expresión. Esta, sin dudas, debe ser amplia en todos los terrenos. El rango y amplitud de la libertad de expresión, debe ser sometido a escrutinio en la Convención. El derecho a informar y opinar, cuyo hermano gemelo es el derecho a estar informado, debe ceñirse a ciertas reglas para ser auténticamente democrático.
La información cumple una función social. Por lo tanto -como la salud o la educación- no puede ser un negocio privado. La propiedad de los medios televisivos, radiales, escritos y digitales no puede estar en manos de emperadores de la opinión pública. Tiene que ser la propiedad plebeya de cooperativas, organizaciones sociales, partidos políticos, municipalidades, congregaciones religiosas, etc., apoyados por el Estado si se ven excluidos de publicidad privada. Los periodistas, que obedecen normas de ética profesional, tienen que ser los que dirijan los medios, no los gerentes y agencias de publicidad como ahora. La información crea corrientes de opinión política y esa noble función, repetimos, no puede ser un negocio más en el abanico de intereses de grandes empresarios. El pluralismo informativo y de opinión es absolutamente necesario en esta época de cambio social y político. Pero los magnates de la prensa deben ser relevados de una tarea que es de responsabilidad colectiva si queremos avanzar resueltamente hacia el futuro.
Compatriotas constituyentes:
¡Rompan las cadenas que intenta imponerles el sistema!
¡Cumplan un deber de lealtad con la heroica lucha del pueblo chileno para llegar a este umbral de libertad!
29 de junio 2021
*Fuente: Punto Final
Artículos Relacionados
Los nexos empresariales, las sociedades comerciales y los derechos de agua de los 155 constituyentes
por Nicolás Sepúlveda, Benjamín Miranda, Nicolás Massai D., Cristóbal Ríos y Lucas Cifuentes (Chile)
5 años atrás 19 min lectura
Comparación entre la propuesta de Nueva Constitución y la constitución de pinochet
por Jaime Bassa (Chile)
4 años atrás 1 min lectura
Los chilenos del exterior y la continuidad del Proceso Constituyente
por Red Europea de Chilenos por Derechos Cívicos y Políticos
3 años atrás 6 min lectura
No a la nueva ‘Kastitución’
por En Contra de la Impunidad (Chile)
2 años atrás 1 min lectura
50 años del Golpe Militar en Argentina: Adriana Calvo de Laborde en el juicio a las Juntas Militares – Año 1985
por Personas Desaparecidas Buenos Aires (Argentina)
37 mins atrás
25 de marzo de 2026
Licenciada en Física y docente. Secuestrada en febrero de 1977, momento en que tenía un embarazo de 7 meses de gestación. Fue torturada y parió en un patrullero en el que era trasladada de la Comisaría 5ta de La Plata hacia el “Pozo de Banfield”.
Gobierno anuncia una fuerte alza en los combustibles
por Hassan Akram (Chile)
2 horas atrás
25 de marzo de 2026
En este video, Hassan Akram desmiente una por una las declaraciones de Quiroz, mostrando cifras concretas y evidencia que cuestionan su versión. Además, analiza el contexto económico que recibió el gobierno anterior, demostrando que la situación heredada por Boric fue considerablemente más compleja.
Carta de solidaridad del colectivo de estudiantes saharauis formados en Cuba
por Colectivo de Estudiantes Saharauis formados en Cuba
2 días atrás
23 de marzo de 2026
Desde nuestra experiencia como estudiantes acogidos por la solidaridad revolucionaria de Cuba, damos testimonio de su compromiso con los pueblos del mundo, especialmente con aquellos que, como el pueblo saharaui, luchan por su libertad y justicia.
Día de la Tierra Palestina
por Nelly Marzouka (Chile)
2 días atrás
23 de marzo de 2026
Los sionistas, colonos europeos, no saben del amor a la tierra y por eso arrasan los campos con olivos centenarios. Asesinan a quienes han vivido allí desde siempre, destruyendo la naturaleza, arrasando los olivares, matando la vida. Pero su fin se acerca. Palestina vencerá y los olivos volverán a brotar. ¡Volverá la vida!