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Carta abierta al candidato presidencial Ignacio Briones

Carta abierta al candidato presidencial Ignacio Briones
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13 de abril de 2021

Con 50 años de ejercicio como profesor, Rubén Uribe conoce bien el sistema educacional chileno, sobre todo porque ha trabajado tanto en liceos públicos como colegios privados. Con esa potestad es que le escribió esta carta abierta al ex ministro de Hacienda y actual candidato presidencial Ignacio Briones (Evópoli), tras sus dichos en una entrevista. “No se puede ser tan liviano en afirmaciones sin un mínimo de sustento histórico y filosófico acerca de lo que es la educación”, manifiesta el profesor.


Escribo estas líneas para manifestar mi profunda preocupación y molestia por su liviandad para tratar un tema tan importante como la Educación y el papel de los profesores y profesoras en una entrevista de televisión, dando una especie de recetario de como “preparar una taza de té en bolsita” digo, por lo simple y ramplón de lo que ni siquiera se puede llamar propuesta. No es serio señor Briones, cuando el punto central de sus palabras es proponer traer docentes del extranjero, incluso lo mezcla con algo que usted y los que comparten sus ideas miran con distancia o al menos en el caso de su partido, en silencio, la inmigración, que deduzco para usted es selectiva porque habla de ”los países que admiramos”.

La poca seriedad disfrazada de falsa profundidad y manejo de datos y estadísticas han sido su sello, lo mismo ocurrió cuando se negaba hace pocas semanas a que los chilenos retiraran un 10% de sus fondos de pensiones para sobrevivir y ahora “el candidato Briones” dice pongamos “las lucas” para abrir un concurso internacional y traer profesores del extranjero para mejorar la Educación Pública. No es serio. Porque la debacle de la educación pública chilena comenzó en la dictadura, cuando desmanteló y cerró las Escuelas Normales, cuando las Universidades fueron intervenidas por “rectores” que eran militares designados y los docentes fueron perseguidos y los catedráticos extranjeros, que sí los hubo y de primer nivel, fueron expulsados. En ese momento la educación se transformó en mercancía y un día antes que el Dictador dejara el poder se promulgó una “Ley General de Educación” (Ley 18.926, publicada el 10 de marzo de 1990, ley por decir algo, ya que no era la expresión de la voluntad soberana).

Esta ley bajo el concepto de Estado subsidiario al que usted adhiere, le otorga a los padres el deber y el  derecho de educar a sus hijos, hasta ahí se podría suscribir, pero cuando establece que el Estado otorga a terceros, sostenedores, públicos y privados, el manejo y administración de los fondos destinados a educación, se abre una puerta que hasta ahora no se ha podido cerrar.

Con la educación como mercancía ya instalada, se abren centenares de establecimientos educacionales privados que se disputan los alumnos que hay en el mercado, cualquier particular con requisitos mínimos puede abrir un establecimiento educacional, desde un jardín infantil hasta una universidad. La educación es un derecho ciudadano, no una mercancía y es deber del Estado proveerla.

No pretendo hacer una historia de la educación chilena en esta carta, pero me parece que usted debería tener en cuenta estos aspectos y ser parte de su mínimo repertorio electoral. Insisto en que no se puede ser tan liviano en afirmaciones sin un mínimo de sustento histórico y filosófico acerca de lo que es la educación.

Soy un profesor por vocación, llevo más de 50 años en esta tarea y aún estoy trabajando, me formé en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile; soy de la generación de 1965, trabajé en mis inicios en una escuela particular, pobre, de Estación Central, allí se reforzó mi vocación pedagógica, aprendí de otros y otras docentes con más experiencia, cometí errores y aprendí a disculparme, trabajé en colegios de distintos estratos socioeconómicos, también aquellos donde estudiaban los de más altos ingresos y en colegios particulares y municipales.

La educación es mi pasión y hoy volvería a escoger nuevamente como profesión, pese a los escasos incentivos que existen para seguir esta digna actividad; no podría decir que fui un gran profesor sino un buen pedagogo en el sentido griego del término “el que guía, conduce a los niños”, nunca me sentí imprescindible para mis alumnos o alumnas, siempre tuve como norte que pudieran caminar solos, la conducción debería permitirles crecer y respetar sus ideas y principios, jamás traté de influenciarlos con mi pensamiento, que lo tengo a mucho orgullo, jamás los califiqué según mis parámetros sino según sus capacidades.

Por eso le escribo, porque mi convicción y vocación son profundas, me apasiona lo que hago y me molestan sus palabras, más aún cuando vienen de alguien que pretende gobernar un país, la improvisación y la retórica vacía no cambiarán la educación. Debo dejar claro que no me opongo a que vengan educadores de otros países a ayudar, en eso soy un ciudadano del mundo, he viajado sin becas y sin ayuda, he conocido otros modelos, pero jamás he sido tan pretencioso como para desconocer la diversidad de las culturas. Incluso dentro de nuestro propio territorio tenemos una enorme diversidad cultural que nos debería obligar a considerar las particularidades de cada región y comunidad. Nada más destacable que exista la EIB (Educación Intercultural Bilingüe) que hoy se estudia ponerla como electiva, otro error.

Por todo esto, la educación debe ser uno de los temas más gravitantes en un programa de gobierno, señor Briones, no basta su enunciado de traer educadores del extranjero, por muchas explicaciones ex post.

*Fuente: LaVozDeLosQueSobran

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