El G7, la cumbre de los mentirosos
por Fernando Luengo (España)
7 años atrás 3 min lectura
26 de agosto de 2019
Acaba de concluir la cumbre del G7, que reúne a los dirigentes políticos de algunos de los países más poderosos del planeta (Alemania, Francia, Canada, Estados Unidos, Italia, Japón y Reino Unido), que junto a representantes de otras instituciones y algunos invitados, entre los que figuraba Pedro Sánchez, se han encontrado en Biarritz en estos días. El eslogan de la agenda económica es “Trabajando por un capitalismo más justo”. Puede parecer un sarcasmo, y lo es, pero cuando ya es habitual utilizar la propaganda sin escrúpulos, nada sorprende, todo vale, incluso las mentiras más obscenas.
Dicen trabajar por un capitalismo más equitativo, quienes desde sus responsabilidades políticas están contribuyendo a que la desigualdad haya alcanzado las mayores cotas de la historia reciente. Y han trabajado, por llamar de alguna manera a lo que hacen, rodeados de lujo y de comodidades que sólo están al alcance de unos pocos privilegiados. Eso sí, protegidos por miles de policías y militares de la justificada indignación de los manifestantes.
Trump y compañía, y los que se han ocupado de concretar la agenda económica, a lo suyo: pomposas declaraciones y pronunciamientos genéricos, sin ningún compromiso concreto, ¿para qué aterrizar en los problemas de la gente?. En definitiva, aparentar que estas cumbres son útiles y, quizá lo más importante, lanzar el mensaje de que los reunidos en Biarritz y la clase política que representan participan de un consenso: parecer preocupados por la desigualdad, que se esfuerzan en corregir.
Mentira, todo lo contrario. Ellos, que dicen querer buscar en estos encuentros soluciones a la inequidad, pertenecen a una elite que se ha enriquecido sin el menor escrúpulo con la misma; que no sólo ha hecho caja con la crisis, sino que antes del crack financiero formaba parte de un entramado oligárquico que ha concentrado una parte creciente de la renta, la riqueza y el poder.
Las políticas que llevan a cabo estos “campeones de la equidad” en sus respectivos países, y que trasladan a las instituciones internacionales donde, por cierto, gozan de una posición dominante, apuntan justamente en la dirección de una inequidad creciente, enquistada, sistémica.
Cabe marear la perdiz con el tema, como hacen quienes no tienen otro objetivo que preservar y fortalecer el actual estado de cosas, pero la reducción de la desigualdad pasa, entre otras cosas, por aplicar una política tributaria decididamente progresiva y eliminar los paraísos fiscales, reducir los privilegios y las prebendas de las empresas transnacionales, elevar sustancialmente el salario mínimo y garantizar una prestación por desempleo digna, revertir las políticas austeritarias y aumentar el gasto social público, crear las condiciones para que los trabajadores puedan ejercer los derechos civiles y sindicales dentro de las empresas, elevar las retribuciones de los asalariados y limitar las de las elites empresariales, activar un plan de emergencia que abra un horizonte de sostenibilidad en el planeta y detener el cambio climático, comprometerse con una decidida política de equidad de género y proteger los derechos y las condiciones de vida de las personas migrantes.
Lo anterior no pretende ser una relación exhaustiva de objetivos a alcanzar por una política orientada hacia la igualdad. Pero si quiere marcar una línea divisoria entre los que hablan y los que hacen, entre los que defienden los intereses de los de arriba y los que estamos convencidos de que ha llegado el momento de caminar hacia un mundo más justo, equitativo y solidario. Nada espero de los que se han reunido en Biarritz, no me interesa su postureo. El verdadero punto de interés no estaba allí, sino en la cumbre alternativa y en las manifestaciones que han tenido lugar en Hendaia e Irún. El mensaje es claro, hay alternativas y hay una urgente necesidad de que la ciudadanía se movilice para poner en su sitio a los de arriba.
*Profesor de economía aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, miembro de econoNuestra. En Público.es, 26.08.19
*Fuente: Other News
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