Cuentas falsas en Twitter: El engaño político de los candidatos para crear clima electoral
por Nicolás Massai D. (Chile)
9 años atrás 4 min lectura
Miércoles 18 de octubre 2017

Casi la mitad de los seguidores de Sebastián Piñera en esta red social son falsos. Lejos de ser una apuesta torpe, ésta es una alternativa que usó el mismo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para tener mayor espacio en los medios de comunicación.
A inicios de esta semana apareció Twitteraudit, una herramienta para chequear los seguidores falsos que acumulan los usuarios de Twitter. Como el tema era contingente, se verificó esta misma medición respecto de los actuales candidatos presidenciales de Chile. Estos famosos bots, en el caso de Sebastián Piñera, alcanzan un 49%, es decir, casi la mitad de sus casi dos millones de seguidores en la red social del pajarito.
Pero la de Piñera no es una práctica única. El que le sigue de cerca es Marco Enríquez-Ominami, que tiene un 42% de followers que no existen dentro de los 647 mil totales que dicen seguirlo. Y si nos vamos a un caso internacional, está la cuenta de Twitter de Donald Trump, que de los 40 millones, 16 millones son falsos.
Ésta sería una estrategia que se realiza de manera cotidiana en el mundo político y que ha sucedido también en varios países de Latinoamérica. Así lo comenta Pablo Collada, director ejecutivo de Ciudadano Inteligente, quien además de relatar esta información, afirma que hay empresas dedicadas en exclusivo a la venta de seguidores, todo con el objetivo de darle mayor visibilidad a las cuentas y también para ganar terreno en el posicionamiento de una campaña electoral.
Esto sucede en Twitter porque, acorde a las palabras de Collada, ahí se libra una batalla cotidiana de debate público, diferente al que se maneja en otras redes como Facebook; y la normalización del fenómeno no quiere decir que el director ejecutivo de Ciudadano Inteligente no crea que esto no es grave. Todo lo contrario.
“Vuelve artificial una conversación que, en teoría, es democrática, sobre una tecnología que debería servir para establecer un espacio igual para todos. Entonces, en el momento que una persona contrata servicios para tener a más personas –aunque sean falsas– participando en este espacio de intercambio, bueno pues evidentemente se convierte en un espacio viciado. Y cuando se convierte en un espacio viciado es difícil proteger una conversación natural, orgánica, y que en realidad le dé el mismo espacio a todas las personas”, dice.
El experto agrega que estos bots tienen una utilidad que se limita a la contención de las conversaciones.
Una opinión crítica sobre lo que sucede en Twitter en general es la que tiene el cientista político, experto en comunicaciones, Fernando García Naddaf Naddaf. El también académico de la Universidad Diego Portales explica que este fenómeno no se entendería bajo ningún punto de vista si es que las frases producidas en la red, en formato de declaración u otro, no se extrapolara a lo que ocurre en un espacio de mayor visibilidad: los medios de comunicación.
“Lo que sí impacta es porque es muy de elite; una especie de amplificador de las elites hacia los medios de comunicación. Es decir, lo que publica Trump o Bachelet no es tan importante en relación a la gente que lo ve directamente, sino que porque lo que publica Trump lo recogen los medios tradicionales, que le dan la verdadera amplificación”, afirma.
En ese sentido, Fernando García Naddaf Naddaf argumenta que Twitter tiene un alcance muy precario, con el límite de los 120 caracteres, en los que no se pueden hacer cosas de “valor persuasivo”. Un mensaje tendría valor sí y solo sí los mensajes son recogidos por la televisión, la prensa escrita o la radio.
Igualmente, el cientista político apunta a que es más conveniente que primen otras cosas en una campaña política.
“Mientras más cercana, más interpersonal, más completa es la relación cognitivamente, y complementada con comunicación no verbal, con líderes de opinión, en fin, un montón de otros elementos, en ese caso podría esto tener algún tipo de persuasión. Los que hacen campaña por redes sociales fracasan, como Tomás Jocelyn-Holt, que la elección pasada la hizo por Twitter”, termina.
*Fuente: Diario UdeChile
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