02-08-2017
Leo con asombro la insólita declaración del gobierno chileno sobre el proceso electoral del domingo recién pasado en Venezuela: “Nos causa profunda decepción que el gobierno de Venezuela haya celebrado las elecciones a la Asamblea Constituyente”. Es decir están decepcionados y consternados porque en el país caribeño se hayan realizado elecciones. Como simple ciudadano chileno de a pie no deja de sorprenderme que nuestro gobierno encabezados por una Presidenta y Canciller que se dicen ser “socialistas”, tenga ese grado de destemplanza ante una nación que aún sigue apostando por la paz y no por la confrontación.
Ante esta insolente declaración hacia otro país soberano me nace comentar lo siguiente:
La mayor coincidencia es que en la última elección presidencial en Chile en 2013, votaron exactamente el 41,98% de los chilenos. Con este dato tendríamos que declarar también que el gobierno chileno no es legítimo en su origen y ustedes que nos gobiernan y que hoy ostentan un triste record de 24% de aprobación ciudadana. Es decir carecen de autoridad moral para dar recetas de democracia a otros países del mundo.
Según la declaración de nuestro gobierno el acto eleccionario de ayer: “No resuelve los problemas y desafíos políticos que enfrenta Venezuela”. Aquí me pregunto: ¿Qué actos pueden resolver los problemas del país caribeño? ¿El golpe de estado, que ha estado pidiendo la oposición? ¿O tal vez la más brutal de las opciones, la invasión por parte de Estados Unidos? ¿O acaso es opción las acciones de saqueo, destrucción y sabotaje que ha estado implicada la oposición en los últimos meses? Que ustedes como gobierno nunca han condenado.
¿Estas son las soluciones, le pregunto señora Presidenta o señor Ministro? Me conmueve el hecho de que ustedes dos vivieron y sufrieron la más aterradora dictadura que tenga memoria nuestro país, sin embargo consideran ustedes esta solución como la salida más normal a la crisis.
Ustedes hablan en nombre de los chilenos y se unen al grupo de 13 naciones del mundo que abiertamente conspiran contra el gobierno de Venezuela. Países que por cierto tienen innumerables problemas de derechos humanos y de democracia, sin embargo esto no les permite avergonzarse al intervenir en Venezuela.
Así como el gobierno chileno y no el ciudadano chileno aclaro, se siente profundamente decepcionados por el curso de los acontecimientos en el país petrolero, yo también me declaro, al igual que millones de chilenos, profundamente decepcionado de nuestro país y de nuestra democracia. Y les doy algunos ejemplos para refrescar su amnesia colectiva.
En Chile aun nos rige la Constitución del dictador Augusto Pinochet, sin que se haya llamado a crear y participar de una nueva con el apoyo de todos los chilenos. Esta constitución ha impedido cualquier avance progresista en el país, dejando incólume la obra del dictador.
Me causa profunda decepción: Que los militares procesados por causa de crímenes en dictadura sigan libres, recibiendo atención de salud y suculentas jubilaciones, sin que ningún gobierno democrático haya puesto término a esta injusticia. Existen más de mil militares procesados, pero menos de cien de ellos cumple condena de cárcel.
Me causa profunda decepción: Que todos aquellos que hoy exigen la educación pagada y con fines de lucro, hayan estudiado gratis cuando las universidades chilenas eran estatales y de calidad. Hoy le exigen endeudarse a los jóvenes chilenos por años, hipotecando su futuro.
Me causa profunda decepción: Que la derecha obtenga un tercio de los votos, pero debido al antidemocrático sistema neoliberal controle la mitad del congreso y que sirve como tapón a cualquier conquista de la clase trabajadora. O cualquier cambio al sistema de salud o a las mejoras salariales.
Me causa profunda decepción: Que a casi treinta años el sistema previsional chileno llamado AFP siga entregando pensiones miserables y donde justamente personeros de gobierno la defienden a ultranza. Millones de personas han salido a las calles a protestar para terminar con este abuso perpetuo, sin embargo para ustedes esto es irrelevante y no aceptan la expresión democrática del pueblo chileno.
Me causa profunda decepción: Que el sistema de salud privado de Chile, llamados Isapres siga discriminando a las mujeres, a los enfermos y a los ancianos, es decir para ustedes es normal que estas instituciones abusen de los chilenos. Estas mal llamadas instituciones de salud solamente aceptan en sus registros a personas sanas y cuando estas se enferman de patologías terminales deben optar por Fonasa.
Me causa profunda decepción: Que cuando la Asamblea Nacional de Venezuela haya emitido hace años su preocupación por la represión del estado chileno en la Araucanía, ustedes, con una hipocresía mayúscula dijeron que estos hechos eran asuntos internos de Chile y nadie debía intervenir. Sin embargo ahora siendo más cínicos aun emiten declaraciones sobre el gobierno de Venezuela.
Así como a ustedes les causa profunda decepción la democracia de Venezuela a mí también me causa la misma decepción con la democracia chilena.
Hugo Farías Moya
02-08-2017
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“Uno no baila solo por bailar.
Uno baila con los que ya no están, con los que vendrán
y con esta tierra que todavía pide ser escuchada”.
Categorizada como socialista ( o socia lista) la señora y su paje y heraldo han trabajado en conjunto para tener una jubilación buena, que no sea de AFP chilena. Y si París bien vale una Misa, como dijo Enrique IV protestante que se hizo católico para poder ser rey, la ONU o cualquiera de esos regalitos tienen el costo de tener que ser parte del coro de los que condenan a cualquiera que se sale del libreto neoliberal, transnacional y supra bancario. Y lo hacen re bien porque les queda poco y van a poder respirar tranquilos sin tener que seguir actuando en la obra.
En lo que a mí respecta, ya las democracias locales están muriendo. Chile es un asociado concreto, a partir del trabajo efectuado por el «socialista» Pinochet durante 17 años y más -incluído el tiempo que lleva en ultratumba-, trabajo limpio para las élites de poder, sucio para la minoría comunista y aliados, inexplicable para la mayoría popular sencilla, de trabajo al día, sin formación ideológica, los pobres de todas las naciones..
La que rige es la Democracia Internacional Asociada y Neoliberal.
Que nos maneja por el empleo, el bolsillo o la banca.