Jorge Burgos: ¿se descarriló la Democracia Cristiana?
por Rafael Luis Gumucio Rivas, el Viejo (Chile)
10 años atrás 5 min lectura
La relación de conflictos entre las Democracias Cristianas y los Partidos Comunistas marcaron la post segunda guerra mundial: en Europa, especialmente en Italia y Alemania, derrotadas en la guerra, los partidos democratacristianos tenían el papel de evitar que el comunismo se apropiara de esos países. Y, para lograrlo, la Democracia Cristiana italiana no dudó en pactar con la mafia.
En los distintos partidos democratacristianos siempre existieron tendencias, desde la derecha anticomunista hasta el Acuerdo histórico que intentó Aldo Moro – secuestrado y asesinado por las Brigadas Rojas – abandonado a su suerte por la derecha de ese Partido, dirigido por Giulio Andreotti. En el caso de Francia, el Movimiento Republicano Popular, (MRP), formó parte importe de la Cuarta República; en España, la Democracia Cristiana no prosperó, pues hizo parte del franquismo con Ruiz Jiménez, y antes de la guerra civil española, José María Gil Robles que lideró a las derechas (1936).
Después de la destrucción del Muro de Berlín, (1989), los partidos democratacristianos en el mundo carecen de sentido y de lugar histórico, por ejemplo, en Francia murieron con la V República. En Italia, debido a la corrupción reinante en la clase política italiana, el Partido se dividió en múltiples fracciones y, prácticamente, desapareció del mapa político. En Alemania, en cambio, aún continúa un fuerte Partido, la CDU, aliado a los socialistas – la Canciller Ángela Merkel pertenece a este Partido -. Por otra parte, los otrora poderosos Partidos Comunistas de Italia y Francia, ahora están reducidos a su mínima expresión electoral.
En América Latina sólo hubo dos partidos democratacristianos importantes: el Comité de Organización Política Electoral Independiente, (COPEI), en Venezuela, y el Partido Demócrata Cristiano, en Chile, cuyos líderes principales fueron Rafael Caldera y Eduardo Frei Montalva, respectivamente. El partido democratacristiano venezolano murió con la V República, presidida por Hugo Chávez Frías, mientras que el chileno se ha salvado gracias a las sucesivas alianzas con el Partido Socialista y al reparto del botín del Estado, que permite sobrevivir a cualquier partido político – incluso, más que la jalea real -.
En el caso de los Partidos Comunistas, salvo el cubano, en su mayoría están reducidos actualmente a una mínima representación electoral.
En la historia de la Democracia Cristiana chilena y su relación con el Partido Comunista siempre han existido sendas fracciones. En un comienzo, un sector de la Democracia Cristiana, encabezado por Jaime Castillo Velasco, se definía como vanguardia que superaría al comunismo y al capitalismo y que, por consiguiente, rechazaba todo tipo de alianzas, tanto con los partidos de derecha, como con el Partido Comunista. Aquí se encuentra la raíz de las distintas tesis de camino propio, que siempre han existido en la Democracia Cristiana.
Posteriormente, durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva (1964-1970), el dilema se presentaba en elegir entre el camino propio o formar parte de la Unidad Popular, que tenía el eje comunista-socialista como actor principal de esta combinación. En el fondo, el camino propio siempre ha disimulado el deseo de ser la vanguardia de la derecha, sometiendo a los ridículos partidos oligárquicos chilenos, muy retrógrados, conservadores y apolillados.
La Democracia Cristiana chilena, al igual que sus congéneres mundiales, ya no tiene ningún espacio histórico: la vía no capitalista de desarrollo, el socialismo comunitario, el personalismo cristiano – de Emmanuel Mounier – y hasta su “vuelo de cóndor”, como símbolo de mesianismo, ha perdido todo sentido y que, prácticamente, ha muerto.
Las antiguas fracciones de la Democracia Cristiana actualmente son grupos personalistas y clientelistas, que se reparten el botín del Estado, sobre todo la jefatura de las empresas públicas, entre sus ya pocos seguidores. La mafia, por ejemplo, de los Walker, se autodenominan “los príncipes”, recalcando su prosapia “nobiliaria”; generalmente, se alían con los antiguos “guatones” y los freístas; otro bando está formado por los “chascones”, que son pocos y representan a los nostálgicos del progresismo social-cristiano.
Lo mismo que en el caso de los ex Mapu, ser democratacristiano y no tener pega, es signo de ser muy tonto o ingenuo, lo cual equivale a creer que la política chilena consiste en un servicio a la ciudadanía y no servirse de ella.
Como en todos los partidos políticos de los distintos países, las directivas burocráticas se hallan separados por brechas profundas con respecto a sus militantes – la ley de Michels es tan cierta como la de la gravedad -, pero aún hay en la Democracia Cristiana personas respetables, como Jaime Hales o Ricardo Hormazábal, entre muchos otros, que mantienen presentes los ideales que dieron nacimiento a la Falange Nacional.
La Nueva Mayoría, a mi modo de ver, está pegada con moco: es una alianza cuyo objetivo principal fue hacerse del poder, aprovechando el enorme apoyo popular que Michelle Bachelet tenía en las encuestas de opinión. Desde el comienzo, los Walker, los Martínez-Alvear, Mariana Aylwin, Edmundo Pérez Yoma, y ahora, Jorge Burgos, han colocado en el camino todo tipo de palos y piedras para dificultar la alianza entre comunistas y democratacristianos.
En la Democracia Cristiana siempre ha existido un sector anticomunista, son, aun cuando no les agrade que se les moteje con ese triste apelativo. Lo fue Eduardo Frei Montalva, junto a la mafia de la revista Política y Espíritu, y lo son hoy los sucesores, los “príncipes y los guatones”.
La Democracia Cristiana es una excrecencia burocrática y no puede sobrevivir sin chupar del dinero del Estado, por consiguiente, al “matar” a la alianza Nueva Mayoría, no le queda más camino que pretender resucitar a vieja la Concertación de Partidos por la Democracia, donde siempre tuvieron un rol fundamental al formar un eje con los traidores socialistas, hoy convertidos en neoliberales.
La verdad es que la Concertación fue enterrada aún con vida y, ahora, quieren reanimarla con el añoso profeta de la decadencia, Ricardo Lagos Escobar, quien no sólo anuncia la “salvación de Chile”, sino también la redención de la Democracia Cristiana. Nada más terrible que los partidos muertos en vida, ya huelen a podrido, pero siguen corrompiendo al sistema político.
Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)
09/08/2016
Artículos Relacionados
A pesar del trauma, empiezan a hablar
por Vivian Lavín A. (Chile)
11 años atrás 4 min lectura
Chile: Terrorismo pro-gubernamental contra movimiento estudiantil
por Ernesto Carmona Ulloa (Chile)
15 años atrás 6 min lectura
Los Crímenes y el Terrorismo de Estado en Chile son imperdonables
por Hector Zavala-Carlos López (Francia)
21 años atrás 11 min lectura
Chile: ¡Adiós, fe pública!
por Arturo Alejandro Muñoz (Chile)
8 años atrás 6 min lectura
Algunos datos, cifras y pensamientos (Parte II)
por Vicent Boix (España)
20 años atrás 8 min lectura
Un fantasma recorre EE.UU: el fantasma del comunismo (II)
por Sergio Rodríguez Gelfenstein
4 horas atrás
30 de julio de 2026
Bajo el liderazgo ya no del senador Bernie Sanders sino de Mamdani que se auto califica como «socialista democrático» y se ha erigido en guía de esta corriente al interior de su partido, una serie de candidatos se están imponiendo en elecciones en las que participan contra los representantes del ala más tradicional y derechista de los demócratas que han ido perdiendo terreno.
Keiko Fujimori, presidenta del Perú: panorama internacional de las reacciones
por Fausto Giudice
1 día atrás
29 de julio de 2026
En el continente, la cobertura se apoyó sobre todo en el despacho de Reuters reproducido por Arab News, que resumía el relato dominante: una nueva presidenta conservadora que prolonga el «giro a la derecha» de América Latina.
Violación de los DD.HH. en los territorios palestinos ocupados por Israel: «Más de lo que un ser humano puede soportar»
por Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado
2 semanas atrás
18 de julio de 2026
Estaba tumbado en el suelo, completamente desnudo. Los soldados me exigieron que besara la bandera israelí, pero me negué, por lo que me golpearon brutalmente y me dieron patadas en los genitales. Como consecuencia, vomité. Sentía dolor y tenía los testículos hinchados y magullados por la paliza. Perdí el conocimiento durante un breve periodo de tiempo y, al despertar, me di cuenta de que seguían golpeándome.
Los criminales de guerra israelíes están torturando al Dr. Hussam Abu Safiya. Hasta cuando seguirá el mundo guardando silencio
por Medios Internacionales
2 semanas atrás
17 de julio de 2026
El Dr. Hussam Abu Safiya suplica que lo salven. No pide compasión. Pide al mundo que actúe. Difundan su nombre. Salgan a las calles. Exijan respuestas a sus políticos. Exijan acceso independiente. Exijan su liberación.