El New York Times sobre Hillary Clinton y Libia: retrato de una criminal de guerra
por Bill Van Auken
10 años atrás 7 min lectura
Traducido por Manuel Cedeño Berrueta – Atenea Acevedo
Original: New York Times on Clinton and Libya: Portrait of a war criminal
Traducciones disponibles: Português Italiano
Una serie en dos partes titulada “El juego de Libia” publicada en las ediciones del domingo 27 y el lunes 28 de febrero del New York Times es una acusación irrefutable contra Hillary Clinton, la ex Secretaria de Estado de Estados Unidos y actual favorita para la nominación presidencial demócrata.

El artículo, escrito por Scott Shane, corresponsal de seguridad nacional del Times, y el periodista de investigación Jo Becker, detalla el papel protagónico desempeñado por Clinton en fomentar una guerra de agresión que mató a decenas si no a cientos de miles. El hecho de que no pretendía ser una exposición de estas atrocidades imperialistas lo hace aun más incriminatorio.
El Times ha respaldado la campaña presidencial de Clinton al describirla como “una de las personas mejor y más ampliamente cualificadas a la candidatura presidencial en la historia moderna” y como una presidenta que “usaría el poderío militar de Estados Unidos con efectividad”. El periódico ha ayudado a promover la propaganda política que la ostenta como ícono feminista y candidata que merece el apoyo de los afrousamericanos.
Nadie sospecharía que los antecedentes penales de la Sra. Clinton la convierten en el equivalente político de una viuda negra.
Incluso el artículo sobre Libia sugiere que su papel clave en la instigación de la guerra EE.UU.-OTAN en 2011 arroja una favorable luz “sobre la clase de presidenta que podría ser”. La describe como una “dedicada estudiante e implacable inquisidora, ávida lectora de abultados informes, abierta a las opiniones divergentes de sus subordinados, estudiosa de sus contrapartes extranjeras para persuadirlas. Era pragmática, tenía voluntad de improvisación…”
Esta descripción da por hecho que toda esta dedicación, pragmatismo e improvisación sirvieron para fomentar una violenta guerra criminal que arrasaría a una sociedad entera.
Hoy por hoy, como lo señala el artículo, Clinton evita las preguntas sobre la guerra con clichés sobre la participación de los libios en dos elecciones, mismas que produjeron lo que hoy son tres gobiernos rivales, ninguno de ellos capaz de afirmar que rige en ninguna parte significativa de un país bañado en sangre por la guerra civil. Clinton dice que “es demasiado pronto para saber” cómo evolucionará la situación en Libia cuando han pasado cinco años de la guerra y mientras Washington nuevamente destaca tropas de operaciones especiales en el terreno y lanza bombas sobre Libia.
El artículo establece que Clinton “presionó por un programa secreto que suministrara armas a las milicias rebeldes”, compuestas en gran parte de grupos islamistas, algunos con vínculos directos con Al Qaeda.
Dentro del gobierno, informa el Times, ella presionó por la intervención militar directa de Estados Unidos en razón de que el gobierno británico y el francés seguirían adelante sin Estados Unidos y Washington sería “dejado atrás” y “sería menos capaz de dar forma” a la pelea por el control de Libia y su riqueza petrolera.
El pretexto, que las fuerzas del gobierno libio estaban a punto de cometer una “masacre genocida de manifestantes” en la ciudad oriental de Bengasi, fue refutada posteriormente por grupos internacionales de derechos humanos, y el número total de muertos en enfrentamientos armados antes de que los Estados Unidos y la OTAN comenzaron sus bombardeos contra Libia ascendieron apenas a 350.
Al comienzo de esta campaña de bombardeos, relata el artículo, funcionarios libios, funcionarios de las Naciones Unidas, otros gobiernos africanos y la Unión Africana realizaron numerosas tentativas para negociar un alto el fuego y lograr un arreglo político, todas las cuales fueron rechazadas por Washington. A Charles Kubic, un almirante retirado que recibió una propuesta de un alto oficial del ejército libio para un cese al fuego de 72 horas, el comando militar de Estados Unidos le ordenó cortar inmediatamente la discusión en base a órdenes que habían llegado desde “fuera del Pentágono”.
“La pregunta que sigo haciéndome es, ¿por qué no se pasó 72 horas dándole una oportunidad a la paz?”, le dijo al Times. La respuesta obvia es que quienes habían promovido la intervención de Libia, con Clinton a la cabeza, estaban decididos a tener su guerra para cambiar el régimen pelearon hasta lograr un final sangriento.
Eso pasó en octubre de 2011 con el brutal linchamiento de Gadafi por una turba de “rebeldes” islamistas apoyados por Estados Unidos. Después de ver un video en el BlackBerry de un ayudante del líder libio siendo golpeado y sodomizado con una bayoneta antes de ser asesinado, Clinton exclamó “Wow!”.
Entonces, de manera infame, se dio vuelta a su entrevistador y exclamó “¡Vinimos, vimos, murió!” y soltó una risotada de placer.
Junto con Gadafi fue asesinado su hijo Moatassem, quien dos años antes había sido calurosamente bienvenido al Departamento de Estado con sonrisas y apretones de manos por la misma Hillary Clinton.
Como deja en claro el artículo, estos crímenes sangrientos fueron vistos por Clinton y sus partidarios como grano para combustible para su campaña presidencial de 2016. Su ayudante principal en el Departamento de Estado emitió una nota afirmando que la grabación demostraba el “liderazgo/propiedad/dominio de Clinton de la política de este país hacia Libia de principio a fin”.
“El lenguaje empleado en el memo la situó en el centro de todo”, señala el artículo: “‘HRC anuncia… HRC dirige… HRC viaja… HRC implica’, decía.”
Como secuela de la catástrofe en Libia, el artículo atribuye a Clinton que “impulsa un agresivo programa USamericano para armar y entrenar a los rebeldes sirios que tratan de derrocar al presidente Bashar al-Assad”.
Sin embargo, no detalla el vínculo específico entre estas dos intervenciones imperialistas. Se llevaron armas incautadas de los arsenales del gobierno libio, junto con combatientes libios islamistas, a Siria, todo ello bajo supervisión de la CIA, que estableció una estación secreta en Bengasi y otra en el sur de Turquía.
Después de que las rivalidades y recriminaciones entre la agencia y los islamistas estallaran el 11 de septiembre con el ataque a las instalaciones USamericanas en Bengasi, donde murió el embajador USamericano y tres miembros del cuerpo de seguridad, Clinton fue presa de las críticas republicanas, no por librar una guerra ilegal, asesinar a un dirigente extranjero o armar a Al Qaeda, sino por el supuesto “encubrimiento” del incidente de Bengasi.
De igual modo, se ha echado a andar una investigación que sigue en curso por el uso que hiciera Clinton de un servidor privado de correo-electrónico no seguro que gestionaba material considerado confidencial, pero poca atención se ha prestado al contenido de los mensajes electrónicos que, una vez más, implican a Clinton en los sangrientos crímenes perpetrados en Libia, Siria y otros países.
La participación de Clinton en los acontecimientos en Libia sintetiza la arrogancia y la temeridad de una política exterior USamericana inseparable del militarismo y las agresiones. En el descarado intento de Clinton por utilizar hechos en los que fueron asesinadas miles de personas y millones se convirtieron en refugiados con tal de hacer avanzar sus ambiciones políticas encontramos una expresión consumada de la degradación de la élite gobernante en Estados Unidos, su sistema político en general y el Partido Demócrata en particular.
En un mundo justo, o por lo menos uno en el que siguieran observándose los principios sobre los que fundaron los juicios de Núremberg por crímenes de guerra de los líderes sobrevivientes del Tercer Reich, Hillary Clinton no sería candidata a presidente de los Estados Unidos, sino que, en el mejor de los casos, estaría pasando el resto de su vida en una celda.

Gracias a: Tlaxcala
Fuente: https://www.wsws.org/en/articles/2016/03/01/clin-m01.html
Fecha de publicación del artículo original: 01/03/2016
URL de esta página en Tlaxcala: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=17438
Artículos Relacionados
Análisis y aprendizaje del Plebiscito Constituyente en Chile
por Pablo F. Iturralde B. (Ecuador)
4 años atrás 7 min lectura
Latinoamérica (y Chile) en el concierto internacional
por Manuel Acuña Asenjo (Estocolmo, Suecia)
2 meses atrás 15 min lectura
Una propuesta de planificación participativa descentralizada
por Marta Harnecker (Rebelión)
12 años atrás 32 min lectura
El TTIP o cómo venderle tu alma al diablo
por Ekaitz Cancela (España)
12 años atrás 5 min lectura
Adiós General: No puedo creer en la cosa que veo
por Luis García-Huidobro* (Tirúa, Chile)
12 años atrás 6 min lectura
Hablando claro: ¿Quién es responsable de que Rajoy continúe gobernando España?
por Vicenç Navarro (España)
10 años atrás 11 min lectura
Asamblea Antifascista y Central Clasista de Trabajadores repudian el Foro-Trump de Madrid que sesiona en Santiago
por Canal3.La Victoria47.1
15 horas atrás
04 de septiembre de 2026
Voceros de la Asamblea Antifascista y de la Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores, dirigen la palabra en el Paseo Ahumada, hoy, 3 de septiembre, repudiando a KKast, al imperialismo yankee y a la escoria presente en el Foro de Madrid, en Santiago.
Protestas de estudiantes y trabajadores salen al paso del Trump-Foro de Madrid que se realiza en Chile
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
15 horas atrás
04 de septiembre de 2026 Masivas fueron las protestas contra la cumbre iberoamericana de extrema derecha llamada Foro de Madrid, que tuvo su primera jornada este 3 de septiembre…
Agosto saharaui –DDHH: Exigen a Marruecos que revele el paradero de más de 400 desaparecidos
por Alfonso Lafarga (España)
1 día atrás
3 de septiembre de 2026
La Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos reclama que se investigue el paradero de más de 400 desaparecidos saharauis, entre ellos un grupo de 15 jóvenes que fueron vistos por última vez el 25 de diciembre de 2005.
Vergüenza: Parlamentarios chilenos en la Palestina ocupada
por Pablo Jofré Leal (Chile)
4 días atrás
31 de agosto de 2026
El viaje realizado entre el 21 y el 30 de agosto de 2026 por una comitiva de 11 parlamentarios chilenos a los territorios palestinos ocupados, para reunirse con cargos políticos y militares de la entidad israelí, representa una afrenta directa a la obligación de acatamiento de los derechos humanos y del derecho internacional.