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“La renuncia de Dávalos y la impunidad de Luksic (el verdugo de Caimanes)” 

“La renuncia de Dávalos y la impunidad de Luksic (el verdugo de Caimanes)”
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La renuncia de Sebastián Dávalos Bachelet no se debe a la Nueva Mayoría, a la oposición ni a los medios. Se debe a los hechos.
En un gobierno en que el lucro se mira con lupa, el manotazo de Dávalos, o de su cónyuge, mejor dicho, lo transforma de inmediato en el club del 1% más rico de Chile. En un gobierno que pretende igualar la cancha, el caso Dávalos&Compagnon será un símbolo de la desigualdad.
Pocos se han preocupado de un personaje fundamental de esta trama. Se trata de Andrónico Luksic, el hombre más rico y poderoso de Chile. En este comentario, detalles y reflexiones de este escándalo.

*Fuente: Radio BioBio
Los Luksic se niegan a acatar el fallo de la Corte Suprema y el pueblo de Caimanes lleva 60 días movilizado y la “prensa seria” calla y oculta
por Julia Muñoz Orrego (Chile)
Publicado el 24 enero, 2015
 

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2 Comentarios

  1. Genaro

    Mosciatti dice acertadamente que Bachelet dudó entre la el orden público económico y su hijo pero en realidad Bachelet en el fondo dudó entre ese orden público y el ENRIQUECIMIENTO FAMILIAR. Por que si no revirtió la situación cuando pudo haberlo hecho…fue por nada ? o por una tajadita de la tortita?

  2. John Anderson

    Estamos descubriendo a una clase política que hace honor a
    ese famoso modelo de la obra “El perro del hortelano”, ese perro que no quiere
    comer y que tampoco deja comer a los demás.
    El famoso caso PENTA, con sus principales protagonistas Iván
    Moreira y Ena Von Baer (entre muchos otros desvergonzados), y el bullido caso
    de las enormes utilidades de la empresa CAVAL, con sus actores principales Sebastián
    Dávalos y su esposa Natalia Compagnon (entre muchos otros del elenco de
    aprovechados), nos han dejado con un gusto amargo que sólo se quitará con el
    sabor de la verdadera JUSTICIA.
    Y no estoy hablando de la justicia chilena tal y como la
    conocemos, misma que le quita el poto a estos agravios, porque en Chile los
    jueces no le rinden cuentas a nadie por las consecuencias de sus equivocados
    juicios, ¿verdad?
    Sea como sea el caso, lo cierto es que la única verdad que
    ha salido a la luz es el abominable hecho de una clase política podrida, que
    finalmente ha sido expuesta.
    Tal y como ya se comenta en todas partes en el país: “la
    cultura de la corrupción se instaló en Chile”, y no será nada de fácil la lucha
    por erradicarla.
    Similar a un indeseable acné, la presión de la ciudadanía
    está logrado que la clase política chilena comience a excretar la pus de sus
    malas prácticas, con el hedor que la caracteriza.
    Una clase política corrompida, que ha estado sirviendo a los
    interese económicos de unos pocos (ciudadanos con plata que manejan a las masas
    y las mayorías para arrebatarles el dinero), y que no se ha dedicado a defender
    los principios y valores éticos, que ayuden a levantar a este país para sacarlo
    de la enorme inequidad en la que se encuentran sus ciudadanos.
    Una clase política amparada en sus retorcidas creencias
    valóricas, fundamentadas en la falta de decencia, en la exigua integridad que
    les destaca y en la pérdida total de moralidad y ética en sus acciones.
    Tal y como dice el dicho:
    “Agita un palo de escoba dentro de la madriguera, y saldrán
    corriendo las ratas”.
    Acabamos de darnos cuenta de que estamos plagados de “ratas”,
    mismas que devoran con avidez, avaricia y sin control, todos nuestros recursos,
    mientras nos mantienen “entretenidos” con mucho pan y demasiado circo (si a
    Nerón le resultó, ¿por qué no a ellos?)
    Esta plaga de “ratas”, es la culpable de las innumerables
    pérdidas en el patrimonio de todo el remanente de compatriotas que no
    pertenecen a esta degeneración de la especie.
    Estas “ratas” son las que conforman la llamada “aristocracia
    de gobierno”, cualquiera que sea el gobierno de turno, y las que se aglutinan
    cada cuatro años solamente para devorar el queso que pertenece a todos los
    chilenos.
    Estas mismas “ratas” son las que están cerrando las mineras,
    las fábricas, y los distintos negocios inmobiliarios (entre otros), cerrando
    puestos de trabajo y propiciando la desigualdad y el desempleo.
    Esta mismas “ratas” son las dueñas de las farmacéuticas, las
    dueñas de los bancos y las que usufructúan invirtiendo, lucrando y
    enriqueciéndose en las AFP, mientras pagan pensiones miserables a los miles de
    trabajadores que se han sacrificado toda una vida para terminar viviendo
    prácticamente de la caridad de los vecinos, o aceptando tratos indignos en las
    “casas de RE-cogida”.
    Estas mismas “ratas” son las dueñas de las clínicas privadas
    que se enriquecen mientras lucran con las enfermedades de las personas.
    Esta mismas “ratas” son las que prometen defender los
    derechos de todos los chilenos, mientras estiran las manos para limosnear
    “favores económicos personales” a la empresa PENTA (ver
    casos de Iván Moreira y Ena von Baer, entre muchos otros desvergonzados).
    Estas mismas “ratas” son las que
    se enriquecen manipulando con información confidencial, con avales del estado y
    con tráfico de influencias, para llevar acabo sus lucrativos negocios
    personales (ver caso Sebastián Dávalos y Natalia Compagnon, entre muchos
    otros aprovechados)
    Estas “ratas” son las mismas avivadas de siempre, que
    “viven” enriqueciéndose a costas de la explotación de sus trabajadores
    (pagándoles sueldos miserables) y alimentadas por la sangre (y por las lucas)
    de todos los ciudadanos engañados y estafados con los cobros por “mantención de
    tarjeta”, en todas las grandes tiendas y supermercados, cada día.
    Finalmente, existe esa otra
    especie de “ratas” que se pavonean, por los distintos canales de televisión,
    disfrazadas de cuyes, cobayos o conejillos de indias, mientras se postulan como
    “futuros presidenciables” y afilan sus descomunales dientes para lograr la
    mascada que les cambiará su ratonil vida. Esas “ratas” son más peligrosas,
    porque llegaron con un nivel de “estudios superiores en el extranjero”.
    ¿De qué nos quejamos?
    Somos nosotros mismos los que adiestramos a esas detestables
    criaturas para que convivan a su placer en nuestro entorno, convirtiéndonos
    voluntariamente en parte de su propia impronta, por lo que para ellas es muy
    difícil “vivir y reproducirse sin comerse al resto de los chilenos”.
    “El que acostumbra a dormir con perros… despertará con
    pulgas”
    Chile no aguanta más, y los chilenos…tampoco.
    No necesitamos más personajes que amen la farándula, el
    poder y el dinero.
    Necesitamos personas que amen a Chile, que amen lo que
    hacen, que hagan que las cosas sucedan para el bien común de todos los
    chilenos, pero, en un marco de Honradez, Integridad y Decencia.
    Es hora de extender la temporada de caza… para continuar con
    la eliminación de ratas en nuestro país.

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