Valparaíso… Después de años, sigue lleno de problemas sin resolver. Y ahora, con un incendio de dimensiones terribles. Destrucción masiva, explosiones por doquier… damnificados, muertos, e hipócritas reacciones de la sociedad “próspera” que, para serlo nos impuso los “ajustes” que nos han dado un lugar en la OCDE, pero que en el minuto actual no puede enviar sino ridículas muestras de solidaridad, haciendo campañas que apelan a la “solidaridad” y de las que únicamente cabe destacar y elogiar el esfuerzo personal de muchas mujeres y hombres que desearían ver multiplicados los pocos recursos de que disponen y que colocan a disposición para el socorro de las víctimas.
Estamos viviendo los coletazos de una sociedad que nunca ha querido prever, cegada por la codicia y el poder hegemónico de unos pocos, la acción rápida y eficiente para socorrer a los más necesitados. Y más claramente, estamos viviendo una tragedia fruto de una sociedad que tampoco ha sabido qué hacer con los pobres y poco exitosos de nuestra sociedad.
Claro, estamos preparados para la guerra con Perú, con artefactos costosísimos y no disponemos de los medios adecuados cuando se producen catástrofes naturales o provocadas. De hecho, en Chile se invierten casi 9.000 millones de dólares al año en armas y gastos militares al tiempo que hay chilenos que mueren de hambre y desamparo.
De igual modo, somos capaces de enarbolar discursos sobre nuestra buena posición económica en el concierto de naciones pero en cambio, somos incapaces de diseñar una política que obligue a que las viviendas se emplacen en lugares seguros, posean agua y tengan accesos adecuados para vehículos de emergencia.
Podemos decir que hay chilenos que se encuentran dentro de los mejor rankeados en la revista Forbes pero nunca queremos hablar de la miseria escondida de miles de compatriotas que duerme de de alguna forma, desde hace décadas, y que solo despierta en medio de la tragedia.
Pero nada de esto es casual. En Chile hemos renunciado a 14.000 millones de dólares anuales por el regalo que hemos hecho de nuestro cobre a las multinacionales y aún así, insisten algunos en que el problema de los campamentos está más allá de nuestras capacidades. Es decir, hemos renunciado a la posibilidad de invertir esa cifra en el gran activo de nuestro país; los chilenos.
El Chile de hoy es una completa mentira que ha sacrificado la vida de millones por los buenos negocios de unos pocos. ¿De qué sirve exhibir cifras frente a las tragedias? ¿De qué vale proteger una imagen frente a la vida y dignidad de los chilenos?
Malditos sean los que sin ningún amor por el país se han encargado de saquearlo y de enriquecerse de manera vergonzosa sin pensar que un país solo puede progresar cuando progresan todos sus habitantes.
Malditos sean los que no logran comprender que la vida humana vale más que las cifras.
Hay que cambiar todo esto porque es irresponsable que los chilenos estén sometidos permanentemente a la amenaza de perderlo todo, con miles de víctimas, mientras que unos pocos están llenos de autos y casas último modelo. ¡Ya basta!, los chilenos merecen algo mejor. Viendo las imágenes del incendio, los restos de tantas viviendas destruidas y miles de porteños viviendo en condiciones de enorme precariedad y vulnerabilidad, la conclusión es una sola. Debemos cambiar el modelo de nuestro desarrollo.
Es apremiante la refundación de Chile para que existan –entre otras cosas-, los medios personales, técnicos y financieros que se requieren en momentos de particular urgencia. Sólo será posible cuando la mayoría se convenza de que la tragedia de Valparaíso es la consecuencia de egoístas decisiones políticas y con ese convencimiento se decida a actuar.
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Los Nadie chilenos, no son todos los de los cerros de Valparaíso.Los Nadie son los que viven en las puntas de los cerros y que tiene relación con el relato de Eduardo Galeano.Hay personas que viven en los cerros y tienen verdaderas fortalezas, también por años heredadas, igual como esas personas de las» tomas , «esos Nadie que no teniendo en qué lugar vivir, suben peldaño a peldaño cada día la cuesta de los cerros para hacer igual que los pájaros sus casas, con latones,a veces, otras veces con cartones gruesos que recogen de la ciudad que está en el plano..pero ¿ cuánto le costará a las autoridades, sacar a estas personas que viven en precariedad absoluta, casi toda la vida y llevarlas a lugares planos en otro tipo de viviendas? ¿ Qué gobierno será capaz? El Gobierno de Bachelet , no podía imaginar que todas estas catástrofes a nuestro país Chile, vendrían tan juntas y aún nos espera un Invierno que no sabemos cuanta crudeza nos traerá esta vez.. Hay reportajes antiguos con respecto a la extrema pobreza de los cerros de Valparaíso que los hemos visto en muchas partes aquí en Chile, pero creo que no ha existido interés alguno en arreglar un problema, tan grave como estar viviendo en la puntas de los cerros, sin permiso de nadie, sin regulación de nadie,sin darle cuentas a nadie. Son nuestros compatriotas y el deber de la civilización no pasa por una solidaridad que es lo inmediato, pasa porque se haga efectiva una política capaz de controlar los guettos que no queremos mirar..