Presidente, ¿y? ¿qué pasa con el agua potable en Chiloé?
por Julio Berdegué (Chile)
13 años atrás 4 min lectura
Señor Presidente:
El martes 22 de enero dos millones de santiaguinos se quedaron sin agua potable. La prensa nos dice que muchas personas debieron hacer largas filas al sol para recibir entre 2 y 15 litros por familia. Algunos alcaldes debieron recurrir a viejos pozos y a camiones aljibe para sustituir en parte el servicio interrumpido, aunque según algunas autoridades comunales el agua que se entregaba no era realmente potable. Trece mil niños fueron devueltos de los jardines infantiles y cientos de negocios no pudieron funcionar normalmente. La indignación fue tal que usted, el Presidente de la República, debió intervenir, lo cual me parece justo y digno de aplauso: la máxima autoridad del país no puede estar tranquilo cuando hay familias que no tienen agua potable.
Me pregunto sin embargo, señor Presidente, si acaso usted alguna vez ha manifestado su malestar por la situación que se vive en la mitad de las provincias del país, donde hay 20 veces más familias que en Santiago que no tienen nunca acceso a fuentes mejoradas de agua y saneamiento. ¿Ha usted manifestado su malestar y exigido acciones inmediatas en favor del 30% de las familias de Chiloé que todos los días tienen que hacer lo que hicieron por algunas horas los habitantes de Santiago? ¿O por el 20% de las familias de la provincia de Chillán? ¿Siente usted, Presidente, la misma indignación y actúa con la misma urgencia ante el problema que viven los niños de muchos jardines infantiles de Parinacota, o los empresarios que no tienen agua de calidad en Llanquihue, o el de las mujeres de Biobío que cada día deben sacar unos litros de agua de un pozo o caminar a recibirla de un camión aljibe?
¿Y no le molesta a usted, Presidente, que los reporteros de los periódicos o de los canales de televisión nunca vayan a entrevistar a los alcaldes o a los concejales de tantos territorios donde el porcentaje de familias sin acceso a fuentes mejoradas de agua potable y saneamiento es igual o peor al que Chile en promedio tenía en 1976?
Este caso del corte de agua en Santiago que capturó los titulares y la atención de los políticos es un ejemplo de un problema muy extendido: en Chile –como en los demás países de América Latina- hay grandes brechas territoriales de acceso a servicios públicos y a infraestructura. Usted me dirá, señor Presidente, y con razón: en muchos lugares es mucho más caro que en Santiago llegar con agua potable y con otros servicios que todo habitante de cualquier ciudad importante considera un derecho casi sagrado. Ese es un dato de la causa, pero le pregunto yo cuál es su visión sobre cómo responder a esa realidad, si dejando que el mercado resuelva o no el problema, si “cuidar el presupuesto” con criterios de eficiencia económica y rentabilidad financiera, o si acaso usted se guía por la idea de que hay ciertos servicios que toda chilena y chileno tiene que tener porque viven en un país en el siglo XXI con un PIB per cápita de 16 mil dólares.
Y que conste que no estamos hablando de unos pocos rincones de esta tierra. En el último Censo de Población que está disponible, que es el de 2002, eran ni más ni menos que 186 las comunas (54% del total) donde 25% o más de la población tenía al menos una necesidad básica insatisfecha. Seguramente el nuevo censo de 2012 nos mostrará grandes progresos, pero seguiremos teniendo muchos lugares con rezagos muy importantes.
Presidente, quisiera que las incomodidades que por unas horas pasamos los habitantes de Santiago, lo lleven a considerar si acaso es necesario que el país haga compromisos explícitos de disminución de las brechas territoriales en el acceso a servicios públicos e infraestructura básica. Por ejemplo, que en ninguna comuna del país haya más del doble de personas que en Santiago sin agua potable, sin electricidad, sin teléfono, sin Internet, sin una posta de salud a una hora de camino, sin vivienda decente, sin una escuela con una educación de calidad al menos igual a la de la capital, sin una micro al menos cada tres o cuatro horas. Ese sería, señor Presidente, un país más desarrollado.
Piénselo, por favor.
* Entrada escrita con la colaboración de Yessica Lagos.
– Julio Berdegué es Doctor en Ciencias Sociales e investigador de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.
*Fuente: Quinto Poder
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