Pareciera que el opio también se fuma en las filas del Partido Socialista, por lo menos eso se puede deducir de algunas declaraciones de senadores de esa tienda política en torno a la eventualidad de una Asamblea Constituyente. Contra la opinión de Camilo Escalona, el senador Juan Pablo Letelier ha afirmado que nuestro país requiere “algún grado de ruptura institucional para que mande la mayoría”. Esta declaración nos trae a la memoria aquella frase del presidente Salvador Allende que muchos de sus correligionarios parecieran haber olvidado en estos días: “La historia la hacen los pueblos”
Si bien se trata de una postura enmarcada en una entrevista difundida por los medios y no representa, necesariamente, una línea de partido, nos advierte que no todos los socialistas comparten el punto de vista de Escalona. La cuestión no es menor, pues lo que está en juego es, ni más ni menos, un principio ético y político en torno a la “soberanía popular”. Para expresarlo claramente, la demanda por una Asamblea Constituyente entraña el reclamo por restituir al pueblo de Chile la potestad de darse un orden constitucional consensuado por todos y todas.
Hasta el presente, para regocijo de los sectores de la derecha, vivimos sumidos en una aberración que consiste en haber naturalizado una carta constitucional concebida y sancionada por una dictadura militar. La consecuencia inmediata de esta situación es la ilegitimidad de un orden jurídico constitucional y del andamiaje institucional que se ha erigido a partir de ello. Por un principio elemental de higiene política, es menester reconstruir la institucionalidad del país, destapando las alcantarillas para espantar a las ratas, moscas y parásitos que han convertido esos laberintos dictatoriales en su ecosistema ideal.
Los únicos habilitados para emprender tan magna labor higiénica política son los dueños de casa, es decir, el pueblo de Chile. De poco sirven los alambicados ritos republicanos y el fasto militar cuando todo eso es contrario a los más altos intereses de la patria encarnado en los anhelos de justicia social de los estudiantes, de los hombres y mujeres de trabajo que construyen este país día a día. Concebir una nueva constitución para nuestro país es la impostergable tarea histórica de esta generación para abolir toda herencia dictatorial. No es posible enfrentar el presente siglo con una institucionalidad autoritaria y oligárquica que funciona de espaldas al pueblo al que debiera servir.
Artículos Relacionados
Una larga y angosta faja de estafas
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
15 años atrás 4 min lectura
El irresponsable crecimiento de la salmonicultura
por Cristián Gutiérrez (Oceana - Chile)
20 años atrás 3 min lectura
Parlamentarios chilenos ponen coto a codicia
por Amado de Mérici (Chile)
19 años atrás 6 min lectura
Su majestad la Ganancia
por Oscar Taffetani (Agencia de Noticias Pelota de Trapo)
19 años atrás 3 min lectura
4 de Julio «Día Nacional por la Defensa de la Salud Digna»
por piensaChile
9 segundos atrás
4 de julio de 2026
Todos a la calle a Defender la Salud Pública. 10:00 Horas frente al GAM
Ucrania, la universidad del narcotráfico latinoamericano
por Félix Madariaga Leiva (Chile)
2 días atrás
02 de julio de 2026
La guerra en Ucrania no solo ha provocado una devastación humana y material sin precedentes en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Crecen las denuncias con argumentos que hay suministro de armas hacia el narco latino.
El profundo drama humano del Sahara Occidental: El último triunfo del colonialismo español
por Ahmed Omar (Campamentos de refugiados saharauis)
3 días atrás
Imagen superior: Campamento de refugiados saharauis en pleno desierto del Sahara. El texto con que hemos publicado este artículo ha sido redactado por la Redacción de piensaChile. Abajo va…
Miércoles 10:00 horas: Estación Metro Tobalaba.
por Coordinadora Nacional de Trabajadores (Chile)
6 días atrás
28 de junio de 2026
Este encuentro busca reunir a organizaciones sindicales, sociales y a trabajadores de distintos sectores para manifestar, de manera organizada y colectiva, nuestra defensa de los derechos laborales, el empleo digno, la negociación colectiva y la participación de las y los trabajadores en las decisiones que impactan al mundo del trabajo.