Pareciera que el opio también se fuma en las filas del Partido Socialista, por lo menos eso se puede deducir de algunas declaraciones de senadores de esa tienda política en torno a la eventualidad de una Asamblea Constituyente. Contra la opinión de Camilo Escalona, el senador Juan Pablo Letelier ha afirmado que nuestro país requiere “algún grado de ruptura institucional para que mande la mayoría”. Esta declaración nos trae a la memoria aquella frase del presidente Salvador Allende que muchos de sus correligionarios parecieran haber olvidado en estos días: “La historia la hacen los pueblos”
Si bien se trata de una postura enmarcada en una entrevista difundida por los medios y no representa, necesariamente, una línea de partido, nos advierte que no todos los socialistas comparten el punto de vista de Escalona. La cuestión no es menor, pues lo que está en juego es, ni más ni menos, un principio ético y político en torno a la “soberanía popular”. Para expresarlo claramente, la demanda por una Asamblea Constituyente entraña el reclamo por restituir al pueblo de Chile la potestad de darse un orden constitucional consensuado por todos y todas.
Hasta el presente, para regocijo de los sectores de la derecha, vivimos sumidos en una aberración que consiste en haber naturalizado una carta constitucional concebida y sancionada por una dictadura militar. La consecuencia inmediata de esta situación es la ilegitimidad de un orden jurídico constitucional y del andamiaje institucional que se ha erigido a partir de ello. Por un principio elemental de higiene política, es menester reconstruir la institucionalidad del país, destapando las alcantarillas para espantar a las ratas, moscas y parásitos que han convertido esos laberintos dictatoriales en su ecosistema ideal.
Los únicos habilitados para emprender tan magna labor higiénica política son los dueños de casa, es decir, el pueblo de Chile. De poco sirven los alambicados ritos republicanos y el fasto militar cuando todo eso es contrario a los más altos intereses de la patria encarnado en los anhelos de justicia social de los estudiantes, de los hombres y mujeres de trabajo que construyen este país día a día. Concebir una nueva constitución para nuestro país es la impostergable tarea histórica de esta generación para abolir toda herencia dictatorial. No es posible enfrentar el presente siglo con una institucionalidad autoritaria y oligárquica que funciona de espaldas al pueblo al que debiera servir.
Artículos Relacionados
Navidad de monseñor Cappio: en huelga de hambre para exigir democracia
por Frei Betto (Brasil)
18 años atrás 4 min lectura
Cuba en la encrucijada de un multilateralismo hipócrita
por Josué Veloz Serrade
5 mins atrás
19 de marzo de 2026
Cuba no solo enfrenta la hostilidad del imperio, sino el abandono silencioso de aquellos que, en teoría, debieran disputar el orden unipolar.
«Exijo mi AKM, si se lanzan»
por Silvio Rodríguez (Cuba)
17 horas atrás
18 de marzo de 2026
«Yo creí en el corazón de Fidel, y creí en el corazón de Che, y en el corazón de todos los grandes que se inmolaron en este país, y todos se inmolaron por la verdad, por la justicia, por el respeto al ser humano, y el que crea en eso no puede tener miedo»
Ernesto Grendy: el rostro del teatro obrero que iluminó Iquique y la pampa
por Iván Vera-Pinto Soto (Iquique, Chile)
3 días atrás
16 de marzo de 2026
“Queremos que el obrero piense, que estudie y que se cultive; por eso impulsamos bibliotecas, conferencias y también el teatro, porque el arte educa y despierta la conciencia”
El rol de Boric en la ofensiva neofascista en el Wallmapu
por Héctor Llaitul Carrillanca (Wallmapu, Chile)
5 días atrás
14 de marzo de 2026
En definitiva, el gobierno de Boric utilizó la represión, la militarización, la cárcel, la tortura y diversos abusos contra nuestro pueblo con el propósito de fortalecer el sistema de dominación.