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Ahora, antes que nada, un Programa Urgente….. para Chile 

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“No podemos desarrollarnos
hipotecando el futuro de los estudiantes”.
Juan Manuel Zolezzi
. Rector Usach

La calle en estos tiempos con su música, sus pancartas fundamentales, esa alegría desbordante sabiendo que la victoria está cerca, no tiene absolutamente nada que ver con los tiempos que viven y habitan los herederos y sostenedores del sistema binominal, en realidad, el mundo político actual y las justas demandas sociales no caminan al mismo ritmo, no dan sus pasos iguales, los tiempos son diferentes, decir que han llegado tarde a sus deberes no es faltar a la verdad.

Los pliegos de peticiones y demandas que surgen desde todos los rincones de Chile, estudiantes, empleados públicos, profesores, taxistas, los pueblos originarios muestran a un país inconcluso, los indignados están siendo la fotografía que evidencia la realidad de un Chile/subdesarrollado, con una de las más injustas repartición de la riqueza en el continente, y una clase política que no da, ni está a la altura.

Era evidente que la llegada de la derecha y de los empresarios a La Moneda potenciaría el crecimiento del sector económico al que representa socialmente, aquello traería consecuencias más funestas, con ellos se sabe el significado, seguir manteniendo literalmente en la pobreza a millones de personas, postergando lo socialmente urgente. Está intacto lo heredado desde los tiempos de la dictadura y el futuro así, en estas condiciones, está y queda muy lejos.

Cuando un gobierno quiere ser serio hace lo posible por mejorar los ingresos de todos los ciudadanos, hacer de la calidad y de las condiciones de vida la tarea fundamental y en este caso no ha sido así, esto es también condenable en los periodos de la concertación. Se constata la violenta agresión por parte del sector dueño del sistema para beneficio personal, el lucro convertido como la cosa religiosa, la bolsa de valores levantada y vestida de catedral. La ganancia es el sentido de la vida misma del sistema neoliberal y los latidos de los corazones de sus adherentes.

No es sostenible ni posible un país, Chile, donde entre el 5% más rico y el 5% más pobre hay ochocientos salarios de diferencia…así no

Cuando se constata la violenta agresión que ejerce la clase dominante, los dueños de las empresas, los latifundistas, los que lucran con el esfuerzo de hombres y mujeres en contra de los más débiles, los banqueros cobrando mensualmente las cuotas de profesionales que pagaron su educación universitaria, el robo de las grandes cadenas de supermercados y tiendas no se puede pedir que las calles sean solo para uso vehicular.

No se puede condenar a los ciudadanos que llegan a los salones del Congreso para levantar su voz justa y son violentamente reprimidos. Nadie está pidiendo lo imposible, todos sencillamente exigen cambios constitucionales indispensables y sin los cuales Chile seguirá siendo una foto antigua… en blanco, negro y pobre

Los tiempos de la calle son los que han desnudado los cimientos y las bases mismas de las estructuras donde está instalado lo injusto, allí donde se generan las contradicciones fundamentales, es por eso que todas las pancarta tienen  razón, la cuestión fundamental está en esos pilares del modelo, es allí y ese lugar, donde se inician las diferencias que hacen de Chile un país cojo y a medio construir, y del que se ha beneficiado eternamente los sectores socialmente más acomodados. Son estas las razones indispensables por las cuales hay que fortalecer justamente la natural e inequívoca rebelión de todos aquellos que aspiran a instaurar un modelo más a escala humana, donde los derechos fundamentales sean respetados.

Se está en un escenario político formidable. Los movimientos sociales tienen a la derecha y a su gobierno de empresarios en un rincón.

Nunca un movimiento estudiantil había generado tanto apoyo y solidaridad, se construyó solo, a pulso entre asambleas y en debates democráticos. Los estudiantes y los maestros han sido implacables para mostrar públicamente a Chile frente al resto del mundo, un este país donde hay bancos, empresarios y políticos, que se lucran con un derecho fundamental de las personas, el derecho a la educación, pero también que el actual marco institucional está sobrepasado… no resiste más

Entonces constatamos que los tiempos políticos y los tiempos sociales no dan los mismos pasos. Mientras algunos piensan en el 2014, la izquierda no logra articularse, su silencio asombra y angustia, su falta de palabras se hace inquietante. Las banderas de lo cambios indispensables está en las calles con la fuerza de los indignados, son los movimientos sociales los que marcan las urgencias políticas de ahora, y es imperativo que sea justamente la izquierda, los que han sostenido siempre que Chile necesita de cambios fundamentales urgentes… den señales de vida.

Nada más necesario en estos tiempos, que ir construyendo una plataforma que resuma las grandes demandas de la sociedad chilena, las urgencias no hay que inventarlas, están en la calle, en todos los debates y en los movimientos sociales. Lo triste sería que todo este magnifico esfuerzo fuera capitalizado justamente por aquellos partidos que traicionaron al movimiento estudiantil, por los que viajan en el avión de Piñera, esos, los eternos binominales, los que mantienen cautivo al movimiento sindical.

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