La participación de los ciudadanos hace la democracia, su calidad, dinamismo y vida. A menudo se tiende a identificar la palabra democracia con sólo una expresión de ella correspondiente al quehacer de las instituciones del estado y de sus autoridades, elegidas directa o indirectamente; alcaldes, parlamentarios, primer mandatario. Para millones de habitantes se traduce en el mero acto de votar cada dos años. Y ahí acaba.
El asunto no es menor si consideramos que los términos democracia y soberanía tan usados en los discursos políticos suelen aparecer disociados de la participación de los ciudadanos en torno a los asuntos que atañen directamente a su vida inmediata.
El polvo mediático que ha levantado en Chile la propuesta ciudadana de plebiscitar los temas de la educación pública, ha suscitado reacciones variadas, unas a favor – la mayoría- y otras en contra, éstas últimas amparadas en un miedo al poder democrático, al poder del pueblo en definitiva. Por otro lado, las declaraciones del presidente del Partido Demócrata Cristiano, senador Ignacio Walker, evidencian la conducta antideportiva de algunos actores políticos tradicionales, que , haciendo un símil con el fútbol, quieren tener la pelota , arbitrar el partido y además manejar los resultados, Aquí no es posible siquiera hablar de fair play ( juego limpio).
Los promotores de las asambleas ciudadanas en Argentina, Perú, Bolivia, Chile, optamos por ser protagonistas de la democracia y no sus espectadores. Optamos por ejercer soberanía, esto es, derechos.
El año pasado al reunir durante tres días de noviembre en la ciudad de Iquique a dirigentes de cuatro países del Cono Sur con una misma dedicación e intereses específicos ( sindicalistas, ecologistas, indígenas, mujeres, jóvenes, migrantes, comunicadores populares, activistas sociales), autoconvocados, estuvimos promoviendo diálogos donde dejamos patente que la responsabilidad por el buen funcionamiento de un país, de un continente y hasta del planeta, es patrimonio de todos.
Así mantenemos abierta una vía a todo y todas quienes deseen participar en los propósitos de la integración entre nuestros pueblos y países. Si bien los gobiernos son quienes usualmente llevan las relaciones formales entre las naciones, también son las sociedades activas quienes juegan un rol activo e insustituible en el estrechamiento de lazos. Los resultados quedan expresados en documentos como La Carta de los Pueblos ( ver en sitio www.asamblea-conosur.net )
Los ciudadanos y ciudadanas a través de la historia nos hemos dado nuestras propias soluciones a nuestros problemas y asuntos mediante mecanismos independientes al ejercer la soberanía en colectivos sociales, juntas vecinales, sindicatos y organizaciones comunitarias de variada índole. Y todavía existe otro modo de ejercerla más ampliamente y es mediante marchas, cabildos, y otras acciones pacíficas que son parte de la normalidad, de la buena salud de cualquier sociedad que lleve el apellido de democrática. Tal ha sido el comportamiento que han seguido los estudiantes chilenos en tres meses de conflicto, yendo al parlamento para exponer sus puntos de vista observando una conducta de responsabilidad social ejemplar.
Nosotros consideramos una obligación cívica participar en la decisión y marcha de los asuntos que competen al funcionamiento de nuestras comunas, ciudades, espacios de educación salud, trabajo, recreación, barrios, comunidades, por cuanto es una tarea y una responsabilidad de todos. Hay quienes votan por un alcalde, o un parlamentario, un presidente y luego se desentienden echando la carga de los asuntos públicos a ellos. Eso es una renuncia a una responsabilidad personal que viene en pareja con los derechos ciudadanos que se reclaman. Es más, dicen algunos, los derechos no se ganan, se conquistan y ganan.
Este importante y vital papel de la sociedad civil se ha ido ampliando en forma creciente a la generación de propuestas más consistentes referidas a planes y políticas públicas, sobre diversos temas. Nuestras energía las hemos enfocado hacia las soluciones relativas a la marcha económica, social y política de los asuntos que incumben a las grandes mayorías.
La inmigración, la discriminación, la violencia, el maltrato, los abusos, el cuidado del medioambiente, el desarrollo social, la salud, la educación son temas sin fronteras que cruzan las reflexiones y esperanzas cotidianas de millones de personas en nuestro continente.
Por ejemplo, el agua, un bien soberano será el tema del seminario, seminario abierto, que el sábado 27 de agosto en la Universidad Arcis, abordarán dirigentes sindicales, comunales junto a especialistas y al público que acudirá a escuchar y opinar porque ningún tema que nos incumbe debe quedar oculto o sujeto a las decisiones de los “técnicos” o “expertos”.
Simultáneamente, en ese mismo centro universitario dirigentes socioambientales de todo el país darán vida al Tercer Encuentro de Ecología Popular, instancia de intercambio de experiencias y reflexión sobre las prácticas sociales comunes.
La gestión de la democracia es un tema amplio y a cada uno de nosotros nos cabe una cuota de responsabilidad en su calidad. Nosotros creemos en la integración con nuestros vecinos de los países hermanos . Participamos entonces para hacerla realidad mediante iniciativas diversas surgidas desde la base social concientes de que no es sólo tarea de los gobernantes sino de todos nosotros unir a nuestros pueblos, más allá de las legítimas diferencias, mirando todo aquello que nos une, principalmente la esperanza de un porvenir común y compartido.
-El autor, Carlos Rivera, es miembro de la Asamblea de Ciudadanos del Cono Sur – Chile
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Naama pide su libertad y la de todo el grupo de Gdeim Izik. Se está jugando la vida. Se la juegan todos, en realidad, en ese lento asesinato a que Marruecos les tiene condenados a base de abandonarles sin sanidad y en unas atroces condiciones de cautiverio.
bien claro solo definan el contenido :sigh: