Carta a Presos Mapuche en Huelga de Hambre con copia a Sebastián Piñera
por Tito Tricot (Chile)
15 años atrás 4 min lectura
Era entrada la noche y llovía copiosamente en la sureña comunidad, y, tal vez por eso, es que creí percibir en su mirada aguamarina un relámpago azul que encendió las sombras. Dicen los sabios que la verdadera imagen del pasado transcurre rápidamente, que al pasado sólo puede retenérsele en cuanto imagen que fulgura para nunca más ser vista. Pero yo juro que en el pozo de sus ojos se aparecieron cristalinos el Mundo Mapuche y el País Mapuche, y no era una imagen fugaz, ni un sueño nostálgico, ni menos una simple utopía. Y en esos momentos, bajo la torrencial lluvia, entendí que no entendíamos nada; supe que no sabíamos nada; pensé que no pensábamos nada y creí que habíamos creído todas las razones equivocadas. Porque nos habían dicho que los mapuche no existían, que fueron valientes en su bregar contra los españoles, que, quizás, se habían evaporado en el tiempo cuando – nos repetían – habían decidido ser chilenos por voluntad propia. Escogieron la civilización por sobre la barbarie, nos decían. Pero jamás nos dijeron que fue el Estado chileno el verdadero bárbaro que los intentó aniquilar arrebatándole prácticamente todo su territorio. Los redujo, los reprimió, los acorraló, los radicó donde quiso y como quiso para destruir su Mundo y su País.
Sin embargo, juro que en el profundo mar de los ojos de aquella mujer mapuche que recogía castañas para compartirlas en la fragilidad de su ruka, vi por primera vez aquel Mundo y aquel País, acaso golpeado, humillado y discriminado, pero vivo. Ya no en el instante efímero de un recuerdo vago, sino que con la claridad de un sueño futuro. Y ustedes hermanos, que defienden y luchan por ese Mundo y País Mapuche, merecen todo nuestro respeto, especialmente en estos momentos en que los abruma la soledad del hambre en nombre de la dignidad, simplemente por mantener arrebolada la esperanza.
Para ustedes hermanos va mi palabra, con copia a Sebastián Piñera, aunque seguramente no la leerá, porque no entiende de tierras, ni de bosques milenarios, ni de memoria antigua, sólo de empresas y empresarios, de utilidades y riquezas. Algunos reclaman que no entiende de mapuche: no los ve, no los oye, no los siente, no le importan. Pero, me parece que es precisamente lo contrario: que sí los ve, sí los oye y sí los siente, por eso les teme, pues no puede soportar que aquella morenidad se haya organizado y soliviantado contra el poder chileno: su poder, el poder de las elites que han dominado Chile desde siempre.
El indio, que nos habían contado que se había hecho chileno por propia volición, en realidad no quiere ni nunca ha querido ser chileno. Entonces adviene el desconcierto, primero de la Concertación y después de la Derecha, que susurran por las esquinas que no son lo mismo, pero alarmantemente parecidas. Y el desconcierto se transforma en furia ante el desparpajo del indio que se cree con el derecho a ser persona, entonces recurren a la Ley anti-terrorista, tal como lo hizo la dictadura. La dictadura terrorista tildaba a los que luchaban contra ella de terroristas. Y los detenía, y los torturaba y los asesinaba. La Democracia nombra a los que defienden sus derechos de terroristas. Y los detiene, y los tortura y los asesina. Los sentencia a cumplir extensas condenas en prisión basada en las declaraciones de testigos secretos que nadie conoce, que nadie ve y a quienes los fiscales les dicen que decir. Son sombras que han sembrado más sombras en territorio mapuche, pero jamás comprenderán que el deseo de libertad es tan antiguo como los picachos cordilleranos. Que la libertad posee una fuerza oceánica, telúrica, inconmensurable que la protege de ser acribillada por la historia. Que a veces se agazapa, se esconde, se extravía, nos mira desde la distancia o agoniza, pero nunca muere. Como el mapuche, como ustedes hermanos, como sus ancestros, como sus nietos, que han caído mil veces y se han levantado otras tantas, porque llevan en sus venas la fuerza de la tierra.
Para ustedes hermanos en huelga de hambre va mi palabra, con copia a Sebastián Piñera.
– El autor es sociólogo y Director del Centro de Estudios de América Latina y el Caribe – CEALC Chile
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