Dame la mano y danzaremos, dame la mano y me amarás
por Olga Larrazabal S. (Chile)
15 años atrás 4 min lectura
¿Han visto ustedes alguna vez a dos niños pequeños, de uno o
dos años reconocerse y empezar a jugar?
Es una maravilla. Después de un
rato de jugar en silencio o con balbuceos, alguno de ellos tropieza y cae y
empieza a llorar, y el otro va a consolarlo y le pasa su chupete, o su pañal
preferido, o su osito, o va donde su mamá para decirle en lenguaje
telegráfico: "Mamá, guagua llora", y le
tira la pollera para que ella vaya a consolarlo.
Siempre he tenido la sensación que la primera reacción de un
ser humano inocente no es la de agredir, sino la de compartir y consolar. Aparentemente somos nosotros los adultos los
que les transmitimos a nuestros niños a
través del lenguaje, del tono de voz, de los gestos, nuestro miedo y nuestra
agresión, nuestra admiración o nuestro desprecio hacia el otro. O lo contentos que estamos porque
nuestro chico supo defender su
territorio dándole un puñetazo al otro.
Y después los chicos escuchan conversaciones de adultos y
las reproducen, y estos adultos pueden ser sus padres, sus parientes, sus nanas
o la TV, Así comienzan a manifestar la segregación de
clases o de razas, el machismo soterrado en el idioma, ya que el ser humano
capta muy luego las diferencias en la jerarquía de los adultos que lo rodean y
que es lo que se espera de ellos en el comportamiento social.
Se aprende muy temprano si uno es de primera categoría y
puede elevar la voz para mandar o de segunda, de los que tienen que obedecer y
servir. Y si nadie les enseña respeto,
ninguna de las dos categorías aprende a respetar a nadie de verdad. Todo se hace ejerciendo el poder o la sumisión, que es otra forma de manejar
el poder. Así se llega a justificar la
guerra, las invasiones, las tiranías, las desigualdades y la opresión de los
poderosos porque todo eso está en el campo de lo familiar.
Después los niños entran al colegio o a la Universidad, donde se
les acentúa todo este aprendizaje negativo , ya que colegios y universidades no
enseñan a vivir, a lo más capacitan para tener un oficio. Ahí los niños empiezan a ejercer el poder,
aprenden a evadir responsabilidades, aprenden a creer que los primeros puestos
no se pueden compartir ni tampoco los
conocimientos, aprenden que si comparten y respetan, no mienten y ayudan son
awe..os o giles; que si tienen
pensamiento propio el líder de turno se
puede enojar y dejarlos fuera del grupete.
Es decir aprenden a ser ganadores, y no loosers, como repiten algunos
que apenas saben inglés y que no han oído hablar del "fair play" que es la
competencia sin trampas.
Después uno los ve como gerentes, detectives, militares,
contadores, o políticos mintiendo, robando, dando patadas a diestra y
siniestra, defendiendo lo indefendible, depredadores de la sociedad , exigiendo que todos sean como
ellos, tratan mal a sus mujeres e hijos,
a sus padres viejos o pobres y a sus maestros; son obsecuentes
con sus jefes y miserables con
sus socios. Son roñosos con la sociedad que los vio nacer y
nada de lo que ven los mueve a identificarse con compasión sino con voracidad.
Por eso cuando veo dos niños pequeños jugando, me pregunto
¿Serán capaces estas creaturas tan puras de atravesar la maraña de las
costumbres inhumanas que componen nuestra actual cultura y no perder ese
instinto de afecto y solidaridad con el que nacieron, el que inocentemente
heredaron en sus genes antes que los pervirtiéramos con las creencias egoístas
y mercantiles que nos vende esta
sociedad?
Que utopía más bella
la de la Gabriela
Mistral, que amaba a los niños y reconocía en ellos los
futuros adultos, cuando nos cantó en sus
rondas infantiles:
"Dame la mano y danzaremos, dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos, como una flor y nada más.
Te llamas Rosa y yo Esperanza, pero tu nombre olvidarás.
Porque seremos una danza, en la colina…y nada más."
¿Reconocerán los que hacen la política de la educación la
necesidad de volver a aprender a darnos la mano, para danzar juntos como
amigos, como compañeros en este viaje de aventuras que es la vida o caerán
subyugados por las exigencias e imperativos
de la sociedad depredadora que promete triunfos y después entrega
miseria a las mayorías?
Abril 2011
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