Articulos recientes

Al navegar en nuestro sitio, aceptas el uso de cookies para fines estadísticos.

Noticias

Opinión

Tolerancia cero a la mutilación genital femenina

Compartir:

2011-0318
La globalización como etapa nueva de la humanidad y de la
propia Tierra, no solamente ha puesto en contacto a las personas y a los
pueblos entre sí, sino que también ha propagado por todo el mundo sus virus y
bacterias, sus plantas y frutas, sus artes culinarias y modas, sus visiones del
mundo y las religiones, inclusive sus valores y antivalores. Es propio de la
naturaleza humana y de la historia, no como defecto sino como marca evolutiva,
que seamos sapientes y dementes y, por eso, surgimos como seres
contradictorios. De ahí que, junto a las dimensiones luminosas, que muestran el
lado mejor del ser humano y por las cuales nos enriquecemos mutuamente,
aparecen también las dimensiones sombrías, tradiciones seculares que castigan a
sectores enormes de la población. Por esto, debemos ser críticos unos con
otros, para identificar prácticas inhumanas que ya no son tolerables.

Nosotros los occidentales, por ejemplo, somos
individualistas y dualistas, tan centrados en nuestra identidad que tenemos
grandes dificultades para aceptar a los diferentes a nosotros. Tendemos a
tratar a los diferentes como inferiores. Esto proporciona base ideológica a
nuestro espíritu colonialista e imperialista, para imponer a todo el mundo
nuestros valores y visión de mundo.

Semejantes limitaciones las encontramos en todas las
culturas. Pero hay limitaciones y limitaciones. Algunas de ellas violan todos
los parámetros de la decencia, y basta el simple sentido común para hacerlas
inaceptables. Parecen más violaciones y crímenes que tradiciones culturales, por
más ancestrales que se presenten. Y no sirve que antropólogos y sociólogos de
la cultura salgan a defenderlas en nombre del respeto a las diferencias. Lo que
es cruel es cruel en cualquier cultura y en cualquier parte del mundo. La
crueldad, por inhumana, no tiene derecho a existir.

Me refiero específicamente a la mutilación genital femenina.
Es practicada secularmente en 28 países de África, en Oriente Medio, en el
Sudeste de Asia y en varios países europeos donde hay inmigración proveniente
de esas zonas. Se calcula que existen en el mundo actualmente entre 115 y 130
millones de mujeres mutiladas genitalmente. Otros tres millones, incluyendo
quinientas mil en Europa, todavía son sometidas anualmente a tales horrores.

¿De qué se trata? Se trata de la remoción del clítoris y de
los dos labios vaginales y en algunos sitios hasta de la sutura de los labios
vulvares en niñas con edades comprendidas entre los 4 y los 14 años. Esto se
hace sin ninguna preocupación higiénica con tijeras, cuchillos, navajas, agujas
y hasta con trozos afilados de vidrio. Son inimaginables los gritos de dolor y
de horror, los choques emocionales y sufrimientos indecibles, y las hemorragias
y las infecciones que pueden ocasionar la muerte, como puede comprobarse en
algunos youtubes de internet que no aconsejo a nadie ver.

En Europa tales prácticas están prohibidas. Las madres
llevan entonces a sus hijas a sus países de origen con el pretexto de conocer a
sus parientes. Y allí les espera este horror, que más que una práctica cultural
es una agresión y grave violación de derechos humanos. Por detrás funciona el
más primitivo machismo que busca impedir que la mujer tenga acceso al placer
sexual transformándola en objeto para el placer exclusivo del hombre. No sin
razón la
Organización Mundial de la Salud denunció tal práctica como tortura
inaceptable.

Veo dos razones que descalifican ciertas tradiciones
culturales y nos llevan a combatirlas. La primera es el sufrimiento del otro.
Donde la diferencia cultural implica deshumanización y mutilación del otro, ahí
encuentra su límite y debe ser cohibida. Ninguna persona tiene derecho a
imponer sufrimiento injustificado a otra. La segunda razón es la Carta de los Derechos
Humanos de la ONU
de 1948 suscrita por todos los Estados. Todas las tradiciones culturales deben
confrontarse con sus preceptos. Las prácticas que conllevan violación de la
dignidad humana deben ser prohibidas y castigadas. La ley suprema es tratar
humanamente a los seres humanos. En la mutilación genital nos encontramos con
una convención social inhumana y nefasta. Por eso se entiende que se haya
instaurado el día 6 de febrero como Día Internacional de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital
Femenina.

Cada día del año y en particular cada 8 de marzo, Día
Internacional de la Mujer,
debemos solidarizarnos con estas niñas, víctimas de una tradición cultural
feroz y enemiga de la vida y del placer.

*Fuente: Koinonia 

Compartir:

Artículos Relacionados

Deja una respuesta

WordPress Theme built by Shufflehound. piensaChile © Copyright 2021. All rights reserved.