2011-02-11
Quien haya leído mi artículo anterior El antropoceno: una nueva era geológica debe haberse quedado
desolado. Y con razón, pues intencionadamente quise provocar tal sentimiento.
En efecto, la visión del mundo imperante, mecanicista, utilitarista,
antropocéntrica y sin respeto por la Madre Tierra y por los límites de sus ecosistemas
sólo puede llevar a un impasse peligroso: destruir las condiciones ecológicas
que nos permiten mantener nuestra civilización y la vida humana en este
esplendoroso Planeta.
Pero como toda realidad tiene dos caras, veamos el lado
prometedor de la crisis actual: el nacimiento de una nueva era, el ecozoico.
Esta expresión fue sugerida por uno de los más importantes astrofísicos de la
actualidad, Brian Swimme, director del Centro para la Historia del Universo del
Instituto de Estudios Integrales de California.
¿Qué significa la
Era del Ecozoico? Significa colocar lo ecológico como la
realidad central a partir de la cual se organizan las demás actividades
humanas, principalmente la económica, de tal manera que se preserve el capital
natural y se atiendan las necesidades de toda la comunidad de vida, presente y
futura. De esto resulta un equilibrio en nuestras relaciones con la naturaleza
y la sociedad en el sentido de la sinergia y de la mutua pertenencia dejando
abierto el camino hacia adelante.
Vivíamos bajo el mito del progreso. Pero éste se entendía de
forma distorsionada, como control humano sobre el mundo no-humano para tener un
PIB cada vez mayor. La forma correcta es entender el progreso en sintonía con
la naturaleza y medirlo por el funcionamiento integral de la comunidad
terrestre. El Producto Interior Bruto no puede ser hecho a costa del Producto
Terrestre Bruto. Aqui está nuestro pecado original.
Olvidamos que estamos dentro de un proceso único y universal
-la cosmogénesis- diverso, complejo y ascendente. De las energías primordiales
llegamos a la materia, de la materia a la vida, de la vida a la conciencia y de
la conciencia a la mundialización. El ser humano es la parte consciente e
inteligente de este proceso. Es un evento ocurrido en el universo, en nuestra
galaxia, en nuestro sistema solar, en nuestro Planeta y en nuestros días.
La premisa central del ecozoico es entender el universo como
conjunto de las redes de relaciones de todos con todos: nosotros los humanos
somos esencialmente seres de intrincadísimas relaciones. Y entender la Tierra como un
superorganismo vivo que se autorregula y continuamente se renueva. Dada la
embestida productivista y consumista de los humanos, este organismo ha quedado
enfermo e incapaz de «digerir» todos los elementos tóxicos que hemos producido
en los últimos siglos. Por ser un organismo, no puede sobrevivir de forma fragmentada
sino integral. Nuestro desafío actual es mantener la integridad y la vitalidad
de la Tierra. El
bienestar de la Tierra
es nuestro bienestar.
El objetivo inmediato del ecozoico no es simplemente
disminuir la devastación en curso, sino alterar el estado de conciencia
responsable de esta devastación. Cuando surgió el cenozoico (nuestra era, hace
66 millones de años) el ser humano no tuvo ninguna influencia en él. Ahora, en
el ecozoico, muchas cosas pasan por causa de nuestras decisiones: si preservamos
una especie o un ecosistema o los condenamos a la desaparición. Nosotros
copilotamos el proceso evolutivo.
En términos positivos, lo que la era del ecozoico pretende a
fin de cuentas es alinear las actividades humanas con las otras fuerzas
operantes en todo el Planeta y en el Universo, para que se alcance un
equilibrio creativo y podamos así garantizar un futuro común. Esto implica otro
modo de imaginar, de producir, de consumir y de dar significado a nuestro paso
por este mundo. Ese significado no nos viene de la economía sino del
sentimiento de lo sagrado ante el misterio del universo y de nuestra propia
existencia. Esto es la espiritualidad.
Cada vez más personas se están incorporando a la era del
ecozoico. Ella, como se deduce, está llena de promesas. Nos abre una ventana
hacia un futuro de vida y de alegría. Necesitamos hacer una convocatoria
general para que se generalice en todos los ámbitos y se plasme la nueva
conciencia.
*Fuente: Koinonia
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