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Algunos comentarios a la entrevista en Chile a Franck Gaudichaud 

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El 13 de agosto de 2009 en Rebelión (NdR: el 12 de agosto fue publicada en piensaChile) fue publicada una entrevista al universitario francés Franck Gaudichaud realizada por el periodista Andrés Figueroa Cornejo quien es miembro del Movimiento del Pueblo y de los Trabajadores (Chile) (0).

En dicho diálogo F. Gaudichaud analiza las circunstancias de la creación del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), su política y la relación de éste con las otras fuerzas progresistas de Francia.

A fin que los lectores hispano parlantes de Rebelión -y en particular los chilenos-, puedan sacar sus propias conclusiones de las opiniones vertidas en esa entrevista, me he permitido recordar algunos hechos acaecidos en escena política francesa reciente que no aparecen claramente explicitados en ese texto.

F. Gaudichaud traza un pequeño histórico de la pérdida de influencia del Partido Comunista Francés (PCF) después de la Segunda Guerra Mundial –aunque exacto resulta insuficiente pues olvida de manera notable sus luchas reivindicativas y anticolonialistas-. Enseguida compara los recientes resultados electorales de la elección presidencial del 2007 del PCF y el candidato de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) Olivier Besancenot, a partir de esos hechos F. Gaudichaud saca algunas conclusiones.

Considero sano y necesario precisar algunos hechos
En 2007 aún no existía el NPA que fue fundado solo a principios del 2009. Los primeros, y por el momento únicos, comicios que ha enfrentado el NPA son las elecciones de representantes al parlamento europeo el 7 de junio de 2009.

Para esta elección la izquierda antineoliberal, llamada “extrema izquierda” por los mass media en Francia, conformó una coalición llamada Frente de Izquierda (FG). Este Frente estaba compuesto por el PCF y el nuevo Partido de Izquierda (PG), constituido por militantes decepcionados del Partido Socialista Francés (PSF), y liderados por el senador Jean-Luc Mélenchon.

Las opciones políticas de este conglomerado eran sensiblemente similares con aquellas propuestas por el NPA (hicieron campaña junto al LCR para derrotar la Constitución Europea en el referendo del 2005). Las negociaciones para lograr la incorporación del NPA al nuevo FG fueron arduas. La mayoría de los responsables de NPA con O. Besancenot a su cabeza pusieron como condición que el PCF renunciara para siempre a las alianzas con el PSF, con quien administra cientos de gobiernos locales descentralizados (comunas, regiones, etc.) (1).

Desgraciadamente, ante la intransigencia de los responsables del NPA, no hubo acuerdo. Y sin embargo eran más las concordancias que les divergencias que terminaron por imponerse. Un grupo de militantes del NPA liderados por Christian Piquet abandonó el NPA y se unió al Frente de Izquierda (2).

Una vez las negociaciones fracasadas, el NPA, beneficiando extrañamente del favor de los mass media (3), se lanzó solo en la elección europea esperando que la anunciada avalancha de votos de los pronósticos y sondeos se hiciese realidad.

Todos los partidos políticos disminuyeron la cantidad de votos tanto absoluta como parcialmente, menos el Frente de Izquierda sacó 6,05%, aumentó sus elegidos de 2 a 5 y ganó 100.000 nuevos votantes.

El NPA obtuvo 4,88% de los votos y no logró elegir ningún diputado (4).

Si el NPA se hubiese unido al FG, juntos habrían obtenido 12 diputados, dejando fuera del parlamento, de paso, al líder de la extrema derecha francesa Le Pen y otros connotados derechistas. Desgraciadamente la poca visión y falta de responsabilidad de los dirigentes del NPA no logró que la unidad de la coalición anti-capitalista surgiera como alternativa (5).

Sin embargo, no todo está perdido. En vista del fracaso de sus opciones políticas, el NPA ha retomado actualmente las negociaciones con los responsables del FG en la óptica de enfrentar unidos las elecciones regionales de marzo del 2010 (6).

Se puede, entonces, razonablemente tener confianza en que las ideas de unidad terminarán por imponerse ante la urgencia de hacer frente a la arremetida neoliberal francesa.

Este deseo no resulta del todo imposible puesto que ya anteriormente, y en otro dominio, la LCR ha enmendado opiniones. Efectivamente, la visión de la LCR-NPA ha grandemente, y felizmente, evolucionado con respecto a Cuba (7). Poco a poco sus responsables y analistas han sustituido los clichés por los análisis y, en consecuencia, en el reconocimiento del papel jugado por Cuba el surgimiento de los movimientos políticos y sociales (y gobiernos), que se desarrollan actualmente en América Latina y el mundo (8).

Volviendo a la entrevista F. Gaudichaud termina expresando, respecto a Chile, que la reconstrucción de una alternativa anticapitalista pasa por la “rearticulación de la lucha social en la base, en las empresas, en las poblaciones, en las universidades” únicamente y que por esa razón “toda tentativa de pacto electoral, como lo está haciendo actualmente el PC chileno con la Concertación, está destinada al fracaso en términos de reconstrucción de alternativas reales e iría a contrapelo de los intereses populares”. Finalmente afirma que la “reconstrucción de un proyecto de ‘izquierda de combate’ en Chile se hará de manera independiente de la Concertación y del Estado”.

Aquí también es necesario detenerse un momento
Es sabido que el pacto electoral firmado entre el Juntos Podemos Mas y la Concertación nunca ha pretendido ser una “alternativa” al poder sino tal solo un acuerdo circunstancial en vistas a reducir la representación desmesurada e ilegítima de la derecha en el parlamento, deformación producto del sistema binominal vigente. Sabido es también que la alianza del PC chileno, en vistas de crear una alternativa real ha sido establecida entre fuerzas anti-sistema que presentan a Jorge Arrate como candidato a la presidencia. A pesar de ello podemos admitir que seguramente F. Gaudichaud tiene razón en su diagnóstico. No creo que sea necesario recordarle que la unidad histórica de la izquierda en Chile -en que siempre el PC chileno jugó un papel primordial-, se forjó a fuerza de numerosos fracasos. Los más sonados fueron las elecciones presidenciales de 1952, 1958 y 1964 (solo para mencionar las luchas electorales).

Tampoco habrá necesidad de recordar que, en la historia de Chile, el punto más álgido de la lucha por el poder de las organizaciones de clase chilenas, se logró durante y después de la elección de Allende a la presidencia de la República. Justamente aquel período en que la política de unidad del PC chileno demostró, por fin, que no era tan, tan fracasada.

Si no fue la experiencia de Allende, los procesos de cambio actualmente en curso en América Latina están allí para probarlo.

Por último, estimo que no es ocioso señalar que las políticas que van “a contrapelo de los intereses populares” son justamente aquellas que aducen todo tipo de argucias para evitar la indispensable unidad de las fuerzas anticapitalistas en la construcción de una alternativa real al sistema, tan urgente hoy tanto en Chile como en Francia.

Lunes, 17 de agosto de 2009.

(0) Rebelión   Alterinfo, publicada también en piensaChile

(1) TF1

(2) Euractiv

(3) Lejdd    

    L'Express

(4) La riposte

     Le Monde

     NPA 
   
     NPA

(5) Lean-Luc Melanchon

(6) Liberation

(7) Le Grand Soir

     Socio 13

(8) Bella Ciao

     LCR-Rouge

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