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Piñera y la feria de las ilusiones 

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El candidato de la Derecha, Sebastian Piñera, nos sorprende cada día más con sus desatinadas declaraciones, en las que escurre el bulto y no explica lo que interesa al ciudadano conocer en cuanto a sus “méritos” para optar al máximo cargo de la República. En su acostumbrado lenguaje demagógico, pleno de lugares comunes y promesas electorales; ataques a sus adversarios en la contienda electoral, descalificaciones plagadas de embustes, etc., no ha dicho ni media palabra acerca del fondo del asunto que preocupa: ¿Cuáles son sus méritos políticos y personales para  ser Presidente? Nada. Silencio absoluto sobre el tema. Lo único que le hemos visto y oído son descalificaciones y críticas, tanto al gobierno como a la coalición y muy particularmente al candidato de la Concertación.

Ser oposición es lo más fácil y cómodo del mundo. Criticar es sencillo, pero otra cosa es con guitarra, como dice el pueblo. Un candidato serio, con una línea programática clara y asentada en la realidad, tiene la obligación de presentar sus propuestas de gobierno al electorado, a fin de que éste tenga los elementos de juicio y fundamentos sólidos para poder elegir entre quienes han de ser sus gobernantes. No hacerlo con seriedad, es pura y simplemente populismo barato. 

Sería de mucha utilidad que el señor Piñera respondiera a la ciudadanía algunas interrogantes –entre las muchas que nos inquietan- y que dicen relación con las propuestas que tan livianamente señala en lo que él y su comando electoral muestran como el pilar fundamental de su hipotético futuro gobierno de cuatro años:

1.- Piñera critica el actuar de las autoridades por la manera que se están enfrentando los ancestrales problemas del pueblo mapuche, sus aspiraciones a ser reconocidos como una etnia originaria y justicia por el despojo de sus tierras y lugares para ellos sagrado. ¿Qué harían él y su “Coalición Por el Cambio” para dar solución definitiva a las legítimas aspiraciones de esa etnia? En los doce “pilares de su programa de gobierno no hay una sola palabra sobre ese tema tan trascendente y que ha despertado la inquietud de todo el país. 

2.- El mismo “pilar” indica que será un Presidente honesto, capaz y todo terreno. ¿Con que medios y como lo hará? Acaso con las mismas oscuras maniobras que tuvo en su época de gerente general del Banco de Talca? ¿O la colusión con las líneas de carga en los EE.UU., país que le aplicó una multa superior a US$ 80 millones, por prácticas contrarias a la verdadera libre competencia? 

3.- Piñera promete que ampliará la red de protección social. ¿Aplicará la misma política que implementó su hermano cuando era Ministro del Trabajo de Pinochet? Recordemos solamente, entre otros, el 10% que se les quitó a los jubilados, el negocio de las AFP e ISAPRES y las poco claras y discutibles privatizaciones de empresas públicas… ¿Cómo ampliará la obra que paso a paso ha desarrollado la Presidenta Bachelet para beneficiar a millones de personas? El país espera respuestas concretas y programas elaborados con seriedad. No aceptamos charlatanería demagógica y barata para decidir lo que haremos en diciembre.

4.- Indica que derrotará la delincuencia, a quienes se les acabará  la fiesta. Por favor que muestre al país  la varita mágica que va a utilizar, para beneficio de todo el planeta, donde todos los mecanismos han fracasado para erradicar esta lacra social.

5.- Piñera sustenta su programa de gobierno en la creación de un millón de nuevos empleos, dignos y estables. ¿Será por eso que la empresa Salfacorp, que él controla, haya despedido de la noche a la mañana a 1.500 de sus trabajadores?  ¿O los despedidos de LAN Chile por necesidad de la empresa? ¡Qué fácil y liviano es prometer! Por sus obras lo conoceréis…

6.- Promete terminar con las colas en los hospitales, las listas de espera y que construirá nuevos hospitales y cientos de consultorios.  Que muestre al país, sin engaños ni demagogia, la receta mágica para que todos nos sintamos protegidos, saludables y bien atendidos. ¿Cuántos médicos formará en sólo cuatro años y/o de donde los importará para hacer realidad esa palabrería que no tiene asidero alguno ni fundamento real? Esperamos que nos señale cual es su receta mágica para hacer realidad lo que está comprometiéndose a desarrollar en los cuatro años de su hipotético gobierno de cambios.

7.- Este superhombre, mejor que el mago enmascarado, construirá  colegios y escuelas, a la vez que sacará  desde su sombrero de ilusionista las construcciones que se necesitan, preparará profesores, parvularios y normalistas express, creará una editorial que provea de textos a los alumnos de básica y media para “mejorar la educación donde realmente importa” y trabajará “codo a codo con padres y apoderados, a la vez que no tendrá problemas de tiempo para atender el quehacer de un Presidente, cautelar sus negocios y estar permanentemente en terreno, recorriendo todos los rincones del país para imponerse de los problemas de la gente. Si así fuera, no tendríamos empacho alguno en darle el voto para que nos haga felices. Como los chilenos no somos tontos ni ingenuos, sabemos que es puro blá, blá, blá.

8.- Entre otras ilusiones, Piñera nos dice, en su “programa maestro”, que el que meta las manos enfrentará a la justicia. Le preguntamos: ¿Y como estamos por casa? Todavía no es tarde para que nos explique si metió o no las manos en el Banco de Talca, si aprovechó en beneficio propio la información privilegiada (penada por la ley) para incrementar sus acciones en Lan Chile y otros negocios que no es del caso recordar, pero que todos conocen y repudian, aun cuando haya ingenuos –o interesados- que le creen. 

Afortunadamente, el Poder Judicial ha retomado el rumbo que nunca debió  abandonar y ya no están en la Corte Suprema los ministros Retamal, Ulloa, Letelier, Urrutia Manzano y Munita para brindarle el amparo que le otorgaron el año 1982, salvándole de la cárcel y de la justa indignación de los perjudicados con sus oscuras maniobras.

Sobrecogidos por su inagotable verba, hemos visto en los noticieros como Piñera se queja a causa de que se “ha desatado una campaña sucia en su contra” y que en Chile se está instaurando una campaña del terror, impulsada por uno de sus rivales electorales. ¿Acaso es sucio, preguntamos, el legítimo derecho a someter a los candidatos al escrutinio público? ¿Qué es lo que atemoriza a este pintoresco postulante? ¿Sabe acaso lo que es una real campaña del terror? Obviamente busca ser la víctima acosada para acogerse a la misericordia popular, capaz de olvidar y perdonar. Si hablara de campaña del terror, no puede desconocer lo que hicieron sus puntales de campaña en tiempos pasados, pero tampoco tan lejanos y que le recordamos:

En el año 1958, la Derecha que hoy le apoya, nos aturdía con mensajes radiales y escritos, señalando que de ser electo Salvador Allende, se violaría a las monjas, se acabaría la libertad religiosa, iglesias y conventos se eliminarían para transformarlos en recintos de adoctrinamiento izquierdista. Que nunca más habría libertad de prensa y tanta monserga que, en los hechos, fue pura palabrería, tan hueca como los mensajes que nos entregan Piñera y su comando. Por supuesto que nada de eso ocurrió.

Cuando ya había televisión en Chile, sonaban sinistras las ametralladoras a la vez que veíamos imágenes de como circularían por Santiago los tanques soviéticos y se profetizaba el aplastamiento de nuestras libertades, como se pretendía engañar a Chile para que no se eligiera como Presidente a Salvador Allende.

La televisión  mostraba a cientos de niños que supuestamente serían arrancados de la tutela de sus padres y hogares, desarraigándoles de la patria para enviarlos a “comunizarse” a Cuba y la Unión Soviética. Nos bombardeaban cientos de veces al día asegurando que de llegar la izquierda al poder, se acabarían en Chile las elecciones libres y democráticas. ¿Cuántos comicios libre hubo en el gobierno de Allende? Hasta los niños de kinder lo saben: todas las que estipulaba la Constitución Política del Estado.  

Esa si que era campaña del terror. A la clase media se la atemorizó, metiéndoles en la cabeza que en sus casas propias se instalarían pobladas de “rotos de las poblaciones callampas”, en un acto irracional y de abierto despojo de sus bienes muebles La Unidad Popular alcanzó a gobernar 1.040 días, tiempo suficiente para que ello pudiera hacerse realidad. ¿Ocurrió? Juzgue el lector ciudadano y pensante.

A veces pensamos que sería bueno elegir Presidente al Sr. Sebastián Piñera para que los chilenos, de una vez por todas, le pudiéramos entregar a este candidato la mención honorífica que se merece: SER EL SEPULTURERO definitivo de la Derecha política y económica y se pueda derrumbar, al menos en Chile, esta nefasta invención de los Chicago Boys, a la que se denomina elegantemente como Economía Social de Mercado y que de social nada tiene, demostrando que los negociantes no debieran ejercer otra actividad que sus propios negocios y no hacer del Estado otro más de los suyos propios. Todo lo que Piñera nos ofrece no es más que una versión demagógica, ampliada y corregida de la conocida Feria de las Ilusiones, en la que todavía creen los ingenuos electores dispuestos al desalojo de una coalición que, pese a todos los errores cometidos, ha podido, aunque sea medianamente, sacar al país de las tinieblas en las que no sumió una dictadura cruel, oprobiosa y destructora.

Cada cual tiene el deber de conciencia de analizar y medir si es posible -o a contrario sensu irreal-, levantar un edificio de 40 pisos comenzando a construirlo desde el piso Nº 40 hacia abajo, como se aprecia en el programa pilar de la derecha encarnada por Piñera. La lógica nos muestra que primero se hacen las excavaciones, luego los cimientos y de allí para arriba. Quien sostenga lo contrario, no tiene otro destino que ser recluido en un manicomio.

Lector: en diciembre, recuerde que un lápiz tiene más poder que un arma. Su voto será decisivo para seguir en la senda de la justicia, el bienestar y el progreso.
Santiago, agosto 18 de 2009

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