«… simplemente desaparecimos del escenario, tampoco hubo a quien preguntarle por qué»
por Eduardo Vivian Badilla (Concepción, Chile)
17 años atrás 6 min lectura
Carta escrita por Eduardo a Gladys Marín.
Mientras comenzaba a gestarse el Proyecto de Indulto para los Presos Políticos, comenzamos a cuestionarnos cómo se podía oficializar tal condición. En ese contexto hicimos llegar esta carta a la compañera Gladys Marin, la que nunca pudo responder. Sabemos, siempre hemos sabido que es difícil de entender la situación política – militante de Eduardo, es por eso, que recordamos esta carta tan sincera y tan aclaratoria. Se las enviamos para que conozcan o reconozcan a Eduardo Vivian, según sea el caso.
No recuerdo si fue escrita en diciembre de 2002 o marzo de 2003. Como no estoy en mi casa, solo tengo acceso a lo registrado en mi computador. Perdón por la imprecisión
Patricia Martínez Castro
Esposa de Eduardo Vivian
Sra. Gladis [Marin]:
Quisiera saludarla atentamente, mi nombre es Eduardo Vivian Badilla, soy preso político y estoy recluido en el C.C.P. de Concepción.
Expongo los hechos:
Estoy recluido desde el año 1996 (15 de noviembre) estoy procesado por la Ley de Control de Armas, Formación de Grupos de Combate, Maltrato de Obra de Carabinero con resultado de muerte y Lesiones Graves y Robo con Intimidación en la Fiscalía Militar de Valparaíso, y en Concepción estoy condenado a 10 años por robos con intimidación reiterados (2 bancos y un supermercado) en primera instancia. Esto es lo que judicialmente ocurre, ahora traduzco a un Lenguaje político.
Sra. Gladis me inicié en la lucha política en la Universidad Católica de Valparaíso, en la Jota año 85, aunque le parezca un poco absurdo, todo partió por un error, porque cuando yo ingresé a la Jota, quería integrar las Brigadas Ramona Parra. Por desconocimiento yo pensaba que el “4” era el encargado de propaganda de la célula. Cuando se aceptó mi ingreso, en la reunión de recibimiento se me preguntó que me gustaba hacer o en qué área me quería desempeñar. Afirmé con tanta seguridad que quería ser “4”, que nadie dudó y se me concedió lo que solicitaba y desde ese momento fui el “4” de la célula. Con posterioridad me llegó subrepticiamente un papelito citándome a una reunión en un departamento en Playa Ancha, a la cual llegué puntualmente. Cuando me di cuenta del error, ya era demasiado tarde, nadie me hubiera creído y hubiera quedado como un cobarde, y así fue como integré el Frente Mensaje, y participé de una U. C. del Comité Local y en vez de llenar de colores las paredes y cerros de Valparaíso, terminé quemando micros (Mercurios, Rojos, etc.) y realizando todo tipo de acciones de sabotaje. Época maravillosa, de la que estoy orgulloso, éramos tan jóvenes, tan puros, esos recuerdos de compañerismo, entrega, de los compañeros que ya no están, de tanto amor, de tantos miedos compartidos, de los sueños, esos recuerdos los llevo como un tesoro precioso, invaluable en lo más hondo de mi ser; como balance tengo la total convicción de que recibí más de lo que di, siempre daré gracias por esos años maravillosos, los años en que yo era el “Melky”
Con el tiempo después de sucesivas Unidades de Combate, flujos y reflujos, llegué a formar parte del Destacamento Estudiantil del Frente Patriótico, ligado al Partido. Extrañamente ya no recuerdo bien, si nuestra Unidad o el Destacamento Estudiantil en su conjunto se llamaba “Juan Chacón Corona”, que era un dirigente sindical, después de leer su vida, la encontré extraordinaria y su audacia inspiraba nuestros actos.
Antes del plebiscito del 88 ya nos habíamos desconectado y no volvimos a reunirnos más. No hubo explicación, ni palabras, nada, simplemente desaparecimos del escenario, tampoco hubo a quien preguntarle por qué.
Antes y durante el plebiscito, pertenecí e integramos unidades especiales, me refiero especiales en el sentido de que se constituyeron para la coyuntura del plebiscito, y nuestra misión era sabotear el tendido eléctrico, en Calera, específicamente y mantener el sabotaje por 15 días. Pasada la coyuntura esta unidad no volvió a reunirse y sucedió lo mismo que el Destacamento. No hago más conjeturas, eran tiempos difíciles y nadie tenía muy claro qué estaba sucediendo, estábamos todos confundidos de capitán a paje.
Luego ingresé al Frente Patriótico (A) y después de un largo periplo y debido a problemas de seguridad, fui destinado a integrar las F.A.R. Por una decisión de la Dirección Nacional, se me destinó a Curanilahue subordinado a Agdalín Valenzuela, encargado por la Dirección Nacional de llevar a cabo esta tarea: la constitución de las F.A.R. (Fuerzas Armadas Rodriguistas), estuve más o menos 2 años en Curanilahue, hasta que en la misma ciudad, después de una reunión realizada en la noche, (en la que yo estuve presente) a la mañana siguiente, cae detenido el Comandante Ramiro. Tuve que salir huyendo. Posteriormente tuve algunos contactos esporádicos con personas del Frente y después del ajusticiamiento de Agdalín Valenzuela, no fue posible y no hubo el ánimo de reestablecer los contactos.
A raíz de la experiencia vivida y de una discusión inconclusa en el Frente, sobre los errores cometidos, empecé a vislumbrar nuevos caminos para seguir trabajando políticamente. Los duros años vividos en Curanilahue, contemplando o vivenciando la profundidad de la pobreza de la zona y el encuentro con personas que buscaban lo mismo, me hizo creer en un nuevo proyecto de dedicación exclusiva para el desarrollo de los trabajadores, de la clase obrera, la posibilidad de construir una organización obrera, político – militar. En mi mente brillaba el PRT argentino y creía que todos los que estábamos ahí, más menos pensaban en lo mismo. Lo que no percibí fue el profundo desgaste, la fatiga interna en la que estaba; actuaba por una inercia combativa; la muerte de Agdalín me demolió, no entendí nada y aún no entiendo.
Me embarqué en ese Proyecto sin darle mucha vuelta y partí en la dirección equivocada, en vez de detenerme a reflexionar, recuperarme de las heridas, me fui con todo, en un proyecto de organización, que quedó sólo en eso y estaba destinada sólo a ser un proyecto, una quimera.
Desarrollamos una etapa interminable de recuperaciones, con las que financiamos y financiamos: programas de radio, periódicos, murgas, encuentros sindicales y todo lo que pudiera ser financiado, lo financiamos.
La idea central, considero era la correcta, pero el eclecticismo ideológico, no permitió que todo ese trabajo cristalizara en una orgánica que hiciera de trampolín del Proyecto. En concreto, estábamos juntos pero no revueltos.
Creo que cometimos nuevos errores y yo empecé a tener fallas de seguridad y planificación que jamás había cometido antes. Estaba inmerso en una inercia combativa y así fue como llegué acá. Tal vez fue un poco larga la historia, pero creo que necesaria para que se entienda porque estoy preso.
Lo concreto es que estoy en el Limbo ahora, por no pertenecer a una orgánica clásica (político – militar) ya sea Frente, MIR o Lautaro, no cuento con reconocimiento de las mismas. Y no vale el hecho de haber pertenecido, porque al momento de caer preso, estaba en otro proyecto. Lo que considero justo por lo demás, por lo que no voy a solicitar su reconocimiento porque no corresponde.
Mi pregunta es ¿De qué forma puedo salir de este Limbo y ser considerado por las autoridades políticas y administrativas de este país, para la eventualidad de la posible salida de los P.P.? Hay algo evidente: son los procesos de la Justicia Militar los que avalan jurídicamente mi condición de P.P., pero ¿cómo traslado a una consideración política del Gobierno?
Eduardo
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