Dicen los analistas que la incursión del ejército colombiano en territorio ecuatoriano y la masacre en nuestro territorio de 20 miembros de las FARC, difícilmente puede derivar en una guerra convencional porque no hay disputa de territorio de por medio; además, poner al ejército ecuatoriano en frontera, no implica que al frente esté el ejército colombiano, pues éste hace mucho que no puede permanecer en la frontera, salvo en los puentes de San Miguel y Rumichaca; pero, también dicen estos analistas que, a todas luces, esta incursión es parte de la guerra de "Cuarta Generación" que impulsa Estados Unidos en el mundo para mantener su control.
¿Qué significa guerra de cuarta generación? Dos palabras la sostienen: "mentiras" y "medios". Su estrategia es convertir a los medios de comunicación en los "orientadores de la opinión y acción ciudadanas" para lo cual no dudan en producir un conjunto de informaciones engañosas que luego, cuando son desmentidas, ya no tienen importancia; pero que al momento en que son difundidas causan el efecto deseado.
Sucedió en Irak con las justificaciones para la invasión ¿qué importa que no sea cierto lo de las armas químicas? ya están adentro. Ahora sucedió en Ecuador y se preparan las nuevas incursiones; por eso los medios están empezando a dar cobertura a la "denuncia" colombiana de que las FARC estarían planificando "bombas sucias"; es decir, "bombas caceras con uranio". Un periodista medio suspicaz debería preguntarse si es factible manejar el uranio de forma "casera".
El ejército de Colombia, con premeditación, alevosía y ventaja, entró a nuestro territorio, masacró a por lo menos 20 personas que se encontraban durmiendo (según versiones del Presidente Correa, algunos presentan tiros por la espalda), se llevó dos cadáveres y dejó el resto, incluyendo tres personas heridas a las debió brindar atención médica, según el Derecho Internacional Humanitario. La invasión la provocó el gobierno colombiano y los medios de comunicación olvidan este pequeño detalle y culpan y juzgan a funcionarios del gobierno del Ecuador
Los medios ecuatorianos ¿a quién sientan en el banquillo de los acusados? No es a Uribe, sino a Larrea y a Sandoval ¿no era eso lo que aspiraba el gobierno colombiano y su jefe en Washington?. A todos los "analistas y comentaristas" se les escapa el "pequeño detalle" de que Raul Reyes era quien comandaba el proceso de liberación de los detenidos en manos de las FARC y que, en este marco, estaba en conversaciones con funcionarios y gobernantes de la región y del mundo.
Según declaraciones del propio Uribe, el ejército colombiano desde hace días seguía la pista de Raul Reyes, ¿por qué esperó a que se encuentre en territorio ecuatoriano para atacarlo? ¿Por qué no se llevó a todos los muertos y heridos para hacer que tengan más verosimilitud sus primeras declaraciones y afirmaciones que decían que no invadieron territorio del Ecuador? ¿Acaso no quiso "poner en evidencia" al Ecuador?; más aún, en su incursión "logran rescatar" tres computadoras intactas en las cuales se encuentran documentos que comprometen a Chávez; ¿alguien con dos dedos de cerebro puede creer eso? Nadie… excepto los medios de comunicación.
Si seguimos la información sobre el tema, los medios ecuatorianos han hecho un despliegue informativo de la versión colombiana, y se empeñan en demostrar los vínculos de gente del gobierno con las FARC, ¿acaso están con ello pretendiendo justificar la invasión? ¿Están dando la razón a Uribe?
El acto del gobierno colombiano fue premeditado para medir sus posibilidades de involucrar a la región en la solución guerrerista al conflicto; ya lo habíamos prevenido desde hace muchos años, tanto en estudios del Observatorio Internacional por la Paz (OIPAZ), como en las denuncias del Comité Interinstitucional contra las Fumigaciones (CIF) y la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH).
En contraposición a muchos actos equivocados, cada persona liberada por las FARC es una muestra de voluntad política para lograr acercamientos que lleven a la solución política del conflicto en el hermano país, por lo tanto, es un golpe a la propuesta militarista, lo cual contraviene con los intereses de Washington y Bogotá.
Los medios de comunicación que son parte de la estrategia lo saben y actúan en concordancia con ello, lo malo es que algunos periodistas se hacen eco de estas versiones y visiones sin siquiera sospechar que son los nuevos peones de ajedrez en la partida del imperio contra el mundo.
6 de marzo de 2008
* Fuente: INRDH
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