¡¿Que mierda quieren los Mapuche?!
por Mauricio Muñoz Díaz (Chile)
18 años atrás 4 min lectura
Hace pocos días, compartiendo con Cañetinos, uno de ellos me preguntó de una manera muy despectiva ¿“que mierda quieren los Mapuche”? y ahí entendí que el cañetino promedio no sabe ni le importa realmente saber lo que pasa con el Pueblo Mapuche y prefiere seguir comportándose con intolerancia e indolencia sobre lo que sucede en lo que ellos llaman simplemente, el campo.
Los Mapuche desde que fueron colonizados han sido ignorados. A pesar de aparecer en campañas de publicidad, de que el gobierno crea programas asistencialistas, de ser las figuras estelares de postales, fotografías, almanaques y calendarios que se venden en ferias artesanales, museos, etc., los Mapuche son los grandes desconocidos de esta tierra.
Desde la época de la conquista, los Mapuche sufrieron un cambio despiadado: de ser plenamente libres, fueron convertidos en esclavos. En la colonia, el indio fue el siervo, el borracho sucio, el salvaje sin alma, el mentiroso y el ladrón. Después, el objeto (no el sujeto) primordial de las encomiendas, y finalmente el trabajador de las haciendas. Estas ideas, difundidas por los españoles y luego por el chileno, contrastaban completamente con la realidad. La verdad es que los Mapuche eran los dueños de estas tierras; sus conocimientos rebasaban muchas áreas de la medicina, la ciencia y la espiritualidad.
Poco importó que algunos frailes, como Bartolomé de las Casas, se afanaran en demostrar que los “naturales de las Indias” eran personas humanas, con alma y virtudes; pero más allá de las ideas y de las evidencias, el afán de riqueza venció. Resultaba más sencillo y sin remordimientos despojar a alguien no humano, que a un semejante. Desde entonces, ser indio fue sinónimo de inferioridad; al mismo tiempo, ser blanco (mestizo o colono) se convirtió en símbolo de prestigio, alcurnia, superioridad y poder.
Esta concepción prevalece en nuestros días y se confirma al conversar con un cañetino promedio, algunos, para sorpresa de muchos, ni si quiera saben que en el campo predominan las comunidades Mapuche, y en vez de intentar conocer sobre el tema, prefieren tomar el camino más corto y fácil, y negar su existencia.
A los Mapuche se les ha privado de todo: de su territorio, de su herencia, de sus riquezas, de su futuro y peor aun, de la justicia, incluso hoy día se niega la existencia de Presos Políticos Mapuche y se les cataloga como terroristas. Durante años se les excluyo de la sociedad y hoy día se les intenta incluir groseramente a una sociedad que no les pertenece y que solo los desea únicamente como imagen publica mundial.
Es irónico y torpe pretender hoy “salvarle la vida a los Mapuche” mediante simples actos de caridad como lo es, por ejemplo, el Programa Orígenes, cuando los actos de la sociedad de todos los tiempos hablan de una vida llena de desigualdad, marginación, y falta de oportunidades.
Que deuda más grande tenemos para con la gente de la tierra, deuda que lejos de ser saldada se acrecienta cada vez más. Los acusamos de anarquistas, cuando ellos se rigen por la ley de la tierra, que está antes que la ley de nuestros textos, los acusamos de insurrectos, cuando fueron conducidos a la legitima insurrección para recuperar lo que les corresponde por herencia ancestral. Ya lo decía el sociólogo Luis Llanquilef en un articulo publicado en un medio local: “todas las formas de lucha son validas cuando un pueblo esta oprimido y quiere alcanzar su libertad”. Les decimos ignorantes, siendo que en su gran sabiduría han logrado vivir en conexión con el medio, algo que nosotros, por más que buscamos; no alcanzamos. Les miramos inquisitivamente, como si fueran ajenos a la tierra que pisan.
Ahora cuando ya llevamos 515 años de la fecha oficial del “Descubrimiento de América”, la pregunta es: ¿Qué hacer para reparar el daño causado?.
Cualquiera que sea la respuesta, será necesario primero un cambio de mentalidad de muchos, partiendo por el Estado, a través de su gobierno, y por supuesto de los que vivimos en comunas con una alta población indígena. Probablemente 515 años de exclusión no se terminarán mediante tomas de tierras por un lado, ni caridades esporádicas por el otro. Si bien la recuperación de tierras usurpadas es un primer paso, es necesario algo mas, como el conocimiento, la aceptación y el orgullo de vivir en un Territorio 100% Mapuche.
* Blog del autor: Gritos de la tierra
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