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Salario mínimo, la ley del mínimo esfuerzo 

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"EL SUELDO MíNIMO NO es tema. Si lo subes sin subir la productividad, aumenta la inflación y perdemos todos" me contestaba el analista y "mejor columnista" -según él mismo- Patricio Navia al preguntarle si le parecía suficiente el incremento del salario mínimo desde los actuales $135 mil a los $144 mil que rigen desde el mes de julio. Este rostro de Tolerancia Cero, perteneciente al think-tank Expansiva -al igual que el Ministro de Hacienda, Andrés Velasco- puso en evidencia el pensamiento detrás de las medidas económicas llevadas a cabo en el Chile actual. Pero respiremos hondo y no lo satanicemos; como diría el mordaz columnista Luís Casado "La teoría no falla, lo que falla es la realidad".
La fábula del empleo pleno nos dice que el mercado del trabajo se regula al igual que el mercado de las zapatillas; por lo tanto, no debiera existir un sueldo mínimo, sino un salario consensuado por la oferta y la demanda denominado "precio de equilibrio", el cual es conseguido por una fuerza llamada competencia. Ergo, el sueldo mínimo vendría a ser una cortapisa para aquellos empleadores o "solicitantes" que quisieran pagar un poco más por mayor productividad y para los mediocres y poco productivos trabajadores u "oferentes" que felices trabajarían por menos. Además, si el sueldo mínimo es excesivo, sería el responsable de tanto trabajador desempleado como afirma el liberal francés, Alain Minc, conocido por la frase "La victoria del mercado es irreversible, el que se resista terminará por someterse".

Ahora podemos entender porqué el Ministro de Hacienda nos habla de "el gran esfuerzo que hace el gobierno" cada vez que se incrementa el gasto social por insuficiente que este sea. Podemos imaginar cuán difícil es para estos doctores renegar de tan dulces teorías. "Si a Chile le va bien, si a la economía le va bien y crecemos este año 5,8% entonces va a haber un reajuste para el próximo año, ya no de $9.000, sino que de $10.000" terminó por decir con afligido optimismo Andrés Velasco intentando, con evidente dificultad, contentar al pópulo al cual la clase política, les guste o no, le debe sus votos.

"Imponer la discusión del sueldo máximo"
La discusión que hoy más le preocupa a Jorge Bustos, dirigente sindical "de los que trabajan" y presidente de la CONGEMAR (Confederación de Gente del Mar de Chile) no es la del sueldo mínimo propiamente tal, sino la del sueldo máximo, pues sostiene que las diferencias entre el 10% mas rico y el 10% más pobre, a pesar de haberse reducido la brecha en un 3%, continúan siendo escandalosas. Mientras un trabajador gana $150 mil, un ciudadano de alto escalafón social gana $4 millones 100 mil (o más, mucho más).

"Los trabajadores debemos imponer la discusión del sueldo máximo" enfatiza el dirigente sindical. "Los trabajadores de Chile están aportando cerca de 4 puntos al producto interno bruto, unos 5 mil 200 millones de dólares que no son aprovechados en una educación de calidad para nuestros hijos". Y agrega "nos quitan un 7% de nuestro sueldo por salud, un 12,5% para jubilación y un 19 % de IVA, es decir que nuestro sueldo se reduce a un 60% del monto original y lo que es peor, para obtener servicios que no se cumplen". La salud pública abarca nada más que 46 enfermedades según el Plan Auge, la educación se está en crisis y los fondos de pensiones se encuentran en manos de especuladores financieros que no garantizan un monto mínimo para subsistir en la vejez, además de no existir opciones públicas para este ahorro (o solamente para Viera-Gallo). Bustos continúa "Nadie sobrevive con $144 mil, además nos hacen caer en la trampa. Están actuando como el patrón que ofrece la mitad del sueldo y si es que nos va bien "dijo la mosca", te pagan la otra mitad, cosa que nunca sucede. Lo mismo ocurre con las AFP que te dicen "elija usted entre los 5 fondos" o sea si ese fondo pierde te echan la culpa a ti"; y es que el obrero no entiende lo que es ser un risk-taker, ese chico listo que compra y vende acciones deportivamente, como otrora jugaran polo sus ancestros.

Pero no hay que olvidar que el sueldo mínimo es una piedra en el zapato para las Pymes que no pueden pagar este monto y contratan a menos trabajadores cumpliéndose la máxima Keynesiana: "Los precios aumentan, la demanda disminuye". A esta situación, el dirigente sindical Jorge Bustos, responde "el empresario tiene que asumir los costos de las leyes que rigen en este país. No pueden existir trabajadores de segunda ni de tercera categoría, es necesario que exista un solo sueldo que rija para todos. ¿Porqué yo voy a tener que asumir que mi empresario es malo y tengo que trabajarle por menos?" Bustos cae en cuenta que esto parece muy natural para las clases más desposeídas, pero es completamente inadmisible para las elites: "El Diputado de un distrito con menos habitantes debería ganar menos que uno que representa una jurisdicción más poblada según la lógica que nos aplican a nosotros, pero obviamente en este caso es completamente injusto"

Jorge Bustos no rehuye la crítica a los dirigentes sindicales, responsables directos de la situación que viven los trabajadores. Según el dirigente, estos se dividen en tres grupos: Los que buscan poder político y producto de aquello no representan las reales aspiraciones de los trabajadores, los históricos que ya están jubilados y que no pueden explicar lo que sucede basándose en el contexto actual, apelando a los tiempos de Dictadura y los que apuestan por concienciar, informar, utilizar los medios de comunicación alternativos y alterativos, poniendo acento en la participación. Estos últimos, son los imprescindibles como diría Bertold Brecht.

Recordar los valores de esos trabajadores de Chicago y dejar a un lado los "beneficios" del sujeto crediticio y adormecido por los mass media es el llamado que hace éste dirigente sindical de toda la gente de mar – y porqué no de tierra y de aire- pues como él dice "Todo se gana en la calle. Si Martínez, Presidente de la CUT, hubiese llamado a paro nacional el mismo día que se votó en el Congreso el reajuste salarial, no nos hubiesen dado estos ratones $8 mil"

"El peor empleador de chile es el estado"
Para Cesar Pincheira, fotoperiodista del medio independiente Huella Digital y académico a cargo del Seminario de Economía de la Universidad de Playa Ancha, la problemática central de la economía chilena radica en que históricamente a las personas que trabajan por un sueldo se les ha tratado de manera vejatoria. Pinchera cree que el factor ideológico es determinante "concebir al ser humano como un engranaje más de la máquina, como otro insumo para fabricar lo que hay que fabricar, reduce la posibilidad de que exista el empleo pleno y que el mercado del trabajo opere como es debido, es decir, con un flujo de información transparente y con relaciones simétricas de poder"

Sin embargo reconoce que el concepto managerial denominado capital humano, instaló elementos que humanizaron la función del empleado, pero con un afán que sólo tiene relación con que "si tienes al trabajador contento con pequeñas concesiones como el club de baile, seguro dental para los hijos, relajación diaria, celebración de cumpleaños, incentivos por productividad, obtienes mejores resultados, porque las vacas cuando están relajadas dan más leche". Eso lo vemos en el la empresa privada ¿Pero que pasa con la empresa estatal? El académico declara con prisa y determinación " Yo creo que el peor empleador de Chile es el Estado" y es que sin lugar a dudas es el comentario a flor de labios cuando nos encontramos en medio de la grave crisis de Codelco que congrega a más de 1.500 empresas subcontratistas y en cuanto recordamos a los miles de funcionarios de distintas carteras y empresas públicas trabajando a honorarios.

Pero volvamos al tema que nos convoca ¿Cuál sería el monto mínimo ideal, sin caer en populismos facho-jesuíticos como el propuesto por Longueira ($216.000), ni asustarnos por el fantasma de la inflación que persigue a Pato Navia? ésta es la pregunta que nos preocupa en un Chile que crece porcentualmente y que en cifras le está ganando a la pobreza, aunque de esta "buena nueva" se desprenda la sospecha: Para medir estos progresos se continúan utilizando parámetros de medición de hace más de 20 años, como la encuesta CASEN, que arroja datos cada vez más falaces producto de los "gloriosos" cambios provocados por el sistema que nos integra en las grandes ligas. Este método arrojó que sólo el 10,5% de los chilenos son pobres y el 3,2% son indigentes.

Según la medida oficial, un chileno que vive en la ciudad con más de $23.549 pesos al mes y $18.146 en el campo, deja de ser indigente y el ciudadano que gana $47.099 mensuales en la ciudad y $31.756 en el campo, deja de ser pobre. Así tal y como lo está leyendo. Con esta lógica el sueldo mínimo es una verdadera fortuna. Cesar Pincheira nos recuerda el dicho "a los números los podemos torturar hasta que digan lo que queremos que los números digan" Por ejemplo el Gobierno elevó el monto del sueldo mínimo a $143.500 y estableció que si la economía crecía sobre 5,8% este año, se elevaría en $1.000 el reajuste, y si lo hacía sobre 6,2%, aumentaría otros $500.

Estos códigos que poco y nada entendemos, según el académico, están formulados justamente con ese afán, "el componente ideológico que mueve a los medios promueve que los chilenos no entiendan mucho de sus derechos económicos, se habla bajo el código de la elite político -empresarial o se transforma a todos los ciudadanos en "la señora Juanita". Falta más periodismo económico que explique que todos somos actores económicos y no sólo los que llevan las riendas". ¿Quién sabe cuanto crece Chile realmente? ¿Usted tiene idea de cuanto asciende el PIB, que es el IMACEC, o se le ocurre cuál es la cifra en la Balanza Comercial para el mes de agosto? Seguramente usted sólo sabe que le suben mes a mes los gastos básicos, que es más cara la leche, el pan, la energía y que sus hijos son completamente infelices si no tienen Internet en casa y si no manejan el inglés como segundo idioma, pues ya lo dijo Bitar cuando fue Ministro de Educación "sólo valemos un 50% si no sabemos hablar inglés".

Son tantas las exigencias económicas que no están contempladas en la canasta básica familiar, que el endeudamiento aparece desde la más tierna juventud y viene a ser el aliciente para tener poder adquisitivo, hipotecando nuestro cuerpo en un trabajo a par-time, subcontratado y de sueldo mínimo, si es que tenemos suerte. Pincheira enfatiza que "es dura la mochila para el que trabaja en Chile producto de una ley laboral poco favorecedora y por las dificultades para el emprendimiento, única opción para generar recursos cuando no existe un tejido productivo que absorba la mano de obra dinámica. Emprender en un país con estructuras tan desiguales, es un gran riesgo ya que nadie tiene la garantía de que el mercado opere como tiene que operar" después de todo ya sabemos que el pez más grande se come al más chico y por sobretodo que la economía chilena más que sentar las bases en el código del trabajo o el ideal del empleo pleno, lo ha hecho sobre la premisa del "si no te gusta, te vas".

De los andamios al hemiciclo
René Alinco es el primer obrero de la construcción desde la Unidad Popular en ocupar un escaño en el Parlamento. El Diputado PPD por la Undécima Región, distrito Nº59, comenzó su vida laboral a los 13 años e igual de temprano abrazó la causa sindical. Hoy es un "honorable" que forma parte de la Comisión del Trabajo. No obstante el prisma sindical que puede aportar resulta muy marginado puesto que sobreabunda la representación del sector empresarial y de la derecha chilena. Nos cuenta que "en la comisión en la que estoy no existe ningún obrero salvo yo. Peleamos harto por el sueldo mínimo, pero no hubo caso de revertir la situación. Ahora estamos intentando sacar la reforma previsional, pero lamentablemente la correlación de fuerzas es desfavorable para los trabajadores chilenos, aunque el compromiso de los Diputados desde que son candidatos hasta que finalmente salen elegidos, es con el pueblo y los trabajadores".

El diputado Alinco está en antecedente de la amenaza de verse cooptado por la política institucional "muchas veces me he sentido defraudado, pero la verdad es que yo no esperaba mucho de este Congreso porque los sectores populares políticos y sociales no está representados y la elección es muy antidemócrática". El diputado cree que la única posibilidad que los intereses de los trabajadores chilenos sean respetados y considerados y que sus demandas sean escuchadas es justamente que tengan "verdaderos y reales representantes, me refiero a los trabajadores manufactureros, a los campesinos, al viejo de la construcción, a la dueña de casa, a las temporeras, pues ciertamente el compromiso social del diputado empresario es muy distinto del que tendría un diputado trabajador" .

En el poder legislativo, según nos cuenta Alinco, no están las condiciones para reivindicar justas demandas. Lamentablemente el Ejecutivo tampoco se decide por tomar un eje social pues mantiene disputas irreconciliables en su interior. Ya vemos el proceder diametralmente opuesto que han tenido los ministros del Trabajo Osvaldo Andrade y de Hacienda, Andrés Velasco, a raíz de la crisis de los subcontratistas en Codelco. René Alinco apoya a brazo partido el accionar de Andrade que mantiene una clara matriz sindical y repudia firmemente al Ministro Velasco ya que "desde la discusión del sueldo mínimo se ha negado a colaborar, cuando existe un estudio de la CUT que avalaba que el sueldo mínimo podía ascender a $150.000, pero Hacienda no quiso ceder. Ahora tenemos este conflicto en Codelco por las malas y desiguales condiciones de los trabajadores subcontratados. Aunque nos guste o no reconocer, el Ministro Andrés Velasco interfiere en las decisiones del directorio de Codelco. Lamento mucho el costo político que va a traerle al gobierno de Michell Bachelet y a la Concertación en su conjunto, la actitud poco social del Ministro de Hacienda y del directorio de Codelco que no se condice con los principios de la Concertación que hablan de crecer con equidad".

El obrero de la construcción que llego meritocráticamente al poder espera que no se repita la situación de Rodrigo Cisternas, trabajador forestal asesinado mientras protestaba por las malas condiciones laborales que sufría en la empresa de Angelini, misma empresa encargada de destruir el ecosistema que nos pertenece a todos. Lo lamentable es que esta vez no estamos hablando de una empresa privada, aunque el vocero de Expansiva, Patricio Navia, aconseje por el canal de Piñera "privatizar Codelco lo antes posible".

(08/07)

* Fuente: enviado a PiensaChile por Miguel, e-mail: benidorm@gmail.com
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