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Carta al Ministro Benquis en su retiro del Poder Judicial 

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Viña del Mar,  20 de febrero de 2006
Señor Magistrado
DON JOSE BENQUIS CAMHI
Corte Suprema de Justicia
Santiago.
Ref.: Su retiro del Poder Judicial

Estimado colega Ministro Benquis:
Sus colegas de nuestra Organización No Gubernamental con Status Consultivo ante Naciones Unidas,  se sintieron decepcionados y frustrados por su retiro del Poder Judicial. Por largos años  hemos estado luchando por un cambio sustantivo, una reforma del Poder Judicial de fondo. En nuestros documentos planteábamos empezar con una reforma del Código Penal y del Código de Procedimiento Penal – “En el Chile,  en la medida de lo posible”-  se optó por una reforma  procesal penal que hemos apoyado críticamente. No hay Justicia, Libertad y Democracia en la medida de lo posible. No hay justos ni personas libres  y democráticas en la medida de lo posible.  Pero, debemos ser honestos, lo que es posible para el político profesional, al servicio  de un sistema político y económico determinado,  no necesariamente  es válido ni legítimo  para las personas  defensoras  de la Dignidad y los Derechos del Ser Humano.
Nosotros somos de opinión que cualquier reforma es bienvenida, porque no podemos hablar de los éxitos macroeconómicos de un país en vía de desarrollo, con una Justicia decimonónica, burocrática, ineficaz e inoperante. ésta ha sido impartida en el mayor misterio y secreto. Aparece hasta hoy como una liturgia  de la cual la ciudadanía, en el mejor de los casos, era y es un destinatario  pasivo y atemorizado. Los magistrados y jueces son vistos por el ciudadano como sacerdotes, emisarios de un orden invisible, pero omnipresente. árbitros del orden antes citado, se hacían y se hacen la ilusión de participar del poder del que emanan, prisioneros de éste, silenciosos, supuestamente neutrales y apolíticos, aislados de la comunidad, se creían y creen –la mayoría-  aún, más independientes cuando más desgajados del pueblo. Usaban  y usan  un lenguaje misterioso y hermético,  concebido no para ser entendido, sino acatado.  Creen no recibir órdenes de nadie, aunque la más de las veces, se anticipan a ella. Han vivido – la mayoría-,  encerrados  en una abstracción: el Derecho. 
Cuando las cosas han empezado a cambiar desde adentro, magistrados como usted y  el colega Guzmán Tapia, que han demostrado, con creces, que hay una sola forma de hacer justicia transparente, la cual debe basarse  en la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, en la prevención,  en la reparación, y no en el temor a ella, y, evidentemente, en el respeto al magistrado y al juez, usted, estimado colega magistrado Benquis, por haber cumplido  el plazo de permanencia en el Poder Judicial, y el colega Guzmán Tapia por no ser grato a la clase política que sustenta el poder  en este país, deben alejarse del Poder Judicial, cuando más necesarios son en la reforma de éste.

Estimado colega Benquis, esperamos que nuestras reflexiones sean escuchadas por las autoridades competentes  del Estado de Derecho: Ejecutivo- Judicial y Legislativo, y tanto usted como el colega Guzmán Tapia, sean incorporados plenamente en el proceso de reforma al Poder Judicial. Usted, el colega Guzmán Tapia y nosotros, sabemos que las reformas en la sociedad: sociales, económicas, jurídicas, etc., son necesarias; pero si éstas  no conducen  al perfeccionamiento del individuo,  quedan en meras decoraciones teatrales que sólo han servido a los políticos profesionales para ocultar sus ambiciones, corrupciones y representar la comedia del progreso  de un paraíso globalizado en la tierra que no acaba de llegar.
Nuestra época  no está orientada por el bien común. Es una época histérica, patética,  de impetuosa voluntad, de insolidaridad, llena de jactancias, de exitismo, de autocomplacencias,  de envidia,  de protagonismos, de atropellos y de quejas.  Estos tiempos están atiborrados de falencias,   de inmoralidades, de corrupciones, hambre, miseria, drogas, guerras, etc., cuando  estas lacras asolan a un país, a un mundo globalizado,  culpa es de todos los que por falta de coraje civil y de ideales no han sabido luchar por la Dignidad  y los Derechos del Ser Humano.
Con la esperanza que nunca muere, hacemos votos porque sea  esta carta  el inicio de un trabajo conjunto con nuestro  admirado colega Benquis.

Con la más distinguida consideración, saludamos cordialmente a usted,
Ma. Cecilia Chinchón Canales
Abogada Coordinadora
Asociación Americana de Juristas (AAJ)
Valparaíso/Aconcagua

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