Bolivia: ¿Revolución o Reforma?

Las leyes sociales suelen tener sus sin razones, es por ello que si Marx nos predecía la revolución en los países industrializados, la historia de los pueblos dieron su revez, como el caso de China, Rusia o Cuba, a los que hoy podemos ver con ojos de un capitalismo de estado, producto de varias circunstancias que le han sido contrarias al proceso de revolución soñado por el Che.

También podemos mencionar el proceso chileno de Allende, quien con la unidad popular logró llegar al poder por la vía electoral, y quien no supo soportar las arremetidas de una derecha financiada por los EEUU.            
Comentado esto, podemos decir que el proceso abierto en Bolivia lejos está de ser comparado con los anteriores. Ello es producto de que el camino abierto no es revolucionario, no tiene intenciones de poder dar un cambio radical en las estructuras sociales. Ya bien lo manifiesta álvaro Linera, en “Capitalismo Andino Amazónico”, que nos habla de un cambio a largo plazo, una búsqueda del socialismo, pero con la espera necesaria para poder fortalecer al estado con un sistema capitalista de transición.

Entonces, en Bolivia, descartando que se trata de un proceso revolucionario, podemos decir que nos encontramos con un reformismo con una particular social democracia que tiene algunas herramientas nuevas, e innovadoras, y otras viejas, como la burocracia sindical que está dentro del MAS y es innegable hasta para los masistas de primera hora, quienes no se encuentran muy contentos con estos oportunistas de turno.
Las sucesivas revueltas sociales (del 2000, 2003 y 2005, principalmente esta última) marcaron mucho al conjunto social oprimido, que ha tejido una rara red en momentos de lucha. Qué ha pasado para que posterior termine con muchas de ellas dentro del juego electoral enrolándose al MAS?
Antes de comenzar nos gustaría aclarar que lo que escribimos es nuestra mirada y que lo hacemos con el debido respeto a quienes hemos entrevistado, con quienes  hemos compartido y nos han abierto sus puertas, es decir, es nuestra subjetividad la que habla, pero en muchos de los casos sólo hemos de trasladar las voces de los compañeros con los que hemos dialogado. No tendremos la irresponsabilidad de desprestigiar un proceso con algún comentario que tenga que ver más con una nota de chisme, escandalosa, como lo ha hecho James Petras, de cual rescatamos parte de su análisis pero no la soberbia con la que analiza un proceso que aún no esta tan claro.
Bolivia no escapa a la realidad social de Latinoamérica, aunque sí cuenta con ciertas características.  La desestructuración del estado hace que la solvencia de los sectores del poder financiero ejerzan  poder político, ya que lo conservan y lo tienen activo a pesar de la gran derrota que padecieron en las urnas.
La clase dominante está representada por una oligarquía terrateniente, en algunos casos, y por capitales transnacionales en mayoría.
La burguesía nacional es escasa pero activa en el plano político, se mantiene por ahora dubitativa y oportunista, sobre todo el sector empresarial de capital nacional.
Estos sectores son los que controlan, en la actualidad, la economía formal, además de manejar la explotación de los recursos a gusto y a placer. Con respecto a la explotación de los recursos es igualmente importante destacar la lucha que se dio en Cochabamba en el 2003, la “Guerra del agua”, fue una verdadera pueblada y quizás haya sido una de las luchas más fuertes, terminó con las intenciones privatistas, y echó a patadas a “Aguas del Illimani”  transnacional de capitales chilenos que viene exprimiendo a la región

La derecha, servidora de los capitales imperialistas, está callada pero a la espera de poder dar su reacción, que seguramente intentará hacer en breve, ya que el vínculo con algunos sectores de las fuerzas armadas existe y después del desplazamiento de generales por Morales, está de punta con el nuevo gobierno
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De la izquierda formal a la izquierda real
La idea es poder diferenciar dos instancias de participación de la izquierda en la vida política de Bolivia. Por un lado, describir a la poco capaz izquierda de programa concebido desde el manual y no desde sus propios pasos. Sin tratar de ser austeros con estos compañeros de lucha, pero si comentando que sus hipótesis de revolución no se condicen con sus pasos “revolucionarios”. Esto no sabemos si es por escaso debate o por no encontrar una salida al programa que no se quede en comunicados o postulados propagandísticos.

Nuestros compañeros vinculados al troskismo en Bolivia nos dicen que la salida revolucionaria en su programa es la insurrección popular y la toma del poder obrero campesino. Esta es una muy atractiva propuesta, pero su  accionar político se encuentra en los sectores vinculados a la pequeño-burguesía, mas precisamente en el gremio docente y en el escaso accionar en la universidad. Si bien el partido obrero revolucionario ha tenido en algún tiempo inserción en los gremios mineros, hoy sólo es anecdótico.
Consideran al gobierno de Morales como impopular cegadamente, cuando la realidad muestra que los sectores sociales que mantienen una gran base hoy están acompañando al gobierno, aunque algunos críticamente.
Al igual que pasa en prácticamente todo el continente no existe el partido de la clase trabajadora, existen solo proyectos que distan mucho su acción con su teoría, la izquierda está mareada de acontecimientos sociales ilegibles a los análisis dogmáticos con los que se suelen analizar.
La izquierda real fue la impulsora de las revueltas en Bolivia, fue la que logró jaquear a los últimos gobiernos y la que no encontró salida al conflicto que ella misma abrió.
Su diversidad produjo la riqueza política en las revueltas, pero en esa diversidad no supieron encontrar una salida alternativa al régimen electoral y fueron verdaderamente arrastradas a ese proceso por quienes en la acción pudieron capitalizar más y su estructura tenía un tiempo de maduración, es decir el MAS. Aunque en casos se descartó la salida electoral como proceso de transición que lleve al cambio social exigido.
Qué es lo real que encontramos: su base social, que accionó en las levantamientos y que posteriormente se fue manteniendo de manera organizada, pero con diferencias muy amplias en algunos casos, tales como la forma de construcción, en las cuales encontramos que en los sectores campesinos son mas deliberativos y en su mayoría funcionan a través de asambleas en las comunidades, tomando las decisiones de manera mas colectivas. El caso minero es más complejo, si bien sus instancias deliberativas en los conflictos dieron fuerza y aportaron mucho a la causa, hoy no se ve que se tenga tales estados deliberativos hacia el interior.
En cuanto las juntas vecinales, se deja traslucir que después de la Asunción de Evo Morales sus bases no están ni consultadas y se encuentran divididas, tal como es el escándalo público que se dio al conocer que su líder Abel Mamani seria ministro del actual gobierno, este muchacho que era el presidente de la FeJuVe, y que al dejar su puesto vacante saltaron las internas que terminaron agarrándose a trompadas y con intervención policial.
Nos cuenta algo de historia de la sindicalización en Bolivia Gualberto Choque, ejecutivo de la Federación única de Campesinos Tupac Katari. “En el proceso del ‘52 la sindicalización se da como forma de organización y se armaron los principales sindicatos. Esto rompió con la forma en que los indígenas nos organizábamos, debido a que el sindicato es el espejo en estructura copiado del estado, y esto fue impuesto por los K’aras. Con ello por ejemplo se rompió con la unión de las decisiones de lucha entre el hombre y la mujer, nuestros antepasados decidían de a dos, en pareja, todos participaban, así lo hicieron Tupac Katari y Bartolina Sissa”.
¿Cómo llegó al MAS al gobierno? Esto, si bien ya lo desarrollamos un poco, podemos agregar que era necesario poder entregar el poder a sectores políticos poco tradicionales, que puedan prometer el cumplimiento de las reivindicaciones, que frenen la gran crisis social, y que pueda dar muestras de que no será corrupto y que hará lo mejor para el pueblo. En esto último se incluye el garantizar las inversiones extranjeras y la estabilidad del estado dentro del capital. Es por ello que su abanico es grande y se tiene que dar una respuesta que conforme a varios sectores, diversos y antagónicos, de aquí es que sale el fortalecimiento de las instituciones tradicionales, estado fuerte y capitalismo andino amazónico, dice Linera.
Por ahora unos esperan, otros acompañan, otros son críticos y la derecha se reorganiza para cuidar sus privilegios, a la cual Morales tendrá que tocar no de manera demagógica sino real, para que su gobierno dure.

Los que esperan dicen que sus reivindicaciones no las regalan, que lucharan para que se cumplan, mientras tratan de organizar y analizar a un gobierno al que una gran mayoría lo mira con buenos ojos. Puede ser Morales un oasis en el desierto o tal solo un espejismo debajo de un arco iris.

Mientras todos los ojos del mundo están puestos en Bolivia, ella se encuentra viendo qué hacer,  para qué y cómo. Creemos que entenderán que las herramientas de cambio no nacen del pueblo con demagogia, soberbia y populismo insano, como nos tienen acostumbrados los demás gobiernos en Latinoamérica.
 Si el que gobierna es el pueblo y Evo Morales “mandará obedeciendo”, no tendría que haber permitido que sus ministerios se repartan por presión de la burocracia sindical.
De algo estamos seguros, que los rumbos de Bolivia son los que surcaron sus luchas, hemos de tener que esperar a que nos digan si la semilla que han sembrado es orgánica o transgénica, ellos dirán.
Sus autores redactaron este artículo paraClajadep y la Red de Medios Alternativos
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