A Usted le digo, señor

"En el arte, la mesura es el calzón de castidad
de los aburridos y los mojigatos"

A usted se le coaguló la tinta del lápiz, eso es, mire… se le enchuecó la bala y ahora dice que los sueños son tonteras de joven y pronuncia barbaridades llenas de pura palabrería docta en universidades y círculos de viejos hueviados que nunca alzaron el vuelo de sus elites/ escondites.

Me trata de pequeño dinosaurio porque le escribo pellejerías de pueblo, porque digo que la elite cultural chilena es hedionda, porque no puedo separar al artista del hombre y al hombre de su entorno. Porque no leo poesía para las autoridades.

No caballero, usted está bien cagado y su literatura también. Perdió la fe, esa extraña locura por cambiar las cosas. Ahora se conforma con ver sus obras en venta en las librerías del centro europeo sin IVA como ocurre en cambio en su país, por dar entrevistas a El Mercurio y ser invitado a animar secundariamente shows televisivos.

No me preocupa que le haya empezado a ir bien, lo trágico es que luego de gritar  he descubierto que solo éxito buscaba usted, buscaba tener para usted lo que otros detentaban, usted se hizo el revolucionario (y hasta quizás se lo creyó) por pura envidia, era su enorme ego frustrado. Usted no apedreó la injusticia (en todo caso dudo de que haya escogido alguna piedra), iba mucho más acá la cuestión, su piedra imaginaria era mero resentimiento, mero cambio de apropiación. Ahora mire, usted habla difícil, no recuerda los barriales, arranca de las trifulcas ideológicas, de los libros y lenguas con sangre, de los nuevos movimientos, de "los raros peinados". Me da asco cuando enfrenta sus ceños y muecas ensayando en sus espejos empañados, cuando abre su armario mediocre y se disfraza de cuerdo, de entendido en la materia, de sobrio y equilibrado, de demócrata, diverso y cívico, de eminencia vendedora de libros o ensayos elevados que solo los de "su nivel" entienden. Tan alto que escribe ignorando que los pájaros no saben leer.    

A Usted caballero se le agusanó la memoria, se le enredó la consecuencia con el status, confunde los palmoteos y sobajeos de espalda con reconocimiento y la diversidad con el puteo. Utilizado vilmente por los vendedores del modelo, por democráticos sofistas burgueses que se interesan más en la marca de su pluma que en la calidad de su escritura y con los que almuerza en comedores brillantes y bebe lo justo de la vida, soñar puede ser peligroso y más aun hablar instintivamente, dejarse empujar a la ruptura, a lo posible de lo incierto, a subirle la falda al falso criterio.  

Usted es un egoísta, un misántropo que, porque no gozó de sus utopías, cree que no vale la pena mantenerse en las ideas, en la vereda de los creadores combativos, los que con éxito o sin el viven en cimarra de los tiempos, de la métrica maquinaria capitalista. !Oh! Ya no le duele el pecho con esa palabrita, tan mala no es la cuestión si se le retoca el caracho de humanismo en estos tiempos de los sin historia.

El sentido común de los buitres es hoy su escudo y, como traidor que es, saca ventaja de su pasado, renegar tanto sería demasiado evidente. Aquellas cloacas parias que lo acogieron e inspiraron merecen un mínimo de reconocimiento, sabe defenderse.

Piense un poco, su nuevo arte es tan evidente, tan calculado como sus honorarios. Vacío de esperanzas pues quimeras no tiene. Sólido arte para los aplausos, premios, fotografías y ventas. Tan sólido como un terrón de concreto.

Usted se ha quedado atrás, ya no morirá como anciano ardiente, nadie mas lo seguirá salvo algún rebaño de limitados que llegarán mas abajo que usted en los almanaques de la democracia de unos pocos.      

Los cuervos con los que se relaciona le sacaron ya los ojos, usted da tumbos y camino alguno podrá dejar, ni una sola huella mi amigo. Solo burlas de quienes le utilizan y el desprecio de los que abandonó.

Le ayuda no ser el único, frente suyo están Zurita, Isabel Allende, la Serrano, el Brunner con sus ensayos de antaño, el arrendado Fuguet, Tironi (el señor azufre), la mitad más uno de la sociedad de escritores de Chile, el ateneo eterno con sus whiskies cicuteos y tantos otros con los cuales de vez en cuando pelar el cable de los tiempos idos, de que la huevada no está tan mal. Tanto Ex hombre que ha "pisado el palito", defendiéndose con los años a cuestas y el aporte de antaño, con la "madurez ciudadana", como si la rebeldía fuera exclusivo patrimonio de la juventud de turno. 

Usted es ya una vaca, mi caballero, una vaca en la India… tan sagrada pero tan estúpida como su ego, su inseguridad, su catarsis de mentira que se revela en sus obras y opiniones elegantes. Una bacinica ilustre su cabeza llena de estiércol perfumado de una moral tenebrosa, de extraños remordimientos, de pensamientos forzados y de planes que no le pertenecen.

A usted se le coaguló la tinta del lápiz, de leche se le hicieron los colmillos y de gallina sus torpes alas… coma maíz señor, coma maíz que, cuando haya oportunidad para los parias, los gallineros también limpiaremos.

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