El militarismo está presente en las FF.AA. y Carabineros

Un nuevo desatino en Carabineros de Chile, creo que es más que eso. En las instituciones  armadas y carabineros, que es una entidad militarizada, no hay errores de este tipo u ocurrencias de ultima hora, todo es aprobado por los altos mandos y, en el caso de nuestras  FFAA. también actúa un poder en las sombras, que son los comandantes en jefe en retiro, quienes tienen incidencia y poder de Lobby “en la familia militar”. Y allí está  la raíz del problema, porque a lo largo de estos casi 40 años de democracia a medias, la ideología militarista inspirada por el tirano Pinochet no se terminó, muy por el contrario, permaneció y continuó reproduciéndose en la formación de las generaciones de oficiales, post dictadura, hasta nuestros días, bajo la mirada permisiva de todos los Ministros de Defensa en cada uno de los gobiernos implicados.

Así entonces cuando el establishment militar, que ha gozado de total impunidad e inmunidad, se siente amenazado y reacciona, porque para este, los descubrimientos de  fraudes, de robos al fisco y los escándalos por todos conocidos, en las tres ramas de las FFAA y Carabineros, son el producto “de la venganza y del ataque irracional de la izquierda”. Como también los procesos en contra de quienes han sido identificados como criminales, autores de crímenes de lesa humanidad en contra de chilenos y chilenas, para estos intocables todos los asesinos, los que están recluidos y los que aun gozan de libertad e impunidad, son victimas de represalias, porque nunca han reconocido, o se les ha hecho reconocer, su papel depredador y corruptor durante los años de dictadura.

Para toda esta casta perversa, amenazados por la memoria histórica, la obra que ellos dicen haber construido, expresado en sus términos llenos de fanatismo, “un país libre de Comunismo y marxismo” hoy está en peligro y por lo tanto, se sienten amenazados en sus privilegios, por ello no aceptan que se intente cambiar la constitución. Como lo han expresado durante todos estos años, se sienten los guardianes del modelo de país que construyeron a balazos y pasando por arriba de los derechos de millones de personas, mentiras que se tambalean y son rechazadas por la mayoría en el país.

Los mandos militares en retiro, oficiales superiores y subalternos, también suboficiales, dirigentes políticos que hoy se esconden en una democracia mentirosa, sienten que su obra se cae a pedazos y mas de alguno debe estar pensando en recurrir nuevamente a la fuerza militar para salvarla. Porque están convencidos que lo que hicieron fue “por el bien de Chile”, aunque la realidad les muestre que para lograr sus propósitos exterminaron cobardemente a una buena parte de una generación entera.

Para asegurar que esto no vuelva a suceder, hay que hacer lo que no se ha hecho en 40 años. Las FFAA y carabineros deben ser reformadas en acuerdo a los desafíos de los nuevos tiempos, pero antes, hay que institucionalizar el rechazo social y mayoritario a lo que hicieron, simplemente estableciendo la verdad, para poner el limite entre el bien y el mal, entre el deber militar y utilizar el poder de las armas en contra de un pueblo indefenso respondiendo a intereses mezquinos que al final terminan como sucedió, por desvirtuar y corromper  la vida militar.

Contrario a esto, la política en nuestro país ha jugado al oportunismo, lindando en el servilismo respecto a las FFAA, esta no se ha preocupado de reubicarlas en el rol que les corresponde, que es la defensa nacional, rescatando la cultura militar, desde la austeridad, la disciplina para que respondan a un ethos cuyos valores fundantes se actualicen en acuerdo a las necesidades y requerimientos de una sociedad fundada en valores y en el respeto a los derechos humanos. La política lo ha hecho al revés ha mantenido a las FFAA como rémoras del pasado y a conveniencia, ni hablar de este gobierno actual, el que se ha preocupado, ante la presión social que clama por cambios, por terminar con el abuso, con la corrupción, con la desigualdad social, se ha dedicado a potenciar el rol represivo de las mismas.

En vez de preocuparse por cambiar la ideología Pinochetista que aun existe y se reproduce en la formación  de nuevas generaciones de militares y carabineros,  a cuya raíz responde  el intento de homenajear la figura del ex director de carabineros Rodolfo Stange, lo que ha hecho, el gobierno, es crear nuevas reglas, mas eficientes, para  contener el derecho a la protesta social. Han aprobado leyes para utilizar a las Fuerzas Armadas “en la protección de infraestructura pública”, garantizando que estas actúen sin necesidad de establecer el estado de excepción constitucional, en medio además, de la crisis social que afecta al país, es decir, lo que han hecho es, fortalecer el legado dictatorial que esta vivo en las FFAA, en un contexto de impunidad y vulneración sistémica de los derechos humanos, alimentando a quienes las entienden, a las Fuerzas Armadas, como instauradoras del orden  reprimiendo a la población civil.

Con todo esto lo que se demuestra es la opción, de la derecha y de las cúpulas de mando en las FFAA, por el militarismo, lo que ha sido desde 1973 hasta ahora uno de los mayores obstáculos para la consolidación y desarrollo de un régimen democrático, no por la acción directa de las FFAA sino que, por la visión retrograda de la política derechista. Dispuesta a reemplazar las decisiones de la soberanía expresada a través de la voluntad mayoritaria de los ciudadanos, por el criterio militarista de los altos mandos políticos y militares, que es lo que esta haciendo el actual gobierno cooptado por la derecha extrema.

Para aclarar la idea del militarismo, ser adversario a esta perversión política no significa ser enemigo de los militares, por el contrario, lo que hacemos es criticar la manipulación política de las FFAA  más allá de la defensa de su rol en la defensa de la soberanía nacional. Lo demostramos con el ejemplo, comprometidos con la democracia, con el avance social y con la defensa del gobierno de Salvador Allende, legal y democráticamente constituido, negándonos a participar en el golpe de Estado de 1973.

La intentona de validar la figura de Stange por el actual general director de Carabineros y su actuar en todo este periodo, responde al militarismo aun vivo en Chile, son las reminiscencias, o la actualización, de la ideología de la Seguridad Nacional en versión pinochetista. La que sabemos fue diseñada en  la Escuela de las Américas y en el Pentágono como instrumento de la guerra fría, elaborándose una doctrina anticomunista, la que inspiro y lo sigue haciendo a los militares chilenos.

Una doctrina fortalecida hasta hoy,  por la impunidad y el sentimiento triunfalista de haber derrotado, en una guerra inventada e inexistente “al comunismo internacional”. La que a pesar de que en realidad fue la represión generalizada y el terrorismo de estado en contra de chilenos y chilenas, continua relatándose y enseñándose en los institutos militares.

Lo que queda claro con todo esto entonces, es que mientas las FFAA no sean reformadas en su esencia ideológica, el militarismo presente en ellas, seguirá siendo el escollo que desnaturaliza y corrompe la democracia. Vale recordar que Las FFAA no han cambiado su esencia militarista,  son las mismas que condujeron al estado durante la dictadura y fueron las que negociaron una salida democrática de acuerdo a criterios profesionales y corporativos idénticos a aquellos que primaron en el proceso de constitución de la dictadura militar.

Son las mismas FFAA porque su retirada a los cuarteles no fue fruto ni estuvo acompañada,  como debió ser, de una profunda reforma ideológica y moral, reconociendo el daño que  los mandos militares, que las involucraron en el golpe de estado y en el terrorismo de estado, hoy jubilados pero activos en el lobby, le hicieron a las Fuerzas Armadas y al país.

 

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