Argentina: El 30/4, por la dignidad como pueblo, a la Huelga General

27 abril 2019
Este martes 30 de abril debería ser un punto de inflexión para lograr lo que todos y todas estamos diciendo en cada una de nuestras conversaciones habituales, en las fábricas, en los barrios, en los colegios, en las universidades y por supuesto, en la mesa familiar de todos los días: Basta de Macri y su gobierno destructor. Este martes pararemos y lo haremos con toda la fuerza posible, porque como bien dice un compañero de lucha, no queremos más que nuestros pibes pasen hambre y por hacerlo hayan vuelto a comer de la basura que tiran otros.

Este 30 de abril es imprescindible que aflore toda nuestra dignidad y paremos el país más allá del sabotaje de la burocracia sindical y de los politiqueros que siguen pensando solamente en las urnas de octubre mientras a su alrededor el país se va convirtiendo en un páramo. Esos que públicamente nos aconsejan que hay que “asegurar la gobernabilidad” cuando los que nos gobiernan nos meten todos los días del año la mano en el bolsillo, nos echan con prepotencia de los puestos de trabajo, condenan a los y las jubiladas a convertirse en parias o aceleran su muerte provocando suicidios por desesperación. ¿De qué gobernabilidad nos hablan, si los que gobiernan nos han hecho retroceder varias décadas con sus políticas extraídas del manual del capitalismo salvaje?.

Este martes, pararemos porque esta huelga general ha sido empujada desde abajo, más allá de la convocatoria hecha desde las estructuras sindicales con mayor o menor conciencia de clase.
Fue el abajo que no aguanta más mentiras, y no el arriba dirigencial, que salvo las excepciones del caso vive traicionando las luchas populares. Fueron esos hombres y mujeres decididas que no admiten más burlas ni prepotencia patronal o gubernamental, los que han ido instalando la necesidad de una gran huelga general de protesta. Es ese abajo peleón el que llenó de rabia las asambleas de las Regionales de la CGT, de la Corriente Federal de los Trabajadores, del Frente Sindical, de las respectivas CTA e incluso de las direcciones burocráticas de algunos gremios para decidir que el paro es impostergable.

Un abajo donde se mezclan peronistas, marxistas, cristianos revolucionarios, y sobre todo, gente con sentido común de que es necesario no seguir mirando al costado cuando la Patria se derrumba. Son, sin duda, las bases las que han venido empujando para que este día se exprese en las calles toda la bronca contenida. Por eso el paro no será dominguero sino que contará, como siempre ha ocurrido con el movimiento obrero cuando se rebela y sale a la lucha, con ollas populares, cortes de calles, agitación barrial, y movilizaciones en todo el país, con la histórica Plaza de Mayo como símbolo de la mayor de las concentraciones que nos merecemos.

Este 30 de abril nadie que sienta lo que estamos padeciendo como pueblo (hambre, miseria, desocupación, pérdida constante de la soberanía, y una política exterior miserable por la sumisión al imperialismo) debe quedarse sin expresar su descontento. De la manera que mejor elija, convirtiendo a esta fecha en el instrumento necesario para que Macri y sus compinches cesen de oprimirnos y humillarnos.

“Luche y se van” gritamos meses después de la derrota de Malvinas, cuando la dictadura necesitaba de un empujón mayor para irse del gobierno. «Luche y se van» volvimos a escucharlo y a leerlo en las paredes del país, cuando Menem pretendía seguir su carrera de expolio y entrega. “Luche y se van” ha vuelto a instalarse como consigna frente a este mal oligárquico que hoy padecemos. De allí, la necesidad de que apelando a los principios más elementales de la desobediencia civil y a nuestra historia de pueblo luchador, este 30 de abril nos unamos todos y todas en un paro general que le muestre al continente, que con estas agotadas democracias burguesas ni con las recetas del capitalismo la vida que anhelamos para nuestros hijos y nietos podrá ser posible. ¿Necesitamos más pruebas de lo que hemos tenido en estos tres años de padecimiento?

Este 30 de abril, a 42 años en que las Madres de Plaza de Mayo salieron a pelear contra la dictadura y por los 30.000 detenidos-desaparecidos, es hora de dejar el miedo y el individualismo de lado. No se trata de una huelga más, sino de demostrarnos a nosotros y nosotras mismas que no nos han vencido.

*Fuente: Resumen Latinoamericano

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