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Murió Víctor Pey a los 103 años: El adiós a un sobreviviente de la guerra civil española, fundador del Clarín y colaborador de Salvador Allende

A los 103 años falleció el ingeniero que arribó a Chile junto a su familia en el barco Winnipeg, tras sobrevivir y combatir durante la guerra civil española. En Chile, fundó el diario Clarín, que fue cerrado por la dictadura y se convirtió en uno de los colaboradores cercanos de Salvador Allende.

Por  / 05.10.2018
Durante este viernes se informó del fallecimiento del ingeniero, profesor y empresario español nacionalizado chileno, Víctor Pey Casado, a los 103 años. Pey llegó a Chile junto a su familia en el mítico Winnipeg, en septiembre de 1939, tras combatir como republicano durante la Guerra Civil española, época en que estuvo en campo de concentración.

Mientras el periodista de oficio formaba parte del gobierno español en el exilio, conoció a Pablo Neruda y decidió trasladarse a bordo del barco que consiguió el poeta chilena. Ya establecido en Chile, trabajó junto a su hermano Raúl en una empresa de ingeniería y luego se desempeñó como consejero del gobierno de la Unidad Popular, llegando a ser uno de los colaboradores cercanos de Salvador Allende.

Víctor Pey contó que conoció al ex Presidente en medio de una tertulia del fundador del Diario La Hora, Aníbal Jara. Durante la dictadura, Pey debió enfrentar el cierre del El Clarín, del que fue uno de los fundadores, un motivo que lo llevó a enfrentar al Estado chileno ante la justicia, aunque nunca logró ser indemnizado por la confiscación del periódico.

En 2015, coincidiendo con su centenario, la Universidad de Chile lo premió con la medalla rectoral. Justamente hace unos minutos, el plantel universitario manifestó sus condolencias por muerte de Pey, junto a otras figuras que destacaron su aporte histórico, como la senadora Isabel Allende y la diputada Carmen Hertz, quien destacó que “se comprometió con coraje y fuerza en todas las causas justas y nobles de nuestro país”.

Desde la Fundación Salvador Allende lamentaron profundamente “el fallecimiento de Víctor Pey. Hombre valiente y comprometido con la Unidad Popular. En tan simbólico día, nos deja el fundador del diario Clarín, luchador incansable por la defensa de los DDHH”.


*Fuente: El Desconcierto


pey victor

Cada vez que vengo a Chile frecuento algunos amigos cuyo contacto me ilumina e impulsa a seguir viviendo en el respeto de reglas que definieron los sabios de la Antigüedad: no aspirar a nada que no dependa de uno mismo, y disfrutar de cada minuto de la vida porque después de esta no hay otra.

Nadie más luminoso que mi amigo Víctor Pey Casado, cuya sonrisa parecía estampada en su rostro de hombre inteligente, lúcido, culto y amable. Víctor llegó a Chile a bordo del Winnipeg, ese barco improbable que Neruda fletara con plata de los mormones para traer a Chile a los combatientes de la República española derrotados por el nazi-fascismo. Años después Víctor pudo devolverle la mano a Neruda, protegiéndole de la insana represión de Gabriel González Videla y su Ley Maldita. Así, un libertario catalán pudo favorecer la clandestinidad, la fuga y la libertad de nuestro poeta.

La vida de Víctor estuvo llena de episodios que en otras épocas podían llamarse y se llamaban gestas heroicas. Víctor era hijo de un periodista y escritor catalán perseguido en su propia patria, refugiado en Francia y luego en Suiza. Allí, en Lausana, descubrió con sorpresa un monumento a Miguel Servet. “Teólogo y médico nacido en Villanueva de Sigena, provincia de Huesca, en el Reino de Aragón”, me precisó ayer Víctor, cuya prodigiosa memoria estaba intacta a los 103 años de edad. “Mi padre, precisó, escribió un libro sobre Servet”.

Durante más de una hora disfrutamos de una conversación solar, llena de evocaciones alegres, riendo de buena gana. Al punto que me atreví a hablarle algunas palabras en catalán, su lengua materna, para recordar los sindicatos de los tranvías de Barcelona, la CNT, los inolvidables combates que le abrieron la puerta a la República luego asesinada. Le dejé tras un abrazo afectuoso, escuchándole llamarme “pariente”, “pariente”, a pesar de que nuestro apellido común es solo una coincidencia. Le prometí visitarle de nuevo, antes de regresar a Francia.

Hoy por la madrugada murió Víctor Pey Casado. En su sueño impasible, en el sentido etimológico: desprovisto de pasiones como llamaban en la Antigüedad a las angustias, al miedo, al sufrimiento, a la desazón, a la incomodidad consigo mismo. Víctor era alegría y generosidad, concentrados en un Hombre universal.

Tal vez por eso los tramposos del NO le negaron justicia en el tema del diario Clarín. En esta democracia vigilada una voz libertaria como la suya es peligrosa, inadmisible. Ayer al mediodía Víctor seguía confiando en que los numerosos procesos judiciales que le dieron la razón terminarían por doblegar la resistencia de un Estado que protege los intereses de los poderosos pagando con el dinero de todos.

Adeu company, adeu mestre, adeu germà… Espérame amb els braços oberts…

*Fuente: Politika


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