Chile: Comando Jungla en la Araucanía

En 1946, en el marco de la Guerra Fría se estableció en Panamá la Escuela de las Américas.  En 1984, tras la nacionalización de la Zona del Canal, fue trasladada a USA.  Por su mala reputación, en 2001 el Pentágono le cambió el nombre por el de Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica (WHINSEC).   Por sus aulas han pasado más de 70.000 militares de América Latina,  entre los que se cuentan  Manuel Contreras, Alvaro Corbalán, Miguel Krassnoff, Emilio Ponce y muchos otros connotados violadores de derechos humanos.  En 1975, el Senado de USA  puso al descubierto que la CIA había entrenado al ejército de Pinochet  para “controlar  la subversión”.  En 2012, el ejército de USA financió una base militar en el Fuerte Aguayo de Con-Cón, supuestamente para entrenamiento de operaciones de paz de la ONU.  El 24 de julio 2012, en Chile, el Presidente de la República de la época realizó una “Cumbre de seguridad” en relación al “problema mapuche”, ocasión en la que se determinó aumentar la dotación de Carabineros y de la entonces Policía de Investigaciones en la zona de La Araucanía, así como el traslado de una mayor cantidad de vehículos e implementos represivos. Anteriormente, en 1978, Pinochet había interrumpido el proceso de Reforma Agraria, restituyendo a antiguos hacendados el 65% de las tierras de los campesinos, además de decretar la parcelación de las tierras comunitarias de los mapuche, aniquilando así su cultura y sumando la expansión forestal que reemplazó a los bosques nativos por miles de hectáreas de monocultivos de especies foráneas como el pino y el eucalipto.

No es extraño, entonces, que el 28 de junio pasado el Presidente de la República haya presentado en Temuco a la Unidad de Fuerzas Especializadas en Organizaciones Criminales y Terroristas (Comando Jungla), perteneciente a Fuerzas Especiales de Carabineros.

El Comando Jungla de Chile fue entrenado en Colombia y en USA en tácticas anti-guerrilla con el uso de armamento bélico.

El Comando Jungla colombiano es parte de la Policía Nacional de Colombia, destinado a la planificación y ejecución de operaciones contra el narcotráfico, bandas criminales y crimen organizado, y actuaría bajo las normas del Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos.  Fue creado en 1989 con el apoyo de agentes británicos antinarcóticos y del Servicio Aéreo Especial (SAS) del ejército británico.  Es considerada como la “policía más letal y violenta del mundo”, combatiendo al narcotráfico, a las FARC y el ELN.  Esta última “ramificación” de sus funciones se enmarca en el Plan Colombia (Plan para la Paz y el Fortalecimiento del Estado), que es un acuerdo bilateral de 1999 entre Colombia y USA, bajo los gobiernos de Pastrana y de Clinton, respectivamente.  Su objetivo sería generar revitalización social y económica, terminar con el conflicto armado y crear estrategias antinarcóticos, en el marco del apoyo del gobierno de USA al programa Iniciativa Andina contra las Drogas (ACI).  Dicho programa recibe la asistencia de Financiación para Fuerzas Militares Extranjeras de la Cuenta Central Antinarcóticos del Departamento de Defensa de USA., cuyo principal objetivo sería “contribuir a la seguridad de la región andina”.  Sin considerar su “noble” finalidad, el Informe 2015 de Human Rights Watch para las Américas señala que “las FFAA colombianas han sido denunciadas por quebrantar derechos humanos”.  Muestra de ello son 3.700 ejecuciones extrajudiciales o “falsos positivos”, por lo que más de 800 miembros del ejército han sido condenados.

Por otra parte, mientras el narcotráfico se ha ido adecuando a la forma de militarización de la policía, el “apoyo” de USA ha evolucionado hacia la “guerra contra el terrorismo”, implantando así un control sobre el territorio de América Latina.

Por su parte, el Comando Jungla de Carabineros de Chile pretende replicar la estrategia colombiana para combatir el narcotráfico y la guerrilla de una guerra que ha durado medio siglo.  Es válida la interrogante sobre por qué ir a entrenamiento a Colombia para usar técnicas de control y de enfrentamiento en un conflicto que es históricamente político, social y cultural y no es armado, pues en La Araucanía no existen narcotráfico ni guerrillas, a tal punto que tanto el actual como la saliente gobernantes tienen sus casas de descanso en dicha región.

Con la falta de elegancia que le caracteriza,  en la presentación del Comando Jungla Piñera hizo gala mostrando vehículos blindados, drones no tripulados, cámaras termales, camionetas Tundra, carros Mowag, equipos especiales para desplazarse entre los bosques. Veinte visores nocturnos termográficos Spot GPS, que son dispositivos de posicionamiento para conocer la ubicación y el desplazamiento de Carabineros sobre la base de coordenadas geográficas y señal vía satélite, etc. Al respecto, Juan Carlos Reinao, presidente de la Asociación de Municipalidades con Alcalde Mapuche, ha dicho que constituye una “aberración histórica tratar el territorio de La Araucanía como si estuviera en guerra”.

Todo este despliegue de fuerza puede interpretarse como buscar convertir a La Araucanía  en una zona de guerra, pretendiendo así anular la restitución de tierras usurpadas al pueblo mapuche, sin respeto por el Convenio 169 de la OIT, ratificado por Chile el 15 de septiembre de 2008;  ni la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada el 13 de septiembre de 2007, que obligan a Chile a reconocer a los pueblos indígenas y la multiculturalidad en su Constitución Política.

Por lo anteriormente expuesto, la llegada del Comando Jungla a La Araucanía debe comprenderse en la política de exterminio de los pueblos originarios definida por los grandes consorcios internacionales a los que están ligadas las empresas forestales, hidroeléctricas, mineras, salmoneras, pesqueras, defendidas por gobernantes serviles y sus “guardias pretorianas”.

A modo de epílogo, una nota cuasi humorística: ¿cómo se explica que en un territorio ocupado militarmente hayan continuado quemas de maquinarias y de lugares vinculados a las empresas forestales?

Desde la llegada del Comando Jungla a la zona, hasta ahora ha sido detenido un sujeto por robo de madera en Collipulli y otro  por homicidio frustrado en Bajo Malleco.  El gobernador de Malleco declaró que “el Comando Jungla detuvo a una persona por una riña”. Gloria Naveillán, secretaria del gremio Agricultores Victoria-Malleco dijo: “Nos hace falta prevención y creemos que el Comando Jungla no está orientado ni preparado para ello”.

En situaciones de injusticia, permanecer neutral significa haber elegido el lado del opresor.

*Fuente: El Ciudadano

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