Las 4 opciones de Irán en “la crisis del acuerdo nuclear”

Se acerca el 12 de mayo, fecha en la que Trump debe anunciar si renueva la permanencia de EEUU en el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA) -el acuerdo nuclear suscrito en 2015 por Irán y el Grupo 5+1-, o sale de él.

Para Donald Trump el JCPOA adolece de dos defectos:

  1. Permite a Irán la posibilidad de fabricar armas nucleares a partir del 2025. ¡Debería prohibírselo hasta el final de los tiempos! Cierto que la tenencia de dichas armas no garantiza la supervivencia de un estado (ejemplo, la URSS), pero sorprende que EEUU no entienda que Irán no es miembro de ninguna alianza militar, ha sido invadido por un vecino, Irak, durante ocho años, y además está rodeado de potencias nucleares como Israel, India y Pakistán, quienes ni han firmado El Tratado de No Proliferación Nuclear (TPN) ni los Protocolos adicionales.
  2. No incluye el programa de misiles balísticos de Irán. Es que la resolución 2231 del Consejo de Seguridad, conscientemente, desvinculó el acuerdo del programa de misiles, justamente para conseguir algo más grande de Irán: la renuncia a su programa nuclear.

Es Washington quien está incumpliendo el pacto. Con el fin de parar lo que puede ser una catástrofe para el mundo, tanto Irán como la E3 (Alemania, Francia y el Reino Unido) han intensificado su diplomacia. Las visitas de Emmanuel Macron y Angela Merkel a la Casa Blanca no parecen haber dado resultados deseados, aunque Europa sigue trabajando en un documento anexo para que satisfaga a Trump y así retenerle en el JCPOA, obligando a Teherán a suspender su programa de misiles y dejar de intervenir en los países de la zona. Pero, ¿Podrán también satisfacer a Irán? Para las grandes potencias un acuerdo lo es si certifica la rendición total de la otra parte.

La salida de EEUU del acuerdo podría suceder en varias formas, por ejemplo:

  1. “Brusca”: anunciar, de un manotazo, la muerte del acuerdo
  2. “Blanda”, ¿Cómo?:
    1.  Mantener la situación actual, o sea, imponer sanciones a las compañías extranjeras que trabajan con EEUU, generando inseguridad en las grandes compañías internacionales, o a incluso aumentarlas con la condición de que Teherán se someta a inspecciones a sus instalaciones militares. Vamos, la misma trampa que tendió a Irak, y una vez que se aseguró que no tenía armas de destrucción masiva le atacó.
    2. Empujar a Irán a romper el acuerdo, y luego acusarle de ser responsable de sus consecuencias.
    3. Dar tiempo a E3 para negociar el anexo al acuerdo, a sabiendas de que es poco probable que Irán lo acepte.

Sin embargo, el gabinete de guerra que Trump ha forma con John Bolton y Mike Pomepo, ha colocado el plan del “Cambio del régimen” de Irán como su prioridad, matando cualquier esperanza para resucitar el JCPOA. Los pretextos están al servicio de llevar la situación al límite. Aunque Irán acepte anexos o incluso prometa reducir el alcance de sus misiles a menos de 2000 kilómetros -para que no fuese una amenaza para Europa-, o jure que no fabricará ni pistolas de fogueo o de agua, no hay ninguna garantía de que dentro de unos meses EEUU no vuelva a acusar a Irán de otros delitos, como por ejemplo pisotear los derechos humanos. A pesar de la aberrante situación de los derechos más elementales humanos en la República Islámica (RI), Washington muestrearía no sólo la falta de su autoridad moral, por aplastar a todos y cada uno de los derechos de decenas de millones de yemeníes, afganos, iraquíes o libios bajo sus bombas, sino también se pondría en evidencia por cómo manda al paseo su ética cuando  se trata de la masacre de cientos de civiles palestinos por Israel o decapitación de decenas de personas en el Reino de Arabia. Las potencias mundiales no paran de vender armas a este país, archienemigo de Irán, y cuyo presupuesto militar en 2017 fue de 76.7 mil millones de dólares, mientras el mismo acuerdo nuclear, detestable según Trump, prohíbe que Irán (cuyo presupuesto militar es 14 mil millones de dólares), compre aviones, tanques o buques de guerra.

¿Podrá Europa salvar el JCPOA?

La principal preocupación de la UE es salvar sus propios intereses en Irán y en la región, que no evitar el apocalipsis. Europa es una colaboradora  subordinada de Washington. La insistencia de Macron de que Irán salga del Líbano y de Siria es para recuperar sus antiguas colonias, y así regresar a Oriente Próximo. La misma Francia del “imperialismo sutil” que se opuso a la agresión de EEUU a Irak en 2003, apoyó en el Consejo de Seguridad de la ONU (junto con la Rusia de Vladimir Putin y la Siria del Bashar al Asad) la Resolución 1483 que otorgaba planos poderes coloniales a EEUU en aquel país, anulando la ONU.  Francia que ha aumentado desde el 2016 un 235% sus transacciones comerciales con Irán, y Alemania que es el principal socio comercial de Teherán en la UE, intentan neutralizar las posibles sanciones de EEUU a los bancos europeos que trabajen con Irán paras salvar los mega contratos de la petrolera Total, Airbus, Peugeot, entre otras.

En Teherán todos saben al final dónde se colocará una Europa que además de las presiones de EEUU, también sufre las que vienen de Israel y de los países árabes, quienes impedirán por las buenas o por las malas el resurgir de Irán como potencia regional.

Opciones de Teherán

La RI se encuentra bajo una enorme presión social. Dos años después de la firma del acuerdo (que supuso una humillación pública para los defensores del programa nuclear) no llegan las prometidas inversiones extranjeras, y la situación económica-social se agrava, aumentando las protestas de los trabajadores.

Ante las amenazas de EEUU, distintas facciones de la RI ofrecen sus medidas para reducir los daños de la salida de EEUU del acuerdo:

  1. Permanecer en el JCPOA y en cooperación con Rusia, China y la E3, aislar a EEUU, mientras fortalecen sus relaciones con países como India, Pakistán, Azerbaiyán, entre otros. Pues, la acción unilateral de Washington no significa el regreso a las sanciones impuestas por la ONU antes del 2015 (en las que participaron también la UE, China y Rusia), por lo que Irán puede seguir vendiendo su petróleo.
  2. Reducir su colaboración con la Agencia de Energía Atómica que monitoriza las instalaciones nucleares de Irán.
  3. Reanudar sus actividades nucleares, y sin pretender fabricar la bomba atómica, volver a enriquecer el uranio por encima del 20%.
  4. Salir del TPN y declarar al ejército de EEUU como organización terrorista, que es la propuesta del sector extremista y militarista de la RI, quien agitando los sentimientos nacionalistas de los iraníes, se prepara para apartar al gobierno de Hasan Rohaní y sustituirlo por uno militar. No le importa conducir a la nación iraní directamente al matadero de una gran guerra con tal de aumentar su poder económico, y sentarse sobre un mar de Oro Negro. El anuncio de la retirada (provisional) de las tropas de EEUU de Siria por Trump se debe al temor de recibir ataques de las fuerzas proiraníes en este país, una vez que se anuncie el fin del acuerdo por EEUU.

La lógica del “estado natural de guerra” entre los estados de economía de mercado de Thomas Hobbs se une a la “lucha de clases” de Karl Marx para producir una situación de extrema sensibilidad en Irán, que se prepara para el peor escenario. Pues, debido a que EEUU carece de organizaciones afines en Irán (ni tiene embajada) que exploten el amplio y profundo descontento de la población hacia la RI, puede recurrir a:

  1. Un ataque “relámpago y quirúrgico”
  2. Un bombardeo masivo aéreo, modelo Libia.
  3. Una guerra total al estilo de Irak.

En el primer caso, EEUU sólo podrá destruir algunos objetivos militares, que no las capacidades militares y nucleares de Irán, y en cuanto al tercer punto, ni EEUU tiene esta posibilidad ni Irán es el Irak del 2003.

La mecha de la guerra bélica que le ha preparado EEUU a Irán desde hace años, puede encenderse con un “accidente” entre los buques de ambos países en el Golfo Pérsico, en Siria o en Irak, y será la culminación de las guerras psicológica, comercial, política e incluso la “ciberguerra” que ha sufrido Irán.

Lo único obvio en la dinámica impredecible de estos acontecimientos es que, ante la ausencia de movimientos contra la guerra, la industria militar pretende mantener un Estado de “guerra perpetua” en Oriente Próximo.

*Fuente: Publico.es

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