Samira Khalil: El mundo cerró su corazón y se fue de vacaciones

Samira Khalil, defensora de los derechos de la mujer y miembro del Partido Comunista de los Trabajadores, fue secuestrada por el Ejército Islámico[1] en Duma (periferia de Damasco) el 9 de diciembre de 2013. Entre sus escasas pertenencias dejó un diario que dice: “El mundo ha cerrado su corazón y está de vacaciones”.

“La gente huye de la muerte en una barca que se hunde y no encuentra nada a lo que agarrarse. Los países cierran sus fronteras en la cara de quien intenta huir con sus hijos de una muerte segura (…) No somos más que números…” dice Samira en sus apuntes, que ahora da a conocer su marido  Yassin Al-Haj Saleh en el “Diario del asedio a Duma 2013” que acaba de publicar en España “Ediciones del Oriente y del Mediterráneo”.

Tanto Samira como “su compañero de vida”, así le llama la activista, sufrieron torturas, junto a otros presos políticos comunistas, en las cárceles del régimen sirio (ella, pasó cuatro años en prisión, él dieciséis). Yassin Al-Haj Saleh es un reconocido intelectual, médico y escritor. Actualmente vive exiliado en Estambul (Turquía). En 2012, fue galardonado con el  Premio Príncipe Claus de Holanda “por el impacto social de sus escritos”.

Samira y Yassin antes de estallar al guerra.

El testimonio de Samira, nacida en 1961, supone un escalofriante grito de condena contra Bashar Al-Asad, a quien acusa de matar inocentes con armas químicas, y contra la comunidad internacional, especialmente contra Rusia, EEUU, Europa, Israel y el Daesh. Su labor, centrada en potenciar el empoderamiento de las mujeres y documentar las violaciones de los derechos humanos por parte del régimen y las facciones armadas, le valió en 2014 el Premio Petra Kelly de la Fundación Heinrich Böll.

Al referirse a La Primavera Árabe y a la Revolución Siria de 2011, -que Samira Khalil acogió al principio con gran esperanza-, subraya: “La situación sería muy diferente si no se hubiera permitido que el Estado de Irak y Siria (Al Daesh) y sus semejantes ocuparan las zonas liberadas”.

Desde la asediada Duma, Samira escribe en octubre de 2013, un mes antes de su secuestro: “La gente muere en el mar. Las carreteras están cortadas. El mundo ha cerrado su corazón. El mundo ha cerrado sus fronteras por miedo a la salvación de quienes quieren proteger a sus hijos de la muerte. (…) Si hubiera petróleo, ya se habría decidido el destino… ”

Samira huyó de Damasco en 2013, dos años después de la revolución siria, para escapar de la policía de Bashar al-Asad. Desde su refugio en Duma, concretamente en un lugar llamado Al-Ghuta, nos relata: “Salí de mi patria cuando salí de casa, cuando ya no tuve casa, cuando ya no pude ver a mi compañero, ni a mi familia, cuando ya no pude visitar a nadie. La patria es tu gente, tu casa, tus vecinos, tu barrio, tu ciudad, tus calles…”

Samira, Razan, Wael Y Nazem

Samira Khalil fue secuestrada por el Ejército Islámico junto a otros tres compañeros que fueron un icono de la revolución: Razan Zaituneh; Wael Hammada y Nazem Hamadi. Hasta hoy siguen desaparecidos. La activista subraya: “No hay casa en la que no haya alguien que no haya perdido un familiar o un amigo (…) No hay casa en la que no haya alguien que no haya perdido una parte de su cuerpo (una mano, una pierna, un ojo), o que no tenga rastros de las heridas de bala o fragmentos de metralla”.

Respecto a los abusos que se cometen contra las mujeres dice: “(Los hombres) deben hacer una revolución propia contra quienes les convierten en monstruos que acaban con toda voz, mano, pierna, cabello u ojo maquillado”. ¡Hombres del mundo, moveos!

El sueño de la “revolución siria” de Samira Khalil parece estar hecho pedazos. Tal vez estas palabras de Gilbert Achcar[2] sobre las primaveras árabes, nos ayuden a comprender por qué: “Se vio que la debilidad de la izquierda es inversamente proporcional a la fuerza del fundamentalismo. En América Latina la Teología de la Liberación es un componente importante de la izquierda (…) En Oriente Medio la izquierda se enfrenta al fundamentalismo islámico como uno de los polos principales de la política reaccionaria, siendo el otro polo el constituido por los regímenes”.

Yassin Al-Haj Saleh concluye “El asedio a Duma” diciendo: Escribo estas líneas el día que se anuncia la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses. Está claro que el mundo es una parte de Siria.

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para recordar que en Siria ya hay más de 400.000 muertos y que más de la mitad de la población, unos 11 millones de habitantes, se ha visto obligada a migrar,  dentro y fuera del país.

Javier Cortines
http://www.nilo-homerico.es/

Notas:

[1] Dichas brigadas terroristas gozan de un amplio apoyo en Arabia Saudí.

[2] Gilbert Achcar, intelectual libanés de ideología socialista y profesor de la Universidad de Londres, hace esas reflexiones en un excelente análisis-entrevista publicado por Piensa Chile. A mi juicio es de lo mejor que se ha escrito en prensa para entender lo que ocurre en el mundo árabe, el enlace es:  http://piensachile.com/2017/01/fundamentalismo-islamico-la-primavera-arabe-la-izquierda/

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