El grito de gol del Maestro Tabárez

Corría el minuto 74 y Uruguay perdía por 1 a 0 ante México en la Copa América Centenario 20016, Diego Godín, su capitán anota el gol del empate y el maestro lo grita con todo, pero al tratar de levantarse para celebrar se enreda con sus bastones y solo sentado puede gritar su gol con el alma, imagen que captaba por la televisión recorrió el mundo entero, y que recibí como un ramalazo de nostalgia y solidaridad de profesor primario. Su grito se ahogó al final porque el resultado fue 3 a 1 favorable a México.

En el próximo partido frente a Venezuela, no pudo gritar, no bastó la historia, no bastó la estrategia del maestro, no bastó la  (in)certeza de Cavani, ni la presión de Luisito Suárez, que calentaba, se paseaba, afilaba sus colmillos, para entrar a dar vuelta el marcador a toda costa. Pero el maestro sabio, respetó su lesión, y decidió que sería irresponsable hacerlo jugar en esas condiciones.

No bastó la garra charrúa, para revertir el resultado final, ni el recuerdo de Alcides Ghiggia, en su gol del Maracanazo, derrotando al favorito y dueño de casa, Brasil; y que hizo Campeón del Mundo a Uruguay en el año 1950.

No bastó la inspiración recordada de Obdulio Varela ni de Diego Forlán, ni la formidable elongación de Muslera, tratando de emular a Roque Máspoli, para evitar su error de adelantarse un par de pasos, la manoteó para evitar la conquista, pero solo logró que el balón rebotara en el horizontal y que un “vinotinto” – Rondón -, solo la empujara para marcar el único tanto del partido.

Las esperanzas de los uruguayos, como siempre, se esperaron hasta el último segundo, para lograr el gol de la igualdad, que les habría dado la posibilidad de seguir haciendo historia en esta copa centenaria.

No bastaron los reclamos ante la Conmebol y la Concacaf, organizadores del certamen, (¿Pepe Mujica, ex presidente de Uruguay, habrá dicho “son unos hijos de p…”?, como lo hizo refiriéndose a la FIFA, cuando castigó por nueve partidos en su selección a Suárez, por su mordida a un jugador italiano en el mundial de Brasil 2014), por la (des) motivación de su himno nacional en su debut en canchas norteamericanas, pues los jugadores uruguayos tuvieron que escuchar, desconcertados hasta el final, los sones del himno chileno, correspondiente a uno de sus más enconados adversarios.

No bastó la sabiduría del Maestro Óscar Washington Tabárez para que Uruguay sumara otra Copa América a su colección.

Salud maestro, levantase lentamente, ayúdese con sus venerables bastones y camine con la frente en alto, tranquilo, la historia ya lo tiene en uno de sus más altos pódium. Usted ha vivido este juego como lo escribió el brillante literato uruguayo, Eduardo Galeano, en su libro  “El fútbol a sol y sombra”. Hoy le tocó vivir en la sombra, pero sin duda vivirá muchos soles más.

Gracias Maestro, Profesor Primario, mentor de campeones.

 

Guillermo Jorquera M.
Profesor Primario
Ex Director de Teatro

Iquique, 9 de junio de 2016

Artículo publicado en Opinión y etiquetado , , , , , . Puedes guardar el enlace permanente para futuras consultas.

Política de comentarios

  • Por favor, sé breve.
  • Los comentarios no relacionados con el tema del artículo no serán publicados.
  • Si deseas publicar tus textos, por favor envíalos a nuestro correo redaccion@piensachile.com y nos pondremos con contacto contigo.