Señor Director:
Se informa hace tiempo como gran noticia la posibilidad del ingreso de EEUU al acuerdo de comercio del área del Pacífico, del cual somos parte junto con otros países del sector. Hasta ahí miel sobre hojuelas. Pero lo que no se comenta con tanto hincapié es el evidente uso político que pretenden hacer del mismo.
Como lo declaró Obama recientemente, EEUU busca a través de él fijar las reglas del comercio futuro, ya que si no lo hacen ellos lo harán los chinos, quienes en la práctica no están invitados al mismo –cuestiones estructurales-, aunque son la economía más significativa de la zona.
China ha comenzado un proceso de expansión geopolítica que intenta disputarle la hegemonía sectorial a EEUU, y que puede terminar en problemas serios ya que su gobierno ya avisó que proyectan –entre otras cosas- recuperar el control del Mar de China, a lo cual se opone tenazmente Washington.
Varios analistas asiáticos han advertido ya que para el estado oriental EEUU pretende hacer uso de este acuerdo para aislar a Pekín e impedir que esta extienda su influencia. En otras palabras, EEUU manipularía el TPP en contra de sus intereses, y las palabras de Obama parecen corroborarlo.
Esto no tendría mayor trascendencia para nosotros si los chinos no fueran nuestros principales socios comerciales. La razón indica que en algún momento esta pelea de perros grandes va a agudizarse, y como en todos los conflictos de este tipo a los “chiguaguas” nos van a sugerir tomar partido.
No vaya a ser que por pertenecer a este selectivo Club, Pekín nos termine borrando de su lista de proveedores. China lleva años adquiriendo influencia y derechos mineros en África, proyectos los cuales podría sacar adelante al momento que este continente se estabilice. Los capitales los tienen.
-El autor, Cristián Gabler, es abogado
*Fuente: El Mostrador
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Chile ya tiene un tratado con USA y uno con China y con otros países del mundo, de modo que no necesita firmar más tratados, especialmente si estos no le son favorables. Y como Chile no es un país industrializado, ni productor de información científica ni tecnológica, no le conviene firmar tratados en que sus leyes de patentes se asimilen a las de USA en campos como los productos farmacéuticos, o en los cuales la potestad de permitir o prohibir ciertos productos, ya sea pesticidas o pornografía, queden en manos de otros que no sean los propios chilenos.
Actualmente Chile puede importar tecnología barata de China, remedios baratos de India, vehículos baratos de Corea y usar información que aparece en Internet en forma gratuita. Con estos tratados tendremos que pagar versiones patentadas de los remedios, tecnología cara de USA y ellos nos podrán patentar nuestras plantas tradicionales y meter toda su producción transgénica sin etiquetar y no podremos chistar.