Reforma educacional para un país integrado: “Libertad, sí. Pero para los pobres primero”

22 de mayo de 2014

Libertad, sí. Pero para los pobres primero. Ellos son hoy los que más lo necesitan. Este es el norte. Integración… (Jorge Costadoat, SJ).

El proyecto educacional del gobierno es una buena noticia para todos los niños de Chile porque es una buena noticia para los niños chilenos más pobres.

La eliminación del lucro, de la selección y del co-pago beneficiará directamente a las familias y a los niños más pobres porque, en lo inmediato, mejorará la calidad de la educación que reciben y, además, por les dará la libertad que no tiene de elegir la escuela que quieren. La derecha política aboga por la libertad, pero la de los que pueden pagar. Lo que la reforma en curso permitirá, es que los que han debido resignarse con una mala educación (municipal), puedan ahora optar por una diversidad de instituciones que no cobrarán y que, esperamos, ofrezcan, sin criterios odiosos de selección, diversos proyectos educativos. Así se encontrarán la libertad para ofrecer educación con la libertad de los pobres para optar, quienes hasta ahora han debido resignarse a cualquier cosa que lleve el nombre de escuela.

La reforma favorece la integración. La eliminación de la selección favorecerá que niños de distintas condiciones sociales se interrelacionen, lo que está probado que ayuda a la formación de unos y otros. De esto modo, ya en la escuela, se anticipará la realización de un valor que se necesita urgentemente: la integración. Esta, que es lo que más necesita Chile, podrá ser practicado desde temprano.

Por último, el proyecto le da un norte a la educación pública y privada del país. En adelante será muy difícil justificar la educación de las elites, precisamente porque ellas, si alguna vez ayudaron a sacar al país en la miseria, actualmente lo tienen apernado en la desigualdad y el clasismo. De momento, según parece, el país no puede acabar con esta selección. Seguirán existiendo 50 colegios públicos de excelencia que seleccionarán, aunque ya no de un modo brutal, a sus alumnos. Pero el gobierno instala una tendencia. La selección discriminadora tiene que terminar. Lo cual también debiera terminar un día en los colegios privados.

Libertad, sí. Pero para los pobres primero. Ellos son hoy los que más lo necesitan. Este es el norte. Integración entre todos y, urgentemente, libertad para los pobres.

– El autor, Jorge Costadoat, es Sacerdote Jesuíta

Cristo en Construcción

*Fuente: Reflexión y Liberación

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