El rompecabezas continental: Estados Unidos, Cuba y Brasil
El rompecabezas político continental es un galimatías. Poner en perspectiva los escenarios críticos y las determinantes esenciales de esos escenarios es un ejercicio indispensable para escapar a falsas expectativas o diagnósticos susceptibles de rentabilidad política para los poderes constituidos. Es necesario insistir que la coyuntura actual apunta a una restauración oligárquica del poder (la agonía del progresismo latinoamericano es un síntoma de esta tendencia).
La Honda de David
Yo también lo escuché. Sentí clarita la voz de José Martí diciendo: “Viví en el monstruo y le conozco las entrañas: mi honda es la de David”, mientras el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, le rendía tributo en la Plaza de la Revolución de La Habana, bajo las atónitas miradas de Camilo y el Che.
El hermano Obama
Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura. Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.
Obama y la economía cubana: Entender lo que no se dijo
Las aguas del estrecho de La Florida no deben ser un campo de conflicto bélico, y es muy bueno para todos que así sea, pero esas aguas seguirán separando por mucho tiempo dos concepciones diferentes de la convivencia humana, de la organización de los hombres para la vida social y el trabajo, y de la distribución de sus frutos. Y también es muy bueno que así sea.
¿A qué viene Obama?
El punto de partida de cualquier análisis sobre la visita de Barack Obama a Cuba y Argentina es la constatación de las derrotas sufridas por el ocupante de la Casa Blanca tanto en el ámbito doméstico como en el internacional. En el primero, Obama fracasó en sus tres más ambiciosas tentativas de reforma: la financiera, la migratoria y la de salud.
Obama bailó en La Habana, pero al ritmo cubano
Contra el clima de expectación mundial, ambos gobiernos privilegiaron la agenda común y evitaron poner en aprietos a la contraparte. En ese contexto, el presidente de Estados Unidos parece resignado a que las relaciones comerciales, tan necesitadas por Cuba, no sean condición de transformaciones políticas en la isla.
Mi familia y Obama
He notado que se suele olvidar que este litigio terrible empezó porque nuestros vecinos no soportaron que decidiéramos qué hacer en nuestra propia casa. Estaban acostumbrados a que aquí se hiciera lo que ellos querían. Y haciendo bien patente su disconformidad, no sólo nos negaron el habla sino que nos hicieron la guerra.
La visita del presidente Barack Obama a Cuba: recordando un poema de Robert Frost
Esa historia, que sólo hemos tocado someramente, revela que las relaciones entre los revolucionarios cubanos y las fuerzas progresistas de los Estados Unidos tiene una larguísima historia. José Martí vivió durante años en Nueva York y Tampa. Exploró como pocos la historia de los Estados Unidos y la de Cuba, por separado y en relación con los dos países. Entendió como pocos el sentido real de lo que significa la independencia nacional. El movimiento progresista negro de los Estados Unidos también comprendió esa lucha.
Obama y la victoria del pueblo cubano
Debe subrayarse que al reconocer el fracaso de la política estadounidense hacia Cuba, Obama dejó bien claro, que con el nuevo rumbo que comenzaba, Estados Unidos continuaba manteniendo sus “mismos objetivos”. Es decir, confesaba paladinamente que Washington -para decirlo con mi amigo, el escritor cubano Ambrosio Fornet-, pretendía conseguir ahora “por las buenas” lo que hasta ese momento había tratado de conseguir “por las malas”.
La visita a Cuba del presidente Barack Obama
EDITORIAL
Se ha llegado a este momento como resultado de la heroica resistencia del pueblo cubano y su lealtad a los principios, la defensa de la independencia y la soberanía nacionales, en primerísimo lugar. Tales valores, no negociados en más de 50 años, condujeron al actual gobierno de los Estados Unidos a admitir los daños severos que el bloqueo ha causado a nuestra población y al reconocimiento del fracaso de la política de abierta hostilidad hacia la Revolución. Ni la fuerza, ni la coerción económica, ni el aislamiento lograron imponer a Cuba una condición contraria a sus aspiraciones forjadas en casi siglo y medio de heroicas luchas.