“Quien controla el pasado controla el futuro. Y quien controla el presente controla el pasado”
por Daniel Matamala (Chile)
2 años atrás 5 min lectura
31 marzo de 2024
Todo se desvanecía en la niebla
“A mí me emocionó”, afirmó, conmovida, la vocera de gobierno.
“Es una marcha llena de niños, de jóvenes, de adultos mayores, sin banderas de partidos políticos, donde claramente está representado Chile. Hoy Chile cambió”.
“La multitudinaria, alegre y pacífica marcha de hoy, donde los chilenos piden un Chile más justo y solidario, abre grandes caminos de futuro y esperanza”,
agregó el Presidente de la República.
“La marcha me llenó de alegría. Es un tremendo logro de la sociedad chilena. Todos hemos escuchado el mensaje, todos hemos cambiado”.
La marcha es la del 25 de octubre de 2019. La vocera, Karla Rubilar, y el Presidente, Sebastián Piñera.
Cuatro años y medio después, ese episodio ha sido relegado al sótano de la historia, como si jamás hubiera ocurrido.
“Todo se desvanecía en la niebla. El pasado estaba borrado. Se había olvidado el acto mismo de borrar, y la mentira se convertía en verdad”,
escribió George Orwell.
Es que, como el mismo Orwell advertía, borrar el pasado es una herramienta para moldear el presente.
Por eso, hay que, porfiadamente, recordar. Ese octubre, más de un millón de personas salieron pacíficamente a la calle, y se organizaron conversaciones y cabildos por todo el país. 330 alcaldes, de derecha, centro e izquierda, convocaron una consulta nacional sobre el proceso constituyente y otros temas. Votaron más de 2 millones de chilenos. “¡El resultado es descollante!”, celebró el presidente de los alcaldes, el RN Germán Codina.
Hoy, el economista Klaus Schmidt-Hebbel se pasea por seminarios empresariales describiendo “actos terroristas coordinados” por una ficticia
“alianza de terroristas, narcos, Frente Amplio y Partido Comunista, y delincuentes que quemaron, asaltaron y le robaron a medio Chile a partir de octubre de 2019″.
Esta distorsión delirante de los hechos revela, como advierte el sociólogo Eugenio Tironi, que “el establishment ha terminado por reelaborar enteramente la crisis de 2019. Quien insista en indagar en sus causas, es “octubrista”.
El uso de esa palabreja (“octubrismo”) mezcla la ficción conspiranoide a lo Schmidt-Hebbel con una conveniente memoria selectiva, que recuerda solo una parte de la crisis de octubre: los gravísimos hechos de violencia protagonizados por grupos minoritarios.
Y desvanece en la niebla todo lo demás: las manifestaciones pacíficas que alegraban al Presidente, la participación ciudadana que celebraban los alcaldes, las demandas sociales que los políticos se comprometían a solucionar (y no lo hicieron), y las violaciones a los derechos humanos perpetradas por agentes del Estado contra civiles.
El intento de borrar ese pasado es cada vez más audaz. Una nota de El Mercurio señala que
“para algunas agrupaciones, la salida del general director de Carabineros sería un paso más para conseguir que se establezca que en 2019 hubo violaciones a los derechos humanos, como ellos postulan”.
¿Como ellos postulan? Esas violaciones no son objeto de controversia. El propio gobierno de Piñera aceptó “con dolor” los múltiples informes internacionales que las constataron.
Por si los negacionistas necesitan refrescar la memoria, esta semana dos carabineros fueron condenados a cinco años de cárcel por torturas cometidas en el marco del estallido. La justicia acreditó que “agredieron con golpes de pie en el rostro” a la víctima. Luego, ya esposado, lo asfixiaron y lo “tomaron de los brazos y pies, balanceándolo y azotándolo contra un portón”, provocándole entre otras lesiones una fractura de huesos nasales con desplazamiento. Hay múltiples fallos similares.
“Quien controla el pasado controla el futuro. Y quien controla el presente controla el pasado”,
decía Orwell. Y esta reescritura del pasado, que desvanece los complejos hechos de octubre para acomodarlos a la caricatura del “octubrismo”, se usa para acallar la movilización social en el presente.
Esta semana, dirigentes del Partido Comunista y el Frente Amplio hablaron de “convocar a la presión ciudadana” en el debate de las reformas en el Congreso.
Chile Vamos acusó una “evidente amenaza” del PC y el FA. “Es de suma gravedad que estén llamando a un camino al margen de la institucionalidad, de destrucción e impunidad, como presión para imponer su agenda”, señalan, para luego autoproclamarse representantes de “la inmensa mayoría, que rechaza la violencia y vive todavía las consecuencias del estallido de 2019″.
El alcalde de La Florida, Rodolfo Carter, dijo que
“o se hace lo que el PC y el Octubrismo quieren, o nuevamente tendremos un Estallido delictual. Un país secuestrado por la voluntad totalitaria de los que tienen un pie en el Gobierno y otro en la violencia”.
En las declaraciones de dirigentes PC y FA no hubo ningún llamado a la violencia ni a saltarse la institucionalidad. Pero el truco es que, al borrar la legitimidad de la protesta pacífica en el pasado, la manifestación se vuelve sinónimo de violencia en el presente.
Ese argumento es antidemocrático. La democracia no es sólo votar. Los ciudadanos tienen derecho a manifestarse y, sí, a presionar a las autoridades por sus demandas, como lo hacen en todas las democracias del mundo.
¿Acaso es “totalitario” que los trabajadores de Huachipato presionen por una solución al cierre de la empresa? ¿Que las mujeres exijan igualdad de derechos en la calle cada 8-M? ¿Que comunidades se levanten, como ha sucedido en Calama, Magallanes, Aysén, Chiloé y tantos otros lugares de Chile?
Además, es hipócrita. Los políticos que hoy ponen el grito en el cielo son los mismos que convocan y celebran todo tipo de manifestaciones: a favor de Carabineros, contra la delincuencia o contra la ley de aborto, por dar solo algunos ejemplos. Incluso, algunos de ellos han apoyado protestas ilegales, como el bloqueo de carreteras por parte de los dueños de camiones.
Si son de su sector político, esas manifestaciones representan la voz de “la inmensa mayoría”. Si son del sector opuesto, “voluntad totalitaria”, “destrucción” y “violencia”.
Es lo que ocurre cuando una ficción interesada reemplaza a la verdad. Cuando la historia se desvanece en la niebla.
Artículos Relacionados
Demanda criminal contra la policía chilena por torturas
por
11 años atrás 1 min lectura
El confinamiento es la amenaza: El caso de Santiago Montenegro
por Carmen Avendaño (Chile)
6 años atrás 16 min lectura
Operación Alfa Carbón, hace 32 años
por Carlos Antonio Vergara (Chile)
9 años atrás 10 min lectura
Neruda: El otro funeral y una nota necesaria
por Jaime Quezada (Chile)
13 años atrás 5 min lectura
¿El estallido social quedó atrás? Para las víctimas claramente no
por Ilsen Jara (Chile)
3 años atrás 5 min lectura
El ejemplo de un militar patriota, Alberto Bachelet
por Enrique Villanueva M. (Chile)
10 años atrás 6 min lectura
¡No a la asfixia económica de Cuba
por Salim Lamrani
58 mins atrás
ß6 de marzo de 2026
Cuba no atraviesa una crisis: es víctima de un crimen económico perpetrado por Estados Unidos desde hace décadas.
Nelson Caucoto y la contradicción de la derecha: «¿A qué seguridad aportan si abren las cárceles para criminales de lesa humanidad?
por Fernanda Araneda (Chile)
2 horas atrás
06 de marzo de 2026
Ante el proyecto que podría excarcelar a presos del ex Punta Peuco, el abogado especializado en DD.HH. acusó que la iniciativa es una «afrenta a familiares de detenidos desaparecidos». “Significa dejar en nada 50 años de lucha judicial
¡Manifiesto por la libertad de los Presos Políticos Saharauis!
por Luis Portillo Pasqual del Riquelme (España)
4 días atrás
02 de marzo de 2026
Se cumplen ahora cinco años desde que los integrantes del Movimiento por los Presos Políticos Saharauis (MPPS) en cárceles marroquíes, y cuantas personas solidarias lo desean, nos concentramos aquí, en la Plaza de la Provincia, en Madrid, ante la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, todos los lunes, para exigir que el Gobierno de España reclame la puesta en libertad de los presos políticos saharauis.
El Sionismo une a Kast y Zaliasnik
por Pablo Jofré Leal (Chile)
5 días atrás
01 de marzo de 2026
La designación del abogado Gabriel Zaliasnik como embajador de Chile ante los territorios palestinos ocupados revela más que un simple nombramiento diplomático. Expone la convergencia política e ideológica entre el presidente electo José Antonio Kast y uno de los principales defensores del sionismo en Chile.