Si los tiburones fueran hombres
por Carlos Lagos Paredes (Chile)
15 años atrás 4 min lectura
Bertolt Brecht-
Si los tiburones fueran hombres -preguntó al señor K. la
hija pequeña de su patrona- ¿se portarían mejor con los pececitos?
– Claro que sí -respondió el señor K.-. Si los tiburones
fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos,
con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias
animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y
adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se
lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se
les muriera prematuramente a los tiburones. Para que los pececitos no se pusieran
tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los
pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas
en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a
entrar en las fauces de los tiburones. Estos necesitarían tener nociones de
geografías para mejor localizar a los grandes tiburones, que andan por ahí
holgazaneando.
Lo principal sería, naturalmente, la formación moral de los
pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un
pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en
los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de
forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se
les auguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos
deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier
inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase
semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los
tiburones.
Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la
guerra entre sí para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón
obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón
enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones
existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos,
proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás
logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de
pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una
medalla y se le otorgaría además el título de héroe.
Si los tiburones fueran hombres, tendrían también su arte.
Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los
tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo
en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a
heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la
música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más
deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel,
precedidos por la banda, dentro de esas fauces.
Habría asimismo una religión, si los tiburones fueran
hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los
pececillos en el estómago de los tiburones.
Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos
dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos
cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que
fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más
pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría
mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos
puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos, y se
harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de
cajas, etc. En una palabra: habría por fin en el mar una cultura si los
tiburones fueran hombres.
a lo cual me atrevo a
añadir:
si los tiburones fueran
hombres, harían memorizar a los pececillos,
desde pequeños, la Historia de la fructífera
convivencia entre peces y tiburones.
También les enseñarían
a calcular correctamente la cantidad
de alimento que los
tiburones necesitan para estar satisfechos.
Si se diera el caso de
que los peces creen estar recibiendo demasiadas
clases de Cálculo y
pocas de Historia, los tiburones les harían ver que, desde luego,
tienen todo el Derecho
a opinar y debatir, como buenos ciudadanos,
acerca del mejor modo
de entregarse al apetito de los tiburones.
Se les haría saber que
no siempre tuvieron ese Derecho , y que
ahora que lo tienen,
deben amarlo y protegerlo como su bien más preciado.
En una palabra: habría
por fin en el mar una Democracia si los tiburones fueran hombres
C.L.
Omnia sunt communia!
www.comunizacion.org
Artículos Relacionados
Conversaciones con la bloguera cubana Yoani Sánchez
por Salim Lamrani (Rebelión)
16 años atrás 51 min lectura
Boric y el retorno del fascismo a La Moneda
por Oleg Yasynsky
1 mes atrás 3 min lectura
El “manto político de inmunidad” que cubre a las policías en Chile
por Gonzalo Castillo (Chile)
9 años atrás 5 min lectura
«Tengo una pena que me desborda el alma»
por Ruben Ricardo Cortes Montero (Chile)
4 meses atrás 1 min lectura
«El plan de las élites es el Gran Israel: Van a desalojar a las petromonarquías»
por Alberto Iturralde (España)
8 horas atrás
22 de abril de 2026
En esta entrevista, Iturralde explica por qué las élites globalistas buscan un conflicto entre Irán y los países del Golfo para rediseñar el mapa regional y favorecer el proyecto del «Gran Israel». Analizamos la postura de Donald Trump frente al estrecho de Ormuz y su papel en la política estadounidense.
Cuando Milei visita a Mileikovsky (alias Netanyahu)
por Fausto Giudice
22 horas atrás
21 de abril de 2026
El viaje de Javier Milei a Israel ha cristalizado las divisiones argentinas. Sus partidarios ven en él una postura moral y estratégica necesaria, mientras que sus detractores denuncian una alineación ideológica peligrosa, perjudicial para los intereses nacionales y desconectada de las urgencias sociales y económicas del país.
Habermas después de Gaza
por Amelia Horgan (EE.UU.)
2 días atrás
20 de abril de 2026
Alemania ha sido un importante proveedor militar de Israel. Entre 2020 y 2024, suministró el 30% de las armas de Israel. Después de los Estados Unidos, es el segundo mayor proveedor militar de Israel. El volumen de exportaciones militares autorizadas de Alemania a Israel aumentó a partir de octubre de 2023: se multiplicó por diez con respecto al año anterior, pasando de 32 millones de euros a 326,5 millones de euros.
Las “dos almas” del PC: un mito cómodo
por Comité Editorial El Despertar (Chile)
2 días atrás
20 de abril de 2026
El centralismo democrático, formulado por Lenin, es un principio organizativo que combina libertad de discusión interna con unidad de acción hacia el exterior. Lenin lo resumió con precisión: “La libertad de discusión, la unidad en la acción”.