La actriz, firme solidaria con la causa independentista del Sahara Occidental, falleció el 11 de junio en Barcelona, a los 78 años
A lo largo de los siglos, una combinación natural de arena, yeso y agua va formando en el duro e inhóspito Sáhara una serie de cristalizaciones superpuestas que dan como resultado una roca sedimentaria que allí llaman rosa del desierto. Con su color oscuro rojizo, parece ciertamente una flor fosilizada, y los saharauis la utilizan muchas veces para decorar las austeras jaimas y casas de adobe en las que habitan.
Cuando en 2008 Rosa María Sardá viajó por primera vez al Campamento de Dajla a participar en la edición de ese año del Festival Internacional de Cine del Sáhara, le sorprendió que los saharauis, por la semejanza del nombre, la llamaran también a ella Rosa del Desierto. Supuso todo un honor, se sintió halagada, pero a la vez, la semejanza encerraba una metáfora terrible. Con una rosa del desierto, aparentemente una roca sólida que por su composición podría ser utilizada para construir casas en lugar del frágil y efímero adobe, que se deshace como azucarillo cuando llega la época de fuertes y cuantiosas tormentas lluviosas, no es posible construir nada por su contenido arenoso. Sin embargo, es un hermoso objeto decorativo que la cultura saharaui utiliza también para agasajar a sus invitados.
La Sardá, como esa rosa de aspecto fuerte, pero frágil en su composición interior, ha llevado hasta el final de sus días el Sáhara dentro de su enorme corazón. Aparte de la entrevista con Jordi Évole en la que hablaba con naturalidad de la enfermedad que al final se ha llevado su vida, su última aparición pública fue un vídeo hace pocas semanas en el que reclamaba justicia para los presos saharauis encarcelados injustamente por Marruecos. Sin arengas políticas, apelaba en su intervención entre otros rostros populares simplemente a la humanidad de las autoridades marroquíes.
Después de 2008, la Sardá siguió viajando a los campamentos de población refugiada saharaui. Estableció un fuerte vínculo con la familia de origen nómada que la acogió en su primer viaje. Tanto, que desde entonces, tras grandes peleas burocráticas, consiguió que una de las hijas de esa familia, Whaba Hamma Yahya (al principio la Sardá no sabía pronunciar bien su nombre y la llamaba Guapa, por semejanza fonética) viniera con ella a vivir a su casa de Barcelona. Era su orgullo. Decía que a la niña llegada del desierto le había enseñado por igual castellano que catalán y que le emocionaba escucharla hablar con soltura en las dos lenguas con su acento saharaui.
Políticamente próxima al Partido Socialista Catalán y al PSOE a nivel estatal, era muy crítica con la postura que ambos partidos mantenían sobre la causa saharaui. No se cortaba nunca de decírselo a la cara a los altos mandatarios con los que se codeaba a menudo. Incluso decírselo en persona a los mismísimos González y Rodríguez Zapatero.
La Sardá entendió de siempre que la democracia española tenía una deuda histórica con el pueblo saharaui. Se avergonzaba del abandono eterno que ningún gobierno español se atrevió a abordar desde la reinstauración de la democracia y así lo hacía ver en las numerosas manifestaciones que acudía en solidaridad con la causa saharaui. Muchas veces era ella el rostro popular elegido que leía el manifiesto al final de cada acto.
El último Gobierno franquista entregó unilateralmente a Marruecos y Mauritania entre noviembre de 1975 y febrero de 1976 lo que hasta entonces era la 53ª provincia española: el Sáhara Occidental, oficialmente llamado hasta entonces Sáhara Español. La Sardá no lo llevaba con resignación y siempre luchó, como esa rosa del desierto frágil, pero que se construye y adquiere su bella forma caprichosa poco a poco a base de capas y sedimentos, para que se reparara esa afrenta.
Al principio de la pandemia, la Sardá compartía emocionada y con lágrimas entre sus amigos del WhatsApp los vídeos que le llegaban desde los campamentos con los niños saharauis mandando ánimos al pueblo hermano español. Admiró Rosa siempre la generosidad y ausencia de rencor de los saharauis hacía España a pesar de ser la potencia responsable de su dura situación, condenados a vivir como refugiados en mitad de uno de los lugares más inhóspitos del planeta. Pero ahí estaba Rosa siempre. El movimiento civil español de solidaridad con el Sáhara recurría a ella con frecuencia para pedir su presencia en manifestaciones y actos porque siempre decía sí. Valiente y comprometida, nadie le hizo callar su rabia por el Sáhara. Wahba, Guapa para ella, la niña saharaui a la que abrió su casa y su corazón hace unos años, es ya toda una joven mujer que en unos días se gradúa. Rosa no lo podrá ver, como tampoco el sueño que tuvo hasta su último instante: haber visto un Sáhara libre.
*Fuente: ElPaís
Más sobre el tema:
Felipe González contra los saharauis
por Esteban Silva (Chile)
Publicado el 24 enero, 2019
Artículos Relacionados
Cronología de Gdeim Izik, el campamento de la dignidad saharaui, ocho años después
por Ahmed Ettanji (Equipe Media)
8 años atrás 7 min lectura
Palabras sentidas para Ahmed Bujari, que se ha ido
por Luis Portillo (España)
8 años atrás 1 min lectura
Sáhara, Brahim Ghali advierte a España: «Algún día tendréis que pagar»
por Sidi Maatala (Sáhara Occidental)
4 años atrás 2 min lectura
Cuatro días en el Sahara Occidental ocupado: una mirada exclusiva desde la última colonia en África
por Democracy Now (EE.UU.)
8 años atrás 1 min lectura
Pepe Taboada recibe el Premio a la Solidaridad por toda una vida luchando por la libertad del pueblo saharaui
por Contramutis (España)
3 años atrás 3 min lectura
«Ocupación S.A»., el robo de las empresas españolas en el Sáhara
por Resumen Latinoamericano
1 año atrás 1 min lectura
Un fantasma recorre EE.UU: el fantasma del comunismo (II)
por Sergio Rodríguez Gelfenstein
1 hora atrás
30 de julio de 2026
Bajo el liderazgo ya no del senador Bernie Sanders sino de Mamdani que se auto califica como «socialista democrático» y se ha erigido en guía de esta corriente al interior de su partido, una serie de candidatos se están imponiendo en elecciones en las que participan contra los representantes del ala más tradicional y derechista de los demócratas que han ido perdiendo terreno.
Keiko Fujimori, presidenta del Perú: panorama internacional de las reacciones
por Fausto Giudice
23 horas atrás
29 de julio de 2026
En el continente, la cobertura se apoyó sobre todo en el despacho de Reuters reproducido por Arab News, que resumía el relato dominante: una nueva presidenta conservadora que prolonga el «giro a la derecha» de América Latina.
Violación de los DD.HH. en los territorios palestinos ocupados por Israel: «Más de lo que un ser humano puede soportar»
por Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado
2 semanas atrás
18 de julio de 2026
Estaba tumbado en el suelo, completamente desnudo. Los soldados me exigieron que besara la bandera israelí, pero me negué, por lo que me golpearon brutalmente y me dieron patadas en los genitales. Como consecuencia, vomité. Sentía dolor y tenía los testículos hinchados y magullados por la paliza. Perdí el conocimiento durante un breve periodo de tiempo y, al despertar, me di cuenta de que seguían golpeándome.
Los criminales de guerra israelíes están torturando al Dr. Hussam Abu Safiya. Hasta cuando seguirá el mundo guardando silencio
por Medios Internacionales
2 semanas atrás
17 de julio de 2026
El Dr. Hussam Abu Safiya suplica que lo salven. No pide compasión. Pide al mundo que actúe. Difundan su nombre. Salgan a las calles. Exijan respuestas a sus políticos. Exijan acceso independiente. Exijan su liberación.