¿Puede Turquía ponerse del lado de Rusia?
por Thierry Meyssan (Francia)
9 años atrás 5 min lectura
10 de enero de 2017
Aunque Rusia tiene históricamente un pasado difícil en su relación con Turquía, y a pesar de que no olvida el papel que el actual presidente Erdogan desempeñó contra ella en la primera guerra de Chechenia, una posible salida de Ankara de la OTAN resulta muy interesante para Moscú. En el bando contrario, el Estado profundo estadounidense, que mantiene su ambición imperial a pesar de la elección de Donald Trump, está dispuesto a todo para mantener a Turquía en la alianza atlántica.
Para garantizar su supervivencia personal, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha desatado una gran purga contra todos los elementos pro-estadounidenses de Turquía, purga que se suma a la lucha que ya había emprendido contra Siria, contra el PKK [1] y, ahora, contra los mercenarios de Daesh, anteriormente bajo sus órdenes.
La destrucción de la influencia de Estados Unidos en Turquía se inició primeramente con la erradicación del movimiento Hizmet de Fethullah Gulen, el predicador islamista que trabaja para la CIA desde su exilio estadounidense en Pensilvania. Y ahora prosigue con la destitución –y frecuente arresto– no sólo de todos los militares turcos vinculados a Estados Unidos, sino de los militares laicos en general. ¡La prudencia nunca está de más!
El resultado es que 450 de los 600 oficiales superiores turcos destacados en la OTAN recibieron desde Ankara órdenes de regresar a Turquía. Más de 100 de esos militares han preferido solicitar asilo político en Bélgica, país sede de la OTAN.
La primera consecuencia de esa purga anti-laica es que el ejército turco queda decapitado por un largo periodo. En 5 meses, un 44% de los generales turcos han sido separados de sus cargos. Pero anteriormente, el 70% de los oficiales superiores ya fueron destituidos, arrestados y encarcelados en el marco del escándalo Ergenekon. Sin oficiales superiores capaces de garantizar su dirección, la operación turca «Escudo del Éufrates» se ha estancado.
Eso implica que Erdogan se ve obligado a revisar sus ambiciones militares para los próximos años, renunciando incluso a buena parte de ellas, ya sea en Siria, en Irak o en Chipre –3 países donde actualmente ocupa territorios. Eso lo llevó a abandonar el este de Alepo, en Siria, aunque no Idlib, y ahora se dispone a retirar sus tropas de Bachiqa, en Irak.
Desde la perspectiva de Washington, la posibilidad de que Turquía salga de la OTAN, o al menos del Mando Integrado de la alianza atlántica, ya provoca sudores fríos a la facción imperialista del poder estadounidense. En cantidad de efectivos, el ejército turco es el segundo más grande de la OTAN, después del ejército de Estados Unidos.
Sin embargo, también en Washington, la eventual salida turca de la alianza atlántica suscita más bien alivio entre los miembros de la facción del presidente electo Donald Trump, quien estima que Turquía es un país a la deriva.
De ahí el forcejeo de los neoconservadores por traer a Turquía de regreso en el «sentido de la Historia», léase el del «Nuevo Siglo Americano». Para lograrlo, Victoria Nuland, secretaria de Estado adjunta, está tratando de ofrecer Chipre al presidente Erdogan, un proyecto que la propia señora Nuland concibió después de las elecciones de 2015, cuando el presidente Barack Obama ordenó la eliminación del presidente turco.
Chantajeando al presidente chipriota Nikos Anastasiadis, la señora Nuland lo “incitó” a aceptar su «plan de paz» para Chipre: según ese plan la isla sería reunificada y desmilitarizada –en otras palabras, Chipre se quedaría sin ejército– y la OTAN desplegaría allí sus propias tropas, concretamente… tropas turcas. O sea, el ejército turco completaría su conquista de Chipre sin disparar un tiro. Si se negara a aceptar ese absurdo arreglo, el presidente Anastasiadis se vería enjuiciado ante un tribunal de Nueva York por su implicación como abogado en los negocios de la firma Imperium de su amigo ruso Leonid Lebedev que pusieron en juego 2 000 millones de dólares.
Resumiendo, una ruptura con la OTAN le costaría a Turquía el noreste de Chipre, que actualmente ocupa, mientras que quedarse en la alianza atlántica le aportaría el control de toda la isla.
Por supuesto, dentro de unas semanas el futuro secretario de Estado Rex Tillerson, ya nominado por Trump, podría sacar a Victoria Nulanddel Departamento de Estado. Pero eso no quiere decir que el grupo que ella representa perdería todo acceso al poder. La señora Nuland es miembro de la familia de los fundadores del «Proyecto para un Nuevo Siglo Americano», que participó en la planificación de los hechos del 11 de septiembre de 2001. Su suegro, Donald Kagan, del Hudson Institute, instruyó a los neoconservadores y a los discípulos de Leo Strauss en la historia militar de Esparta. Su cuñado, Frederick Kagan del American Entreprise Institute, se ocupó de las relaciones públicas de los generales David Petraeus y John R. Allen. Su cuñada, Kimberly Kagan, creó el Institute for the Study of War. Su marido, Robert Kagan, percibe actualmente un salario pagado por el ex emir de Qatar en la Brookings Institution. Cuatro individuos, 5 tanques pensantes… una sola ideología.
Victoria Nuland, por su parte, fue sucesivamente embajadora de Estados Unidos ante la OTAN, portavoz de Hillary Clinton y organizadora del golpe de Estado de Kiev, en febrero de 2014. Ayudó al hoy presidente de Ucrania Petro Porochenko y a Erdogan a crear oficialmente la «Brigada Islámica Internacional» que ha perpetrado importantes sabotajes en Rusia y todo indica que el Estado profundo estadounidense dará continuación a su acción contra la futura administración Trump.
Quien prosigue la guerra en Siria es el grupo que está detrás de los Kagan, y su único objetivo es ahora mantenerse en el poder. El presidente Barack Obama no sólo no logró sacarlos de su administración sino que además una personalidad como Victoria Nuland, considerada figura de proa de la administración Bush, no encontró obstáculo para escalar posiciones en la administración demócrata y organizar una ola de rusofobia. Después de haber trabajado en perfecta armonía con Hillary Clinton, la señora Nuland nunca dejó –junto a su amigo Jeffrey Feltman, el verdadero mandamás de la ONU– de sabotear la diplomacia del secretario de Estado John Kerry.
Conocedor del carácter voluble de Erdogan, personaje siempre capaz de cambiar bruscamente de estrategia, Moscú tendrá que arreglárselas para tranquilizar al angustiado presidente chipriota Anastasiadis, o para proponerle a Ankara algo más interesante y lograr que se mantenga a medio camino entre Estados Unidos y Rusia.
*Fuente: Red Voltaire

[1] El PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) es el partido de los kurdos de Turquía. Nota de la Red Voltaire.
Artículos Relacionados
Ante nosotros se prepara un crimen. ¿Haremos algo para impedirlo?
por Thierry Meyssan (París, Francia)
2 años atrás 18 min lectura
Unasur: Trascendente derrota de la integración sudamericana
por Raúl Zibechi (Uruguay)
8 años atrás 6 min lectura
¿Por qué Estados Unidos envía tropas a Perú?
por Gustavo Espinoza M. (Perú)
11 años atrás 6 min lectura
¡El Servicio Médico Legal simuló el peritaje de fotografías de la autopsia de Allende !
por Julián Aceitero Gómez (España)
12 años atrás 18 min lectura
¿Restauración conservadora en tiempos constituyentes en Chile?
por Andrés Kogan Valderrama (Chile)
4 años atrás 5 min lectura
Latinoamérica: ¿va hacia la izquierda?
por Marcelo Colussi (Guatemala)
12 años atrás 42 min lectura
Cómo una llamada telefónica de Netanyahu a JD Vance «cambió el rumbo» de las negociaciones entre Irán y EE. UU.
por Time of India
5 horas atrás
13 de abril de 2026
Irán ha señalado que una llamada telefónica de Netanyahu a Vance es la razón clave para el fracaso. Según los medios iraníes, el ministro de Relaciones Exteriores, Seyed Abbas Araghchi, afirmó que una llamada telefónica del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a Vance durante las negociaciones descarriló el progreso.
Domingo 12, acto por compañeros chilenos Detenidos en Mendoza y Desaparecidos en Villa Grimaldi
por piensaChile
2 días atrás
12 de abril de 2026
Luis Muñoz Velásquez, detenido en Mendoza junto a Juan Hernández Zaspe, y Manuel Tamayo Martínez, el 3 de abril de 1976, en el marco de la Operación Cóndor, por la la Dina y la policía federal argentina y trasladados a Villa Grimaldi. Continúan desaparecidos hasta hoy.
Del teatro pampino a la bohemia urbana en Iquique
por Iván Vera-Pinto Soto (Iquique, Chile)
2 días atrás
11 de abril de 2026
En la pampa nortina —territorio de viento, polvo y vida extrema— surgió un teatro popular autónomo y profundamente ligado a la experiencia cotidiana. Fuera de los circuitos oficiales, obreros y aficionados desarrollaron una práctica escénica que trascendió el entretenimiento, convirtiéndose en espacio de sociabilidad, formación cultural y representación colectiva.
Laith Marouf: La postura de Hezbolá sobre el alto el fuego entre EE. UU. e Irán
por Nima Alkhorshid (Irán)
3 días atrás
10 de abril de 2026
Una entrevista muy interesante que permite acceder a una opinión que describe la compleja situación que viven los pueblos de Palestina, el Líbano y los demás pueblos de esa región que Israel trata de apropiarse para transformarse en el loco sueño de los sionistas. «El Gran Israel».